La recuperación salarial parte con subir los básicos
Más allá de una parecida construcción gramatical distinto es acordar una suba del salario que acordar una recomposición del salario. Esto mismo entiende el dirigente de ATE-Formosa, Néstor Vázquez, que reclama al gobierno de su provincia sentarse con los gremios a elaborar un aumento salarial, partiendo de la suba de los salarios básicos.
Sostiene
Vázquez que los dirigentes gremiales que rodean al gobernador Gildo Insfrán “se
han acostumbrado a participar de reuniones informativas donde ellos escuchan
como el gobierno les baja la línea sobre lo que será la recomposición salarial”.
Vázquez
apunta a que claramente se ve y se vivencia la caída del poder salarial. “El
salario se acaba el día 15”, dice y agrega que esta necesidad ya no diferencia
a un trabajador estatal de la capital provincial, con un salario superior,
respecto a otro trabajador que presta
servicios en las comunas del interior provincial.
El dirigente
de la ATE plantea que la primera medida del gobierno debiera ser reconocer que
existe un alto número de trabajadores que aún cobran por debajo o a la par del salario
mínimo vital y móvil y que esta misma necesidad se hace imposible de conseguir “si
no existe una voluntad política expresa de generar una distribución más
equitativa de los fondos coparticipables que la provincia envía a los
municipios.
Un
repetido ejemplo que pone el gremio para entender esta necesidad es la
disparidad salarial que hay entre la capital y el interior, que se amplía
aún más cuanto más lejos se esté de
Formosa (capital): un caso concreto es Ingeniero Juárez, distante a casi 500
kilómetros de aquella ciudad, que paga unos de los sueldos más bajos entre los
trabajadores municipales de la provincia. “Esto sólo lo corregiremos cuando el gobierno
asuma que mejorar el salario es mucho más que recomponer la suba inflacionaria”.
Sede provincial
Vázquez
reclamó a la Justicia que acelere los tiempos para que se libere la sede
provincial de la ATE, que permanece tomada desde hace más de 4 años por un
grupo de personas, algunas de ellas sin pertenecer a corriente alguna del
sindicato.