27.10.2017

La Cobertura Universal de Salud y la tela para cortar…

Daniel Godoy, Director IDEP-SALUD / ATE-ARGENTINA, sobre la CUS

El anuncio público de la implementación de la Cobertura
Universal de Salud (CUS) por parte del gobierno nacional, ha disparado una
serie de posicionamientos también públicos, de la mayoría de los sectores y
actores tradicionalmente vinculados con la Salud en nuestro país.

Cuesta caracterizar la iniciativa CUS de otra manera que no
sea como un propósito privatizador y desarticulador de la tan preciada salud
pública argentina, que tuvo en el primer ministro de Salud de la historia de
nuestro país (el gran Don Ramón Carrillo en el primer y parte del segundo
gobierno de Juan Perón) a uno de sus artífices; y que tendrá duras implicancias
sobre usuarixs y trabajadorxs, y sobre todas las agendas específicas (salud
mental, género, atención primaria, medicamentos, etc.)

La defensa de lo PÚBLICO es la defensa de la casa propia,
donde se concretan los derechos, donde no te preguntan cuánto vales, sino qué
necesitas, donde hay una valla para que las políticas públicas no se conviertan
en un gran shopping donde las
personas pueden comprar sólo si tienen para pagar.

Lo Público no como está, no como lo han dejado los
mariscales del abandono, sin revoques ni insumos ni personal. Abierto todo el
día, bien cerca de la gente, con personal bien pago, con procesos que aseguren
calidad. La defensa de lo público es la defensa de nuestros sueños como
ciudadanos.

También es casi unánime la interpretación de que la CUS es
el capitulo actual de un proceso de reforma del sistema sanitario iniciado allá
en los tiempos de Menem, integral y estructural, diseñado fronteras afuera para
toda la región, y que significa la instalación de un gran mercado desregulado
de seguros de salud, que incluye en su proyecto de máxima a TODOS los
componentes del sistema argentino (prepagas, obras sociales sindicales y
provinciales, PAMI y Sistema Público).

En él, cada individuo cotiza y accede en función de su
capacidad de pago (salud para ricos y para pobres) y con una ingeniería que
promueve competitividad entre lo público y lo privado, lo que facilita el flujo
y traspaso de la masa financiera “sanitaria” (uno de las más voluminosas del
continente) a los sectores privados más concentrados.

En un escenario de tan poca controversia interpretativa, es
fácil entonces adivinar la lista de “defensores” de la CUS: los voceros del
gobierno con Mauricio y Lemus a la cabeza, intelectuales de los organismos de
crédito, empresarios-empresarios, sindicalistas-empresarios que cambian gobernabilidad
por negocio, gobernadores-empresarios que sucumben a la billetera o al seguidismo, y los ministros de Salud de
las provincias que hacen y dicen lo que les ordenan sus gobernadores.

Este conjunto de voces y representaciones constituyen un grupo
predecible de defensa de la CUS.

Pero…. y quiénes se oponen a la CUS? Acá sí que hay mucho y
bueno para analizar… como se dice, mucha tela para cortar. Entender el juego,
como dicen los nuevos técnicos de fútbol… de eso se trata.

Ejercicio 1: Es un
invento de Macri?

Probablemente no, como ninguna de las medidas que toma; pero
convengamos que este gobierno nacional sintetiza lo más repudiado del campo de
intereses, y no va a hacer otra cosa más que ajustar, privatizar y concentrar
con el verso de modernizar y transparentar.

Sólo para no complejizar la idea central, vamos a obviar
intencionadamente la hipótesis ya dicha acerca de que el Sistema de salud
argentino no paró de ser devastado a partir del minuto después de la renuncia
de Carrillo allá por 1954, hasta nuestros días.

Con esa salvedad no menor, podríamos decir que el comienzo
de esta reforma integral del sistema de salud argentino se inicia con el
Menemato. Allí se instalaron las bases estructurantes del Modelo de
Aseguramiento con medidas tales como las descentralizaciones, el modelo de
hospital de autogestión, los recursos extra presupuestarios, la desregulación
de obras sociales, el PMO, etc.

A los 10 años de Menem le siguieron sendos mandatos
presidenciales de De La Rúa y la Alianza, Duhalde, Néstor y Cristina… Ninguno
de todos esos gobiernos y sus 12 ministros de Salud desmontaron esa matriz
montada a los fines de, a partir de allí y cuando fuera posible, continuar la
obra…

Al decir del maestro Mario Testa… no pudieron? no supieron?
no quisieron?

 Ejercicio 2: Adhieren sólo las provincias del
partido de gobierno?

Veamos…

En un vistazo rápido del mapa de gobernadores y sus signos
políticos, de las 24 jurisdicciones del país, el oficialismo y sus alianzas
electorales, gobierna en 6 provincias (Buenos Aires, Corrientes, CABA, Córdoba,
Jujuy, Mendoza), mientras la principal fuerza “opositora” (el FPV) gobierna en
12.

A la fecha se han adherido al DNU 908/2016 del 2 de agosto
del año pasado, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Chaco, Santiago del Estero, San
Juan, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes, Mendoza, Neuquén y Río Negro.

