A 48 años de la Noche de los Lápices, la deuda con la memoria se renueva
En un contexto de discursos negacionistas, visitas políticas a genocidas y represión ATE repite "Nunca Más es Nunca Más".
Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) llamamos a recordar y reivindicar la lucha de aquellos estudiantes secuestrados, torturados y desaparecidos el 16 de septiembre de 1976. Hoy más que nunca frente a un gobierno que implementa prácticas violentas contra todo aquello que piense distinto y contra quien esté en desacuerdo con sus políticas de vaciamiento y hambre.
El golpe del 24 de marzo de 1976 significó la puesta en marcha del plan represivo que se tradujo en secuestros y desapariciones al compás de la proliferación de los centros clandestinos de detención y tortura. En ese contexto de alta conflictividad política y social donde la violencia y represión crecía, diversos grupos de jóvenes se movilizaban para luchar por el boleto estudiantil. El 16 de septiembre de ese mismo año militares secuestraron a Claudia Falcone (16 años), Francisco López Montaner (16 años) -ambos alumnos del Colegio de Bellas Artes-, María Clara Ciocchini (18 años) -ex alumna de la Escuela Normal Superior de Bahía Blanca-, Horacio Ungaro (17 años), Daniel Racero (18 años)- ambos de la Escuela Normal Nº 3- y Claudio de Acha (18 años) -alumno del Colegio Nacional de la UNLP-. Pero no fueron ni los primeros ni los últimos estudiantes secundarios secuestrados en la ciudad. La extensa lista está integrada por alrededor de 340 adolescentes de todo el país. Algunos de ellos continúan desaparecidos.
Lamentablemente la realidad actual no está muy lejos de estos hechos. El presidente Javier Milei y la vicepresidente Victoria Villaruel expresan continuamente discursos negacionistas instalando la falsa «Teoría de los dos demonios», envían a funcionarios de su partido a las cárceles a visitar genocidas para generar un plan para ponerlos en libertad. La sociedad argentina ya dió ese debate y concluyó en juicios políticos a militares donde quedó constancia con cientos de pruebas (que salieron a la luz en estos expedientes) de las atrocidades que llevaron adelante. Secuestros, torturas, abusos sexuales, robos de bebés, desapariciones de personas y los «vuelos de la muerte» fueron solo algunas de las prácticas ilegales y represivas que realizaron sobre personas que pensaban distinto y querían defender sus ideales.
La Secretaria de Derechos Humanos del Consejo Directivo Nacional, Valeria Taramasco, aseguró: «En tiempos donde nos vienen a proponer el individualismo extremo, un gobierno que lleva a cabo una política de crueldad, es primordial reivindicar las luchas colectivas donde siempre los protagonistas fueron jóvenes. Nos proponen el individualismo extremo, el presidente habla de lo colectivo, de lo comunitario como algo negativo, demoníaco, es necesario volver a darle el protagonismo a las y los jóvenes y dejarles el ejemplo de que nadie se salva solo y las luchas por nuestros derechos siempre serán colectivas».
La Asociación Trabajadores del Estado aseguramos que en un contexto de creciente violencia, tanto física (mediante la represión de cada manifestación realizada) como discursiva (estigmatizando tanto a militantes de partidos políticos como movimientos sociales y personas sindicalizadas) es menester mantener presente la memoria activa y recordar el sufrimiento que generaron los gobiernos antidemocráticos de la dictadura militar en nuestro pueblo. En este mismo sentido, y frente a un gobierno negacionista de la historia argentina, el sindicato pone énfasis en «Nunca más es Nunca más» y para ello es necesario seguir luchando y defendiendo a la democracia poniendo el cuerpo en las calles frente al avance sobre los derechos de las ciudadanas y los ciudadanos, las trabajadoras y los trabajadores.
Además el Gobierno nacional presiona fuertemente a este mismo sector social cuando recorta el presupuesto de las Universidades Públicas y al punto de dejar a las mismas frente a una grave crisis económica que permite pensar en la posibilidad de llevarlas a la quiebra y así dejar a miles de docentes sin sus puestos de trabajo y cientos de miles de estudiantes sin el derecho a recibir educación pública, gratuita y de calidad. Al mismo tiempo este claro ajuste significa el crecimiento de la desigualdad social en su máximo esplendor. En más de una ocasión, el presidente calificó a la Universidad Pública como instituciones «para hacer negocios turbios y adoctrinar» y consideró «que deberían ser aranceladas».
Por otro lado funcionarios públicos de todo rango reproducen constantemente discursos violentos hacia la oposición y a militantes de derechos humanos como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Desfinancian su Universidad y los programas que, hasta este año, realizaban trabajos primordiales para el recupero de la memoria y el derecho de miles de nietos que aún no recuperaron su identidad. «Son el cáncer de la humanidad», «Fue un gran negocio el de los desaparecidos», «El número de 30 mil fue gestado en Holanda» son solo algunos de los ejemplos de las barbaridades que instalan en sus discursos.
Reafirmamos que ATE siempre estará del lado del pueblo, en defensa de los colectivos, de los más vulnerables y que esta disputa siempre se da en las calles donde el sindicato dirá presente las veces que sean necesarias para no permitir que este gobierno antidemocrático, violento y hambreador siga avanzando por sobre los derechos de todas y todos.