“Luchar, luchar y luchar hasta lograr la felicidad de nuestro pueblo”
Informe político de Rodolfo Aguiar, Secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado, en el marco del 68° Congreso Ordinario del Sindicato.
Durante la apertura del 68° Congreso Nacional Ordinario de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), el Secretario General del Sindicato, Rodolfo Aguiar, ofreció un informe político para todas y todos los congresales presentes.
A continuación, la discurso completo del dirigente:
“Damos la bienvenida a todos y a todas, a cada una y a cada uno de nuestros compañeros congresales, a todas y a todos los invitados especiales, especialmente a nuestros Secretarios Generales con mandato cumplido”.
“Hoy vinimos a rendir cuentas frente al órgano de toma de decisiones más importante que tiene nuestro Sindicato según el Estatuto, que es nuestro Congreso Nacional. Además este es el Congreso del Centenario, es el que se lleva adelante en el año en el que nuestra organización cumplió su primer siglo de vida. Qué grande la responsabilidad, pero también cuánto orgullo, qué privilegio el de cada una y cada uno de nosotros poder estar hoy presentes aquí”.
“Y vinimos a rendir cuentas bajo la convicción de haberlo dado todo, de no habernos guardado nada en la pelea, es que nos tocó uno de los desafíos tal vez más difíciles en la última democracia, que es el de tener enfrente a un Gobierno de extrema derecha que llegó, por el voto popular, a quitar derechos, a destruir puestos de empleo y a demoler ingresos, salarios y jubilaciones, si uno pudiera sintetizar sus principales políticas. Paralelamente, protocolo antimovilización, es decir represión, porque la única manera que pasa este modelo de país que nos están proponiendo en el que no ingresamos con una vida digna los trabajadores y los jubilados, es con represión. Redujeron entonces el espacio democrático, vulneraron todas las garantías constitucionales, atentaron contra el Estado de Derecho, hicieron del miedo una política de Estado”.
“Creo que este primer Congreso tiene que hacer un reconocimiento, porque frente a esos intentos de infundir miedo, de infundir temor, nadie se puede olvidar que por allá por diciembre del año 2023, cuando muchos no se animaron, cuando otros especularon, fue este Sindicato, de la mano de sus hombres y mujeres, el que a lo largo y a lo ancho del país dijo ‘vamos a legitimar a los que quieran luchar, poniéndonos al frente de la pelea por nuestra dignidad’”.
“Vinimos a rendir cuentas, pero también a reconocer poder. Tenemos que tener más poder, aumentarlo aún en este escenario de resistencia. Nos tenemos que proponer seguir creciendo porque el poder es la única fuerza capaz de transformar la realidad y, si queremos transformar esta penosa realidad a nuestro favor, a favor de las trabajadoras y los trabajadores, entonces tenemos que construir más poder. Y sólo vamos a tener más poder si somos más: si somos una mayor cantidad de afiliadas y afiliados, y si somos capaces de alcanzar un mayor desarrollo territorial. Tenemos que seguir afiliando a lo largo y a lo ancho del país porque, además, aprendimos que muchas veces el poder está en nuestra potencialidad, es decir, no sólo en lo que somos sino en lo que podemos ser”.
“Tenemos que ir a buscar a todas y a todos los trabajadores municipales, provinciales y de organismos nacionales que todavía no están afiliados. Por eso venimos diciendo que el poder de ATE no está acá en Buenos Aires, no está en esta sede, ni en este edificio. El poder de ATE no está en sus bienes: el poder de ATE está en su gente, en las delegadas, en los delegados, en los dirigentes, en las afiliadas, en los afiliados”.
“Hasta hace muy poco a mí me tocaba la responsabilidad de ser Secretario General en mi provincia, y luchamos mucho: acá hay compañeras y compañeros míos con quienes durante muchos años enfrentamos al poder político y al poder económico. Un día advertí que el Gobernador, después de 6 años de lucha me había empezado a llamar. No me llamaba tanto por los conflictos que nosotros éramos capaces de hacerle en la provincia, sino por los conflictos que nuestras Seccionales le hacían a alguno de sus intendentes. Ese día entendí que nuestras Seccionales son nuestras intendencias. Llegamos a este Congreso a reconocer el poder que tiene cada una de nuestras 185 intendencias que tenemos a lo largo y a lo ancho del país, allí reside nuestra mayor fortaleza. Yo creo entonces que este Congreso tiene que resolver que, como dice el estatuto, en el mes de noviembre de este año se convoque un Confederal para que esas 185 Seccionales se reúnan en Buenos Aires para poder debatir también cuáles son nuestras futuras acciones”.