De ellos, corresponden al FPV 7 provincias (Chaco, Entre
Ríos, La Rioja, Salta, San Juan, Tucumán y Santiago del Estero), y el resto (3)
a la Alianza Cambiemos con diversas fuerzas políticas (Córdoba, Corrientes,
Mendoza). Las otras 2, una expresión local tradicional (MPN Neuquén), y otra
(Río Negro) de base PJ devenido en alianzas varias.

A la fecha sólo 2 provincias han rechazado la adhesión a la
CUS: Santa Fe (socialista) Y LA PAMPA (PJ)

O sea que, además del partido de gobierno y sus aliados
territoriales, en el supuesto bloque de gobiernos provinciales de la
“oposición” hay una aceptación variopinta de la CUS.

A éste respecto, y como dato de interés quizá podríamos
acotar, que lo que empieza a percibirse es cierta crisis de confianza y
aceptabilidad en algunas provincias, porque no aparecen los signos
presupuestarios financieros por los que los gobernadores vean que se les va a
aliviar las cargas presupuestarias locales.

El presupuesto nacional en salud no para de bajar. En 2017
constituía el 2% del presupuesto total, y para el 2018 totalizará el 1,94%.
Este retroceso será aún mayor en términos relativos si la inflación trepa por
encima de lo que prevé el gobierno nacional, cosa bastante probable.

Y si uno analiza el proyecto de presupuesto 2018 según un
reciente informe de la FESPROSA, lo que hay son signos de baja en la asignación
de recursos para los Programas;  si se
desglosa ese Proyecto de presupuesto nacional, por ejemplo “el presupuesto
nacional de salud 2018 tendría un 1,5% de disminución en términos reales. El
Programa de Madre y Niño reduce presupuesto un 12,7% (equivale a una reducción
de la compra de 5 millones de kg de leche menos. Se reduce 60% presupuesto en
salud adolescente, el programa de vacunas reduce 12%, el ex REMEDIAR se redujo
en un 19,3 %, reducción del 38,3% en Médicos Comunitarios, que son trabajadores
de salud en salitas de todo el país”, y así podríamos seguir.

Según el mismo informe, “El único programa de Seguro Público
es el SUMAR. 2252 millones para 4,7 millones de beneficiarios según el
presupuesto. 40$ por persona por mes…”

Ergo, en las provincias se empiezan a incomodar ante la
posibilidad de que no sólo no les va a llegar plata fresca, sino que además van
a tener que disponer de los exiguos presupuestos provinciales, y encima van a
tener conflictividad con lxs usuarixs y con lxs trabajadorxs.

Ejercicio 3: Qué dice
el “mundo sindical”?

El anuncio del Decreto CUS se hace en el marco de la llamada
“restitución” de 27 mil millones de pesos del Fondo Solidario de Redistribución
(FSR, un kiosco que data de épocas de Menem). Según información oficial, “de
los casi 30.000 millones, 2.704 ya se pagaron en efectivo a los gremios por
deudas retrasadas; $ 14.267 irán a los sindicatos en bonos del tesoro 2020,
cuyos intereses se pagarían de manera trimestral; $ 4.500 están aún congelados
y serían para un fondo de emergencia ante una catástrofe natural o epidemia, y
unos $ 8.000 serán destinados para la cobertura universal de salud”.

Como era de esperar, en primera fila de aplaudidores estaban
personajes como José Luis Lingeri (titular del sindicato de Sanidad y ex
administrador de la ANSSAL de Menem); Andrés Rodríguez (titular de UPCN, pluri
oficialista, sindicalista mimado de CFK y cómplice del gobierno actual en los
despidos y cesantías de varias decenas de miles de trabajadorxs), Gerardo
Martínez (Uocra, ex hombre de confianza del coronel Coria, represor de la
dictadura en el Batallón 601), Antonio Caló (UOM confeso militante K), Ricardo
Cirielli (Aeronáuticos), Omar Plaini (Canillitas) y Armando Cavalieri
(Comercio).

En el resto del universo sindical, la mayoría de los gremios
no dice nada, y sólo algunos pocos (enrolados básicamente en ATE, FESPROSA y
sus replicaciones provinciales) resisten explicando las implicancias seguras de
la CUS.

 Ejercicio 4: Hubo opciones electorales claras
NO A LA CUS?

Las elecciones recientes mostraron, en medio de una
desaparición del debate de ideas y propuestas, la ausencia total del tema SALUD
en las agendas más visibles de los partidos hegemónicos.

En orden de resultados electorales, y obviando al partido de
gobierno, el Peronismo “no K” y 1País hicieron “silencio stampa”; el FIT y
CUMPLIR han expresado de diferentes maneras su rechazo a la CUS (por ejemplo la
rama sanitaria del Movimiento Evita, la Corriente Sanitaria Nacional).

Incluso hacia el interior de la presunta identidad sanitaria
K, hay más confusión que claridad. Qué personaje o sector expresa el
pensamiento sanitario K? Quizá quienes fueron sus ministros de Salud…?

A ver que tenemos…?

