Municipales de Ituzaingó quebraron la prepotencia patronal
El intendente Piñón despidió a cien trabajadores y no les pagó el salario de octubre a un total de 200, tras su afiliación a ATE. Los municipales realizaron hoy un paro y por primera vez en 150 años marcharon a la sede comunal, donde el mandatario dio marcha atrás con su inconstitucional medida. Crónica de una victoria
A
más de 200 kilómetros de Corrientes capital se encuentra Ituzaingó, ciudad
cabecera del departamento homónimo, donde abundan playas, costaneras y
acantilados que atraen a una buena cantidad de turistas. Allí el emprendimiento
privado escasea y es el Estado municipal el principal empleador con alrededor
de 900 trabajadores municipales.
A
partir de la tarea de afiliación de ATE en la localidad de más de 200
trabajadores, el intendente kirchnerista Oscar Piñón trazó un camino de persecución
hacia los compañeros, aduciendo que eran ñoquis, pertenecientes a otros partidos
políticos, y desconociendo además la legalidad de los delegados normalizadores
de ATE. La represalia se constituyó en maniobras inconstitucionales: Piñón suspendió
el pago del salario de octubre y echó a un centenar de trabajadores.
En
realidad, para la patronal no fueron despidos sino revocaciones de contrato.
Porque en Ituizaingó, como en tantísimas localidades argentinas, los municipales
son trabajadores precarizados. Incluso muchos de ellos mantienen un vínculo
laboral de jornal: una modalidad propia de la década del ’30. Los compañeros
asimismo no cuentan con herramientas de seguridad para realizar las tareas de
higiene y mantenimiento de la ciudad, y son transportados en camiones junto con
la basura que recolectan. Esta situación ya había sido denunciada por el Director
nacional de Asuntos Municipales de ATE, Mario Muñoz, durante el encuentro nacional
de delegados de municipios del año pasado.
La
contraofensiva obrera no hizo esperar: desde la madrugada de hoy, más de 400
trabajadores se concentraron en el corralón municipal, donde realizaron una
asamblea en la que definieron un paro. Minutos después, marcharon 5 kilómetros
hacia la sede municipal, acompañados por los vítores de los vecinos: era la
primera vez en 150 años que los trabajadores del pueblo de Ituzaingó se movilizaban
hacia la Casa de Gobierno.
A
la cabeza de la columna se encontraban los delegados normalizadores de ATE
Rafael Breti, Miriam Corrales, Normando Roldán y Miguel Ramírez. También el
Secretario General de ATE en la provincia, Feliciano Romero; Walter Zamudio,
dirigente del consejo provincial; y Mario Muñoz, en representación del Consejo
Directivo Nacional.
Al
llegar a la sede comunal, el intendente Piñón no tuvo más remedio que recibirlos.
Mario Muñoz informó que “el intendente hizo aparecer mágicamente la plata del
salario adeudado, se comprometió a saldar las horas extras el martes próximo y
a entablar al día siguiente una mesa de trabajo para reincorporar a cada uno de
los trabajadores despedidos. En vez de fábrica de trabajo, el despido
arbitrario convertiría a la ciudad en una fábrica de chorros, porque esa es la
alternativa que le dejan a los compañeros si los echan”.
Para
la ocasión, ATE se comprometió a legitimar la tarea de cada uno de los
trabajadores a partir de la declaración de los vecinos. Si por ejemplo un
compañero realiza tareas de limpieza en una plaza y el intendente lo considera ñoqui,
un vecino de la plaza será invitado a respaldar al trabajador.