“Los salarios del sector público han sido destrozados. Que alguien nos diga a quién su ingreso hoy en la Argentina le garantiza el derecho constitucional a la retribución justa que tenemos todas y todos que dice que nuestros ingresos nos deberían alcanzar para cubrir como mínimo nueve prestaciones: vivienda digna, alimentación adecuada, vestimenta, salud, educación, previsión social, ahorro, esparcimiento y vacaciones. Hoy tenemos que elegir qué hacer con nuestro sueldo, porque para todo no alcanza. Y en el culto de la libertad, en el reino de la libertad, lo único que no son libres son las Paritarias”.
“Le pusieron un techo del 1% a las negociaciones salariales. Nosotros dijimos, ojo que este techo que están poniendo en la Administración Pública Nacional va a ser una herramienta de disciplinamiento para el resto de las negociaciones salariales, no sólo en el sector público en todo el país, sino también en distintas ramas de la actividad privada. Y yo creo que el secreto para romper el cepo está si somos capaces de debatir el modelo sindical en la Argentina. No se rompe el techo si escondemos la basura debajo de la alfombra. Hay algunas y algunos que dicen que, en virtud del tamaño del enemigo que tenemos enfrente, nos tenemos que unir todos, amontonarnos sin miramientos. Pero resulta que nosotros la tenemos jodida en la Administración Pública. Tenemos que contrastar los dos modelos sindicales que existen en el Estado, porque a nosotros no nos impuso por decreto el Presidente el aumento del 1%, sino que hubo otro sindicato que lo firmó. Es decir que estamos conviviendo en la Argentina con dirigentes gremiales que están dispuestos a firmar incrementos salariales que se ubiquen por debajo de la evolución de los precios. Este Congreso tiene que resolver también la manera de romper el cepo, y el cepo se rompe estando en la calle, pero también dejando de bancar a los empresarios disfrazados de sindicalistas dentro del Estado y convocando a afiliarse a ATE, que es el sindicato que lucha en la Administración”.
“Y por supuesto la destrucción del Estado avanza con los despidos. Pero yo creo que es una batalla cultural que venimos equilibrando. A todas y todos los que estamos acá por supuesto nos dolía el cuerpo y el alma cada vez que parte de la sociedad festejaba cuando despedían a una empleada o a un empleado público. Yo creo que no pasa más: salimos a disputar sentido y entonces dijimos que cada vez que se destruye un puesto de trabajo en el Estado, hay una política pública que se desmantela y un derecho que se pierde. Y si vos despedís a los empleados públicos que tienen que limpiar las alcantarillas, frenás la obra pública y no construís desagües, y además desmantelás el Servicio Meteorológico Nacional, es lógico que luego no puedas prevenir una catástrofe como la de Bahía Blanca o, más acá en el tiempo, la de Zárate y Campana en la Provincia de Buenos Aires. Si desfinanciás el Instituto Nacional del Cáncer, la gente se muere. Con este Gobierno la gente se está muriendo. Pero si además vaciás el sistema público de Salud y cerrás el Garrahan y los hospitales nacionales, vamos hacia una Argentina en la que el que tiene plata se cura y el que no tiene plata, no”.
“Por eso creo que lo que tenemos que hacer es reflexionar claramente. No tenemos que tener miedo de decir que este Gobierno, frente a los despidos, vulneró el derecho a la estabilidad consagrado en la Constitución Nacional, que los delitos que se cometen contra la Constitución están contemplados en el código penal, y que cuando quien delinque contra la Constitución tiene el carácter de funcionario público, el mínimo de esa pena se incrementa en un tercio. Por eso yo digo que este Gobierno es ilegítimo”.
“Por supuesto que hay dos legitimidades: por un lado está la legitimidad de origen que tiene el Gobierno por el voto popular, pero por otro hay una segunda legitimidad que es la del ejercicio del poder. Esa es la legitimidad que ha venido perdiendo, y es por eso que no tengo dudas que esta gente se va a ir por la puerta de atrás de la Casa Rosada y que nuestras compañeras y compañeros despedidos van a ingresar por la puerta de adelante de todos los ministerios y organismos de los que fueron ilegalmente cesanteados”.
“Tenemos que reafirmar autonomía. Porque cuando debatimos el modelo gremial también tenemos que debatir entonces autonomía. A veces tenemos la sensación de que cuando se habla de autonomía se incomoda, y aparecen conceptos como que autonomía no es neutralidad. Por supuesto estamos de acuerdo en que autonomía no es neutralidad, no nos da lo mismo cualquier gobierno a nosotros: a este Gobierno lo tenemos que cambiar. Preferimos un gobierno que aliente el desarrollo político, económico y cultural de nuestro pueblo, pero también dijimos que nosotros nos vamos a impulsar en nuestra historia. Y si nos vamos a impulsar en nuestra historia, este Congreso de los 100 años tiene que definir con claridad cuál es nuestra autonomía, qué autonomía decidimos abrazar las y los estatales de la Argentina. Y la autonomía se define como la facultad de autogobernarse, no hay otra. Este sindicato, bajo esta conducción, lo único que va a hacer es autogobernarse, porque acá no manda el Presidente, un Gobernador, un Intendente, acá mandan los trabajadores y conducimos obedeciendo a las asambleas que ello realizan en cada uno de los lugares de trabajo”.
