Hace falta un financiamiento integral en los museos
Los trabajadores de la junta interna de ATE del Ministerio de Cultura de la Nación le responden a Pablo Avelluto.
La resolución 268-E/2017 del Ministerio de Cultura de la
Nación, emitida el 17 del corriente y publicada dos días más tarde en el
Boletín Oficial, parece un desafío abierto al principio de no contradicción
aristotélico, el cual sostenía que no se puede predicar simultáneamente A y -A.
En efecto, al tiempo que ella proclama la gratuidad del
acceso a todos los museos nacionales, afirma en sus considerandos que eso no
excluye la eventual implementación de “un régimen de tarifas y aranceles”.
¿Cuán eventual será tal implementación? Eso queda librado a la decisión de las
autoridades del Ministerio.
Por otro lado, lo cierto es que varios de los museos
nacionales actualmente no cobran entrada. La aplicación de la 268-E/2017
tendría, por ende, la paradójica consecuencia de arancelar lo que hoy es
gratuito.
La falsedad del anuncio de gratuidad queda así rápidamente
puesta en evidencia. Sin embargo, no queremos limitarnos a este señalamiento.
Lo esencial es que la resolución introduce nuevas dudas e inquietudes respecto
al financiamiento de los museos, cuestión que ya es crítica y que sólo admite
una solución: el financiamiento integral de los museos nacionales por parte del
Estado.
Lejos de eso, las declaraciones que acompañaron al falso
anuncio de gratuidad parecen ir en la dirección contraria, esto es, en la de la
celebración y el fomento del auto-financiamiento de cada museo. Habiendo
llegado a este punto, nos vemos obligados a repasar la situación de esas dependencias.
El Ministerio de Cultura se limita hoy en día a pagar los
sueldos y los servicios básicos de los museos nacionales, como así también a
enviarles unas pocas cajas chicas por año. El resto del dinero que ellos
requieren para su funcionamiento lo consiguen mediante el cobro de entradas o
actividades culturales. Por una cuestión legal, tal cobro lo realizan las
asociaciones de amigos, asimismo puestas en duda en estos días de cambios.
Pero más allá del tema del estricto funcionamiento
cotidiano, la mayoría de los museos (al menos de aquéllos que poseen sede
propia) se encuentran en un estado edilicio lamentable. A lo que se suma la
precariedad laboral que sufren sus trabajadores, la cual adquiere diversas
formas.
La crisis de los museos posee un carácter realmente
estructural.
El falso anuncio de gratuidad y la glorificación del
auto-financiamiento parecerían indicar entonces que el Ministerio se va a
desentender aún más de estas dependencias. Lo que antes se daba como una
deplorable pero inevitable situación de hecho, ahora quizás será festejado. El
museo pasa a ser entendido como una "entidad lucrativa". No sería
extraño, en consecuencia, que, en un futuro cercano, los museos pequeños
tuviesen que elegir entre perecer o desvirtuar por completo el fin para el que
fueron creados.
Estas últimas señales por parte de Avelluto y Américo
Castilla (ex Secretario de Patrimonio devenido en asesor) hacen temer un
agravamiento de la situación. Si no son éstas sus intenciones, llamamos
enérgicamente desde la Junta Interna de ATE del Ministerio a que lo demuestren
en la práctica, con aumento de presupuesto para los museos y sacando de la
precariedad laboral a su trabajadores.
Asimismo, recordamos que el acceso libre y gratuito a todos
los museos constituye una de nuestras reivindicaciones. Eso no significa, sin
embargo, que nos dejemos engañar cuando ese lema se usa para esconder fines
aviesos. Las autoridades deben comprender que quienes trabajamos en los museos
no asistiremos pasivamente a su destrucción.