Trabajadorxs de Salud, una revalorización necesaria para “esenciales” de la Pandemia
Justos reclamos por elementos de protección, Protocolos sanitarios, formación de Comités de Crisis, bono y el fin de la precarización laboral.
La aparición del Covid 19 y su crecimiento hasta
transformarlo en Pandemia puso de relieve la situación sanitaria de los países
del mundo. La Argentina no fue la excepción. La colocación de la/os
trabajadora/es de la Salud en la primera línea de respuesta puso de manifiesto
situaciones que habían pasado a un segundo plano: la estructura sanitaria, la
inversión que han hecho los países en el sector Público de Salud y la labor
casi siempre al límite en la acción diaria de la/as trabajadora/es del sistema.
La emergencia sanitaria y social que sobrevino con
la pandemia radicalizó esas problemáticas: salarios que no se condicen con el
trabajo; refuerzo en las medidas de bioseguridad sanitarias necesarias en
hospitales y Centros de Salud. El esfuerzo del sector trajo a la memoria palabras
que se habían perdido: “esenciales”, escuchamos a diario cuando se trata del
personal de la Salud.
El marco de esta crisis sanitaria nos permite
avanzar y abundar en problemáticas que merecen ser resueltas en el país. ATE ha
señalado que “la integración de la mirada de la/os trabajadora/es de Salud en
el marco de la crisis nos deja en un umbral para profundizar la discusión de
tener un sistema integrado de Salud, donde podamos avanzar en la construcción
de una paritaria nacional de Salud, con un piso de dignidad para todo el país y
que aquellos distritos puedan dar mejoras”.
La Coordinación Nacional de Salud de ATE ha
planteado en las reuniones periódicas con la/os funcionaria/os de la cartera
sanitaria, la necesidad de la participación de las organizaciones en todos los
comité de crisis de los hospitales y, asimismo, en el Consejo Federal de Salud
que todos los meses reúne al Ministerio nacional con los ministros provinciales
del área.
Con un mayor control de la situación del país, hoy
las áreas que requieren un especial control son el AMBA y la provincia de
Chaco. Desde el inicio la Pandemia más del 14,9 % de la/os trabajadora/es de la
Salud se han infectado con el Covid19 y 17 trabajadora/es han muerto por esta
causa.
La
situación en el país
La presencia del virus ha dejado a la vista varios reclamos: necesidad de elementos de protección,
de Protocolos sanitarios, de la formación de Comités de Crisis, acabar con
precarización laboral, que desnuda la problemática del trabajador/ que enferma
(un ejemplo es que carecen de cobertura de ART) y la equidad del pago del bono
otorgado por decreto nacional, dado que hay mucha/os trabajadora/es que aún no
recibieron el pago y otros lo cobraron solo parcialmente.
Sin ser homogénea, en el país la situación del
sector Salud está atravesada por muchas de las problemáticas descriptas
(párrafo anterior). Con el foco puesto en el AMBA y el Chaco, donde se
concentran más del 90% de los casos de coronavirus, la/os trabajadora/es, han manifestado su
mayor preocupación en las malas condiciones de seguridad laboral. En el área de
la capital Federal, el reclamo de ATE al Gobierno de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires se centra en la entrega de material de
seguridad en calidad y cantidad necesaria, la elaboración y cumplimiento de
protocolos de atención, la contratación de personal, la conformación de un
Comité de Crisis con participación de trabajadores y un reconocimiento
salarial. El tema de los testeos no es
tan accesible para quienes trabajan en el Gobierno de la Ciudad. El gremio tuvo
que recurrir a la Justicia para que se trate a los trabajadores de Dispositivos
penales juveniles.
En el
Chaco, anuncios recientes del gobernador provincial fueron advertidos por ATE
porque dejan fuera a la mayoría de trabajadora/es del sistema público
de Salud. El ejemplo de ello es la ley
27.548 del Programa de Protección al Personal de Salud ante la Pandemia del
covid-19, que entre otros puntos habla de “establecer protocolos obligatorios
de protección del personal de salud, guías de práctica de manejo y uso de
insumos, y toda otra reglamentación que estime necesaria, que tenga como
objetivo minimizar los riesgos de contagio ante la atención de casos sospechosos”,
así como “coordinar con empresas, universidades, sindicatos y organizaciones
civiles la realización de capacitaciones obligatorias”. Nada de esto se cumple.