“No nos vamos a olvidar de aquellas y de aquellos que son los más postergados en materia de derechos salariales y laborales, nuestras compañeras y compañeros municipales. Se multiplican las figuras contractuales para precarizar el empleo: el contrato, la beca, el subsidio, el monotributo, las certificaciones, los jornaleros. Se rompe ese principio que dice que por igual tarea debe existir igual remuneración, consagrado en nuestra Constitución Nacional. Un trabajador o una trabajadora municipal cobra dos o tres veces menos que un trabajador de la provincia y, a su vez, el provincial hasta dos o tres veces menos –haciendo la misma tarea- que un compañero que presta servicios ahí al lado nomás en un organismo nacional”.
“Entonces nos tenemos que proponer ser el sindicato de los municipales. Y no alcanza sólo con afiliar y elegir delegados en una municipalidad, tenemos que estar decididas y decididos a reformar el Estatuto, pensar si le vamos a dar poder de verdad o no a las compañeras y a los compañeros municipales. Yo quiero resaltar que estamos en ese camino, que después de 18 años de lucha, la municipalidad de Rosario consiguió el descuento de ATE, que después de años de lucha lo mismo ocurrió en Lanús, en la provincia de Buenos Aires, que ese es el camino y que avanzamos hacia la municipalización de nuestro sindicato a lo largo y a lo ancho del país convocando a una Jornada Nacional de Lucha de Municipales antes de que termine el año para presentar en las legislaturas provinciales y en el Congreso de la Nación el proyecto de un Consejo Federal del Salario Municipal que siente un piso mínimo de dignidad para todas las compañeras y todos los compañeros de la Argentina”.
“Se viene colando en el campo popular el debate sobre una nueva estatalidad. Y nos hacen analizar: con el correr de los años, ¿este Estado no se habrá venido alejando de las verdaderas necesidades que tiene la gente? ¿Dejó de brindar respuestas en tiempo oportuno? Algunas y algunos señalan a alguna escuela que no abre, a algún turno que en algún hospital público tiene que pedirse a la madrugada y que no se consigue. Lo que nosotros decimos es que no nos responsabilicen a los trabajadores, porque si hay algún organismo público que nunca funcionó no fue por culpa de los trabajadores, sino que fue por responsabilidad exclusiva de los funcionarios que estuvieron a cargo. Y estamos dispuestos, por supuesto, a hablar de la eficacia del Estado. De eficiencia no, porque ese es siempre un concepto económico. Ahora, este Congreso tiene que enviar un mensaje claro a quienes proponen ese debate sobre la eficacia: ATE no delega ese debate. Si hay que debatir un nuevo Estado, lo debatimos nosotros, lo debaten aquellas y aquellos que con sus vidas todos los días le dan vida al Estado en todo nuestro país”.
“Tenemos que contrastar el relato oficial. Nos dicen que crece la economía, pero ¿qué sectores de la economía crecen? La intermediación financiera, las energéticas, las mineras. Es decir, actividades que demandan sólo el 4% de los puestos de trabajo en el país, mientras que el comercio, la industria, la construcción, que son las actividades de mayor demanda de empleo, son las más castigadas. Es mentira que crece la economía. Nos dicen también que los salarios aumentan en dólares, pero no hay que medir a los salarios con qué cantidad de dólares puedo comprar, sino cuántos litros de leche, cuántos kilos de carne, cuántos alquileres. Y lo último que nos dicen es que el acuerdo nuevo con el FMI nos va a salvar. A Milei no lo salva ni Trump, ni el FMI. Es un acuerdo que viene a lesionar de manera grave nuestra soberanía, que perpetúa el poder de control del Fondo sobre nuestra economía. Pero además no hace falta ser especialista, solamente aplicar el sentido común, para darnos cuenta que si la plata la están pidiendo los mismos que la pidieron en el 2018, es para hacer lo mismo: fugarla. Entonces este congreso también se tiene que pronunciar por la suspensión del pago de la deuda, porque la deuda sea investigada y porque la paguen los verdaderos culpables, que fueron los que la tomaron y se la fugaron”.
“Yo quiero referirme puntualmente, en esta disputa de sentido con el relato oficial, al déficit cero, a esta idea del equilibrio fiscal. Esa es una elaboración teórica del neoliberalismo. Es una construcción teórica para intentar llevar adelante un ajuste, porque el Estado no es una empresa. Si una empresa no tiene ganancias, si no se puede financiar, tiene que cerrar porque se funde, el Estado no. No tiene por qué funcionar como una empresa, el Estado bien puede trabajar a pérdidas si se trata, sobre todo, de estar al lado de su pueblo en momentos de crisis tan profundas como estas”.