La fuerza política conocida como kirchnerismo y su
componente partidario el FPV, fundado en el año 2003, gestionó el gobierno
nacional a través de sus máximas referencias públicas Néstor (entre 2003 y
2007) y Cristina (entre 2007 y 2015). Algo así como aproximadamente 4.500 días
de gobierno (12 años, 6 meses y 15 días entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de
diciembre de 2015).

Quien más estuvo en el cargo de Ministro de Salud Nacional fue
Juan Luis Manzur, desde el 29/6/009 al 26/2/2015, algo más de 2.000 días. Hoy
Manzur es gobernador de Tucumán, una de las 7 provincias FPV que han adherido a
la CUS.

Le sigue en cantidad de días, el gran Ginés González García:
designado por Eduardo Duhalde –el malo- en enero/2002 y ratificado por Néstor
Kirchner al asumir la presidencia hasta el final de su mandato el 10/12/2007,
algo así como 1685 días. Nadie duda de GGG como uno de los principales
impulsores de los Seguros de Salud en la Argentina. Sólo para poner unos
ejemplos, a poco de asumir en la gestión firma en San Nicolás el recordado
Pacto Federal de Salud con los Ministros Provinciales (22 de Marzo del año
2003); su CLÁUSULA TERCERA dice: “SEGURO PÚBLICO DE SALUD – Realización de una
búsqueda de la equidad en salud promoviendo el aseguramiento de la cobertura de
bienes y servicios, a través de avances en la implementación del Seguro Público
de Salud de acuerdo a las perspectivas de cada Jurisdicción, que permita a su
vez, optimizar los recursos existentes y explicitar los servicios necesarios
para el cuidado de la salud de todos los habitantes del país.

Muchos de los programas de “estirpe” segurista como el
REMEDIAR, el NACER, el SUMAR, Médicos Comunitarios, nacieron en esa gestión
como enclaves de focalización y precarización. Centenares de trabajadorxs hoy
están perdiendo sus puestos de trabajo gracias a la inestabilidad de sus

En su libro “Salud para los argentinos” del 2004 habla de
“… entre las principales características de la estrategia de construcción de
seguros provinciales de salud deben destacarse la reorientación de los RRHH y
presupuestarios hacia la identificación de población cubierta de acuerdo con
criterios de riesgo y bajo responsabilidad nominal; la definición de conjunto
de prestaciones garantizadas; la fijación de objetivos y metas sujetas a sustentabilidad
económica; y la determinación de las 
responsabilidades jurisdiccionales…” Lo dijo Lemus? No… GGG!

Al asumir CFK el 10/12/2007 nombró al frente del Ministerio
a Graciela Ocaña quien permaneció en el cargo 560 días, hasta el 29 de junio de
2009, cuando se fue enredada en denuncias sobre las “mafias de los
medicamentos”, financiamiento de campaña con fondos de la Salud, etc. Eran los
mismos tiempos en que Sergio Massa era Jefe de Gabinete Nacional. Recordemos
que Ocaña acaba de ser consagrada diputada nacional por la provincia de Buenos
Aires por la lista oficialista de Cambiemos.

El último ministro de Salud K fue Daniel Gollán, quien
permaneció hasta el final de la gestión el 9 de diciembre de 2015 (280 días).

Sin haber leído o escuchado nada de la ex presidenta, los
máximos exponentes institucionales de las últimas administraciones K irradian
una posición a favor de la CUS, excepto Gollán al que se le otorgó esa
responsabilidad apenas el 6% de los días de gobierno K (los últimos), lo que le
otorga un valiosísimo aporte en términos intelectuales y políticos a la
discusión de la CUS, pero que claramente lo ubica a él y su entorno, como una
corriente de pensamiento minoritaria y marginal del pensamiento K.

A esta altura del razonamiento, la conclusión es que la
frontera entre quienes defienden el Sistema de Salud que gestara el Gran Ramón
Carrillo y quienes apoyan esta reforma que apunta a su definitiva desaparición,
no está exclusivamente en el micro-mundo del sindicalismo, ni en el de las
representaciones partidarias o institucionales de un país donde pocos resisten
los archivos.

La complejidad de una
situación es proporcional a la honestidad política necesaria para abordarla. Es
un desacierto entonces construir falsos dilemas, así como también lo es, meter
la tierra debajo de la alfombra. Ambas cosas probablemente atrasen y
entorpezcan la posibilidad de enfrentar esta intención que encabeza Macri, sus
CEOs y sus Socios.

En un momento donde se percibe cierta interpelación de los
modelos clásicos de construcción y representación política en la Argentina
(verticales, personalistas y corporativos), el 
MOVI-MIENTO POR EL DERECHO A LA
SALUD
es una ancha avenida, una invitación a aglutinar el “NO A LA CUS” sin atender ninguna de
estas falsas fronteras ni anteponiendo las diferencias a las coincidencias,
apelando a la intención de construir un gran frente de representaciones
político-partidarias, sindicales, académicas, artísticas, sociales, culturales
en defensa del derecho a la salud de las argentinas y los argentinos.

Ojalá no sea un sueño
inconcluso.

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