Pero además, en el Chaco la situación
de la salud pública se ve agravada desde hace años por la inmensa precarización
laboral. El programa Expertos, conformado por más de 1.700 trabajadores y
trabajadoras, así como la totalidad de los programas y becas de capacitación
que cumplen funciones en los hospitales y centros de salud de la provincia,
fueron ignorados deliberadamente en las medidas anunciadas por el gobernador ya
que dichos anuncios sólo alcanzan exclusivamente a los médicos residentes. El incumpliendo
sobre los objetivo del programa y
condenando a trabajadores y trabajadoras a la precarización laboral, con un
sueldo de miseria (13 mil pesos), sin obra social, aguinaldo ni aporte
jubilatorio.
En Jujuy el incumplimiento del
gobierno a establecer pautas claras del protocolo desembocó en dos marchas de
los gremios de la Salud. Según ATE se necesita que el sistema
sanitario de la provincia responda a las demandas para el cuidado de los
trabajadorxs y la población que se dirige a cada espacio. Los elementos de
bioseguridad siguen faltando y son los trabajadores del área salud quienes se
exponen no solo a la pandemia covid-19 sino también al otro gran problema
sanitario de la provincia que es el dengue. El CDP estimó que en poco más de 4
años de gobierno de Gerardo Morales perdieron el 55% del poder adquisitivo de
los salarios.
En Misiones ATE plantea la necesidad de la unificación del
régimen laboral de todo el personal del sistema sanitario público para revertir
el proceso de precarización y explotación que fue consolidándose a partir de la
creación del Parque Provincial de la Salud y su régimen de contratación. Además
destaca que es imprescindible una equiparación salarial para terminar con las
distorsiones y la discriminación que atenta contra el trabajo en igualdad de
condiciones de los equipos de salud. Hay enfermeras que trabajan en los mismos
sectores, cumplen las mismas tareas, y cobran salarios con entre 5.000 y 10.000 pesos de diferencia.
La
precarización laboral en el sector también dejó en evidencia problemas que son
silenciados y afectan la salud laboral del/a trabajador/a. En Chubut un reclamo
por la ART, que muchas veces no cubre al personal precarizado, devino en un
proceso judicial contra dirigentes del gremio que se manifestaban en centros de
Salud por esta situación.
En La
Pampa la
Comisión de Legislación Social de la Legislatura provincial dio despacho
favorable al proyecto de ley de adhesión a la Cobertura Universal de Salud
(CUS), que fuera enviado a tratamiento por el gobierno provincial. La normativa
que fue elaborada por el gobierno anterior de Mauricio Macri, está construida
sobre la base de las clásicas políticas al servicio de los sectores más
pudientes, políticas alejadas de las opciones de salud universal basadas en los
sistemas públicos. Esta política es contraría el reclamo de ATE, para quién es
necesario volver a las políticas sanitarias
desarrolladas por Ramón Carrillo, representadas en “un sistema Único,
Universal, Integral e Integrado, Equitativo, Calificado Eficiente y
Transparente de Seguridad social y Salud pública financiado por rentas
generales del Estado”.
Hay otro reclamo unificado en el pedido de pago del
bono. Miles de trabajadora/es aún no lo han cobrado y otros lo cobran con
atraso. En la provincia de San Luis, ATE denunció que muchísima/os
trabajadora/es de Centros de Salud, aún no han recibido ninguna de las cuatro
cuotas en que se desglosa el pago de 20.000 pesos dispuesto por el decreto del
gobierno Nacional.
Eso mismo es denunciado en Jujuy, Entre Ríos,
Mendoza, Misiones, donde fue excluida/o
la mitad de trabajadora/es del sistema público (una/os 6.500), Rosario, Chubut, Salta y otros muchos
hospitales del interior de las provincias. Río Negro y Santa Cruz, por las
negociaciones gremiales, recién estos días terminaron de completar el pago de la
primera de las cuatro cuotas que se deben cobrar.
El/ la trabajador/a de Salud debería percibir un
salario cercano a los 68.000 pesos (datos INDEC) para cubrir sus necesidades
básicas. Sin embargo la mayoría está lejos de este salario. La exposición y riesgos
de contagio en el personal de salud es mayor que la cualquier/a trabajador/a que hoy cumpla funciones en el Estado. Es un
acto de justicia que ahora se reconozca la calidad, el empeño y la dedicación
de esta/os trabajadora/es, bien llamados, “esenciales”.