“Brasil también parece que arriba al equilibrio fiscal, pero el de Lula es un camino totalmente distinto al que nos proponen acá, que es solamente el de destrozarle la vida a la gente. Podemos tomar la premisa ¿Hay que mejorar las cuentas públicas? Bueno, lo podemos hacer sin destrozarle la vida a la gente: podemos ir a buscar renta minera, renta petrolera, casinos, salas de juegos, bancos y entidades financieras. Pero sobre todo que no logren que nos autocensuremos a la hora de emitir nuestras propuestas, de volver a poner ideas sobre la mesa, de volver a levantar la bandera de un impuesto a las grandes fortunas de carácter permanente que nos permita sostener el funcionamiento de los tres niveles del Estado para que estén al servicio de nuestro pueblo”.
“Ayer nos enterábamos que nos quieren arrebatar nuestro día, el Día de las Empleadas y de los Empleados Públicos. Lo quieren eliminar mediante un decreto y yo pensaba, claro, si ellos no tienen día, si no laburaron nunca estos. ¿Qué saben de la importancia del día? En el 2013 se sancionó la Ley 26.876, que se denominó Ley De Gennaro por nuestro compañero Víctor De Gennaro, aquí presente. La misma estableció nuestro día, pero no solo era una lucha argentina, fue una lucha continental que tenía que ver con que la OIT había sancionado el Convenio 151 que reconocía el derecho que tenemos todas y todos a celebrar Convenciones Colectivas de Trabajo en el sector público. Escuchar argumentar al Vocero Presidencial daba asco: decía que eliminaban que el día sea no laborable para que no haya privilegios en el Estado y que no suceda lo mismo que en la actividad privada, cuando lo cierto es que en la actividad privada cada sector también tiene su día y es un día no laborable, un día feriado. Y es absurdo que él nos venga a hablar de privilegios, que acomodó a toda su familia y a cientos de militantes libertarios con sueldos millonarios mensuales en la Secretaría de Comunicación. Nosotros lo queremos decir con total claridad: no nos van a quitar el día, mañana vamos a ir a nuestros sectores de trabajo con una Jornada Nacional de Lucha con cese total de tareas en todos los organismos del Estado Nacional. Vamos a defender nuestro día y vamos a ver quién gana esta pulseada”.
“No quiero terminar sin antes mencionar lo que pretendió hacer el Gobierno con el derecho de huelga y la intervención que tuvo este Sindicato. Pretendieron limitar el derecho de huelga ampliando las actividades esenciales y además creando una figura nueva que son los servicios cuya importancia es trascendental. Y nos obligaban a garantizar el 75% en un caso y el 50% en otro de las prestaciones durante un Paro. Así, la huelga perdería eficacia, no tendría ningún sentido. Y yo quiero destacar que fuimos uno de los primeros sindicatos en presentar el amparo y que no sólo nos dieron la razón en primera instancia, sino también en la Cámara Laboral, es decir que hoy todas y todos los sectores seguimos teniendo derecho de huelga en la Argentina gracias a la acción que presentó nuestro equipo jurídico en la Justicia. Luchamos en la calle, luchamos en la Justicia y luchamos en todos los planos”.
“Quiero recordar en este Congreso del Centenario a aquellas y aquellos pioneros que hace 100 años nos daban vida. Inmigrantes pobres que llegaban al puerto de Buenos Aires desde distintos lugares de Europa, pero que nos daban una gran enseñanza. Venían de distintos lugares de Europa, entonces hablaban distintas lenguas, diferentes idiomas, pero además había diversos grupos: no todos pensaban lo mismo, tenían distintas ideas políticas y sin embargo dijeron ‘vamos a formar un sindicato porque es la única manera de enfrentar la explotación portuaria’. Es decir que nos enseñaban que es nuestra conciencia de clase la única que nos va a permitir superar todas las diferencias que tengamos”.
“Y quiero terminar con lo que escribía una hija de esos inmigrantes pobres que llegaba, Eladia Blázquez, en ‘Honrar la Vida’: merecer la vida no es callar ni consentir tantas injusticias repetidas, porque no es lo mismo que vivir, honrar la vida. 100 años después les decimos a esos pioneros de 1925, 100 años después les decimos a esa generación maravillosa que nos recuperó en el ‘84, que acá seguimos los estatales sin callarnos frente a las injusticias repetidas y que no vinimos a vivir, que vinimos a honrar nuestra vida de militantes y que vamos a seguir luchando. Luchar, luchar y luchar hasta lograr la felicidad de nuestro pueblo, que será cuando tengamos una Patria justa, libre y soberana”.
“Muchas gracias compañeras, muchas gracias compañeros”.
Foto: Martín Cossarini