A 70 años de la muerte de Libertario Ferrari, el embajador sin camisa
El dirigente sindical de ATE fue agregado diplomático obrero y falleció en un accidente de avión mientras viajaba a una reunión de la OIT
En la medianoche del 10 de junio de 1947, en un trágico
accidente de avión mientras viajaba a Ginebra a participar de la Reunión anual
de la OIT, murió el dirigente sindical de ATE y embajador obrero, Libertario
Ferrari. Hoy, la Escuela de Formación Sindical del gremio estatal lleva su
nombre. Y aquí, un breve homenaje.
Ferrari fue un militante radical, yrigoyenista, que se
incorporó a la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA).
Siendo peón de la Compañía Primitiva de Gas, fue delegado gremial, y militante
de la Agrupación de Obreros y Empleados del Gas, que se incorporará a la
Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en 1945.
A partir de entonces es afiliado a la Seccional Buenos Aires
y en un proceso de normalización, resulta electo secretario general, además de
representar al gremio como delegado congresal al Confederal de la central
sindical argentina, la CGT.
La noche del 16 de
octubre de 1945, durante un encuentro convocado por los principales dirigentes
sindicales, su exposición será determinante para definir el paro nacional en
reclamo de la libertad del Coronel Juan Domingo Perón, que desembocaría luego
en la histórica jornada del 17 de Octubre de 1945.
En 1946 integra la
delegación de la CGT que participa de III Conferencia Interamericana del
Trabajo realizada en México y sostiene allí posturas defensivas del Gobierno
Nacional y Popular de nuestro país frente a la ofensiva norteamericana.
Además, fue parte de
los primeros agregados obreros egresados de la CGT, cuando entró en vigencia la
Ley de Servicio Exterior, que define que ese rol en las Embajadas argentinas de
todo el mundo debe ser ocupado por dirigentes sindicales.
Libertario Ferrari murió la medianoche del 10 de junio de
1947, cuando el avión que lo transportaba a participar de la reunión anual de
la Organización Internacional del Trabajo a Ginebra se estrelló Brasil. Aquí,
unas palabras al dirigente sindical escritas por Juan Fabriquero, el pseudónimo
que usaba Arturo Jauretche por aquellos años y que fueron publicadas en la
Revista “Descamisada” de abril de 1946 cuando Libertario asumió como “el
embajador sin camisa”.
A Libertario Ferrari
Salú, salú, Libertario,
embajador sin camisa
que al congreso proletario
le jugaste la precisa.
(Era una banca tupida
de vivos y de pequeros
que laburaban de obreros
sin laburar en su vida).
Vos entraste, Libertario,
con cara de punto al bardo,
y al verte, dijo Lombardo:
¡ya mordió el geite, lo otario!
Y al argentino laburo
entró a cargar con escombro…
¡Creyendo llevarte al hombro,
te trabajaba de apuro!
En eso alzaste la mano
mostrando tus duros callos:
-¡A que este palo está fallo,
le gritaste a Toledano!
¿De qué trabajo me hablás?
serás punto filipino
pero a un obrero argentino,
Lombardo, no lo pasás.
Tu laburo proletario
no encuentra en mi tierra giles,
allá hay pequeros a miles,
y todos tienen prontuario.
Y si te pido los callos
es porque sos licenciado,
y sólo habrás trabajado
algún primero de mayo,
buscándolo al inventor
del trabajo,
que en su fuga,
ese día no la yuga
porque él es trabajador.
Salú, salú, Libertario,
embajador sin camisa
que al congreso proletario
le pusiste la precisa.
¡Se acabaron los otarios!
Nada más por hoy.
Saludos y viva él".