Crisis en el hospital Regional de Río Gallegos
ATE denuncia deficiencias edilicias, retrasos salariales, interrupción de prestaciones y falta de inversión y mantenimiento
Atravesado por una crisis económica, con el pago fuera de
término y con una flagrante violación a la Norma Constitucional y a las leyes,
y si sumamos a ello los cortes de prestaciones médicas –por falta de pago- a los afiliados a la Caja de Servicios
Sociales -CSS- y como corolario de la puesta en escena el estado deplorable en
que se encuentra el Hospital Regional de Río Gallegos, el coctel es por demás
explosivo.
La falta de mantenimiento y de inversión está hoy a las
claras y es evidente. Un área tan sensible como lo es la atención primaria de
la salud está olvidada, relegada de los planes del gobierno. La falta de
inversión no se limita solo a los insumos generales -Laboratorios, Rayos X,
Enfermería- o edilicios, sino también a la falta de profesionales médicos y
enfermeros. Y no es un hecho aislado. El estado de situación es general y
extensivo a todos los hospitales de las distintas localidades que conforman la
provincia, centros de salud y puestos sanitarios poniendo en serio riesgo
también a los trabajadores y trabajadoras de la salud al no respetarse ni darse
cumplimiento a las normas de seguridad e higiene del trabajo.
Desde nuestra organización hemos venido advirtiendo,
denunciando con paros sectoriales y generales, abrazos solidarios, pedidos de
audiencias en demanda de pronta respuesta, pero han sido desoídos todos los
reclamos, en cajones guardadas las notas presentadas. Nos encontramos hoy con que,
ante un fenómeno meteorológico como lo es la precipitación pluvial se inunda el
hospital, y como en una película de Alfred Hitchtcock, “Llueven gusanos en el
quirófano” y se inunda la Unidad de
Terapia Intensiva de Adultos.
Ahora bien, es imperioso saber cuál es el destino de las
partidas presupuestarias para el sector salud. Saber ¿dónde se destinan, cuánto
es el monto, si se desvían para cubrir otras áreas? Pero es absolutamente
necesario conocerlo y es un deber de todos exigir que el poder político de
turno asuma la responsabilidad que la hora le impone.