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Hogar: un refugio para la pandemia y un lugar de peligro para las mujeres
Por Mercedes Cabezas
Secretaria de Organización de ATE Nacional
Lo que pareciera ser el lugar de
resguardo para la pandemia de COVID-19, para miles de mujeres continúa siendo
un lugar de peligro: el hogar, donde debemos resguardarnos de esta pandemia,
puede ser contraproducente para las mujeres. Convivir con su agresor convierte
al hogar en zona de peligro constante e
inminente. De cara al aislamiento y a la convivencia forzada, crecen exponencialmente
las situaciones de violencia hacia las mujeres.
Es por ello, que durante este
período de aislamiento obligatorio es importante que prestemos especial
atención a la situación de las miles de mujeres que sufren violencia de género
en sus hogares. Romina Ruiz Díaz, de 36 años fue la primera mujer que a pocos
minutos de que el presidente Alberto Fernández anunciara la emergencia
sanitaria para todos los argentinos fue asesinada en el partido de Cañuelas, a
puñaladas, en su domicilio. Por su crimen, el único sospechoso arrestado es su
pareja. Según el registro de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MUMALA),
desde las medidas de restricción por el aumento de casos de COVID-19 se han
cometido ya 12 femicidios.
Para las mujeres, los hogares
continúan siendo lugares de peligro, incluso de mayor peligro que la vía
pública. Las estadísticas de los últimos 10 años revelan que el 62 por ciento
de los casos de femicidio se cometieron en las viviendas de las víctimas o que
las victimas mantenían con el agresor, y que en más del 60 por ciento de los
casos el victimario es la pareja o ex pareja.
Pero lo cierto es que esta
realidad sólo pone en relieve una situación que se viene denunciando desde hace
muchos años por todas las organizaciones: las
sociedades necesitan enfrentar la violencia de género de forma global e
integral, en todos los países del mundo, como un problema cultural, ideológico,
social y profundamente político.
La oficina de género de la ONU se
pregunta sobre la situación de las mujeres en el mundo en relación a la
pandemia. “Sabemos, por la experiencia adquirida con los virus del Ébola y
Zika, así como por otras situaciones donde se limitó la circulación de personas
por alguna razón, que la violencia contra las mujeres tiende a aumentar. Es una
situación potencialmente peligrosa para las mujeres cuando sus cónyuges
violentos permanecen en sus hogares todo el tiempo. ¿Qué medidas está adoptando
para asegurar que las mujeres tengan acceso a los recursos, las líneas de ayuda
telefónica y los refugios?”, resaltan ante una situación que se complejiza cada
vez más.
Por ello, resulta de suma
importancia que desde las organizaciones prestemos especial atención a las
situaciones de violencia de género que se puedan generar en este tiempo y que
visualicemos qué aportes podemos prestar a resolver las medidas de aislamiento
obligatorio, cuando las mujeres necesitan un lugar que no se emparente con
el peligro.
Desde nuestra ATE y la CTA Autónoma Nacional, hemos puesto a
disposición nuestros hoteles tanto para el Ministerio de Salud como para el
Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, a fin de aportar a la pronta
recuperación de los enfermos pero también, a la seguridad de las mujeres que
hoy se encuentran amenazadas, que se encuentran atravesadas por las diferentes
violencias y conviven con su agresor hasta poder lograr la exclusión de hogar.
Nota: Si sufrís alguna forma de violencia de género, no dudes en llamar
a la línea 144 o el 911.
La visualización del sistema de cuidados
Otra de las cuestiones que se
pone de manifiesto en esta emergencia sanitaria, es la sobrecarga que sufren
las mujeres con los trabajos de cuidado, que generalmente recaen sobre ellas.
El “sistema de cuidado”, no refiere solamente al cuidado de los niños, sino
también de los adultos mayores, de personas que no pueden valerse por sí mismas, y
fundamentalmente, el cuidado del hogar en general y lo que representa.
Gran parte de los trabajos de
servicios, relacionados con la pandemia de COVID-19 son protagonizados por las
mujeres. Eso quiere decir, que no solo las mujeres un gran aporte a la
mitigación de la pandemia, sino que también gran parte de ellas están expuestas
al contagio.
Sabemos que la pandemia del
COVID-19 no es sólo una cuestión sanitaria; se trata de una situación que
provoca una profunda conmoción en nuestras sociedades y de las economías. Además,
muchas veces, las mujeres cargan con las labores de cuidados y respuesta frente
a la crisis en curso. Todos los días, las mujeres hacen aportes fundamentales
para contener el brote y la mayoría las veces, son también quienes prestan
cuidados en los hogares y en nuestras comunidades.
Desde nuestra organización, vemos
necesario intervenir con una política clara y concreta sobre el sistema de
cuidado en la Argentina, pero además también vemos necesario ser propulsores de
una discusión y un debate que se está llevando en el mundo, y que tiene que ver
con una distribución de tareas más justa y equitativa, pero además con el
reconocimiento del trabajo no remunerado.