¡Hasta la victoria siempre, Guillermo!
<p><span style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: 12pt; text-align: justify; line-height: 1;">MENDOZA// Ayer se fue uno de los imprescindibles, de los que luchan toda la vida, como escribió Bertolt Brecht. Se fue Guillermo Cortez, presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de ATE Mendoza.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: Verdana, sans-serif;">
Hace unos días, solamente, el Secretario General de ATE, Julio Fuentes, había viajado a la provincia cuyana a entregarle en mano la medalla al mérito militante Germán Abdala con la fue que distinguido por decisión de sus compañeros.
Aquella tarde, Raquel Blas, Secretaria General de ATE Mendoza, destacaba el ejemplo de compromiso, lealtad y transparencia de Guillermo. Y recordaba su militancia histórica como delegado en Cultura y su perseverancia, porque al jubilarse, siguió en el gremio desde el Centro de Jubilados, dando batalla por el 82% móvil.
Las palabras que le dedicara Rolando J. Landabour, un compañero, siguen más vigentes que nunca:
Salía de la adolescencia cuando lo conocí. Escribía y dirigía mi primera obra de teatro y actuábamos en el Independencia, en el Certamen Intercolegial de Teatro 1975. Muy inquieto, malhumorado, cargado de martillos, tenazas en el cinturón y un montón de voces en la memoria. Era y será el maquinista del teatro más importante.
Pasó el tiempo y como actor del Elenco Universitario, el Teatro Independencia era mi segunda casa (…) y Guillermo Cortez siempre estaba. No faltaba nunca. Y observaba. Si los técnicos hablaban la obra no funcionaba. Si hacían silencio la magia del teatro estaba presente. Compartimos muchos éxitos y algunos fracasos. Pero Guillermo Cortez siempre estuvo presente, cerca.
(…) Una cosa Guillermo es cierta: somos amigos. Hiciste paros, marchaste, discutiste, peleaste por tus compañeros, te dio bronca el estado provincial y sus inoperantes gobiernos de turno. Pero ahora es tiempo de sentarnos y observar que estamos rodeados de amigos, de compañeros, que vienen de corazón a rendirte el más hermoso de los homenajes. Vienen a abrazarte y darte gracias por tanta lealtad, por estar siempre, no importa dónde y a qué hora, el tema era estar presente, como la vida, está y se queda para siempre, por generaciones y generaciones. Como las estrellas que no se caen, se sostienen solas y brillan cada vez más…
Querido amigo, nos llevaremos juntos las cosas que compartimos con grandes artistas; pero hoy te propongo que hagamos un paro y escuchemos poéticamente "La Huelga", de Luis María Vázquez (Lucho):
"La huelga es un poema.
Es un arma en mano de los Trabajadores.
Es la expresión del sentir de una clase.
Es el eructo pestilente de sus pesares.
Es un vómito necesario de penurias mal guardadas.
Es acción de guerra de la clase sublevada.
Es aunar convicciones colectivas.
Es manifestación de rebeldía.
Es reclamo de libertad, de justicia.
Es brote de sollozos resignados.
Es la liberación de desgarros y penurias.
Es el poema de todos contra el veneno de los traidores.
Contra el desánimo.
Contra el miedo.
La huelga nos une y separa la mala paja.
Nos hermana y fortalece.
En la huelga florecen los más bellos
y profundos sentidos de solidaridad.
La huelga reivindica nuestra dignidad de laburantes.
Es la fuerza para avanzar, para transformarnos,
para enamorarnos de nuestra propia fuerza.
La huelga es poema e incendio en el corazón del trabajador.
La huelga es un acto de amor colectivo.
Es poesía que ensancha horizontes.
La huelga es poesía en serio."
Prensa ATE – 11/09/13