27.03.2017

La democracia que sangra: nueve años sin Mario Golemba

Este 27 de marzo de 2017 se cumplen 9 años de la desaparición del joven agricultor, oriundo de la localidad de Dos de Mayo.

La historia es conocida. Mario salió de su casa rumbo a una
consulta médica en la ciudad de Oberá y no regresó. Meses después dos testigos
aseguraron -con testimonios convalidados por los padres de Mario- haber visto a
Mario esposado y siendo golpeado en la comisaría de Dos de Mayo la misma noche
que se denunció su desaparición. El caso judicial tuvo diversos ribetes pero
siempre primó la negligencia y la impunidad. Políticamente, el gobierno
provincial -entonces y ahora, el Frente Renovador- hizo todo lo posible para
encubrir a la policía, desgastar a la familia y garantizar la impunidad. La
jueza que tuvo la causa en sus manos por años, Alba Kunzmann de Gauchat, del
Juzgado de Instrucción de Oberá, nunca mostró voluntad de resolver el caso y es
también figura estelar en esta trama de complicidades.

El comisario que tenía a su cargo la dependencia de Dos de
Mayo en la noche de la desaparición de Mario Golemba, Ewaldo Katz, lejos de ser
interpelado por la Justicia y el poder político, fue premiado con un ascenso
que lo llevó a ser el jefe de la Unidad Regional de San Vicente. El resto de
los policías que actuaron esa noche, también recibieron la protección política
del traslado, bendición ordenada por el entonces ministro de Gobierno y actual
diputado nacional Jorge Franco.

 Según informó a
Revista Superficie la abogada que representan a la familia, Mónica Sosa, “se
está tramitando la declaración de ausencia con presunción de fallecimiento y
ahora entenderá por razón de competencia, el juzgado de  San Vicente. La  causa lleva el nro  131785/16”.

 Este es el primer
aniversario de la desaparición de Mario en el que no está Antonio Golemba,
padre de Mario que falleció  en abril del
año pasado tras entregar sus últimos años una activa militancia en la búsqueda
de su hijo. “Esta vez faltan dos en nuestra mesa, Mario y papá. Mamá está
conmigo aquí en Resistencia, no queremos exponerla a más dolor, no queremos que
termine como papá, a quien la impunidad y las mentiras de los políticos fueron
agotando y enfermando. Nunca se investigó como es debido. Recuerdo que papá se
acercó al entonces gobernador Maurice Closs cuando vino a inaugurar algo en Dos
de Mayo. Closs le dijo “quédese tranquilo Antonio que estamos investigando”.
Todo era mentira” le dijo Eliezer Golemba a Superficie, en contacto telefónico
desde Chaco.

  En su última intervención pública antes de
dejar la provincia de Misiones, Irma Komka de Golemba, madre de Mario, apuntó
a  “los malvivientes que destruyeron
nuestras vidas” y sostuvo que  “Deben
saber que no sólo nos quitaron a Mario, ahora también a Antonio, quien luego de
tanto dolor, su vida se le fue apagando lentamente y no pudo resistir una
angustia tan grande, sentimiento que sólo aquel que lo experimenta, puede saber
a qué estoy haciendo referencia. Después de estos años llegué a hacerme una
pregunta: ¿son seres humanos los que actúan con tanta crueldad sin causa
alguna? Ante tanta desazón al no encontrar las respuestas necesarias estoy muy
agobiada, triste por perder a mi hijo y ahora a mi esposo, mi leal compañero de
lucha. Pero deben saber que con mi familia –o lo que me queda de ella-
seguiremos luchando, ¡ahora con más fuerza! Aunque el dolor sea más grande aún,
no vamos a bajar los brazos hasta saber la completa verdad, para que ustedes,
los que llegaron a nuestras vidas para destruirlas, paguen; así también los que
colaboraron para que el caso quede impune -como se hizo y se hace con tantos
otros casos- tengan que dar cuenta, pues son cómplices de todo lo que ha
sucedido”.

 El caso Golemba,
desaparecido en democracia, avergüenza a la provincia, y la sitúa como uno de
los distritos donde las violaciones a los derechos humanos y la negligencia
judicial son alarmantes obstáculos para una democracia que sangra.

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