Aguiar: “Cumplimos con nuestro rol de defender los intereses de lxs trabajadores”
A un año de asumida la nueva conducción de ATE, entrevista al Secretario General Adjunto de ATE publicada en el último Trabajador del Estado.
*Entrevista publicada en la edición de diciembre de El Trabajador del Estado. Click acá para descargar.
La nueva conducción de ATE asumió el 6 de noviembre del 2019
con la certeza de que su primer año al frente de lxs estatales no sería fácil
tras cuatro años de ajuste macrista, pero la esperanza iluminaba el escenario.
Y llegó el batacazo de la pandemia. Pero,
“contextualizando, fue un año positivo”, señala “Rody” Aguiar en esta
entrevista en la que analiza lo que dejó 2020 y reafirma su optimismo para
mirar el futuro.
Al cumplirse un año
de asumida la nueva conducción, ¿qué balance se puede hacer sobre la política
llevada adelante por ATE?
R.A: Estamos
culminando un año de gestión y cualquier balance que se intente realizar no
puede omitir la pandemia, que en nuestro país se politizó a niveles inesperados.
A veces pareciera que quien contextualiza intenta justificarse ante objetivos
que el sector que representa no pudo cumplir en su total magnitud. Pero, en
nuestro caso, si contextualizamos podríamos decir que el balance de ATE es
altamente favorable y positivo.
No dejamos de trabajar ni un solo día. Combinando
presencialidad con tareas remotas, garantizamos un pleno funcionamiento y
logramos un gremio con sus puertas abiertas a las y los trabajadores en todas
nuestras sedes del país.
Cumplimos con nuestro rol de defender incondicionalmente los
intereses de los trabajadores frente a todos los gobiernos. Se mantuvieron las
fuentes de empleo, materializamos numerosas reincorporaciones, avanzamos en
estabilidad laboral y en la mayoría de las jurisdicciones logramos mejoras
salariales que permitieron defender los ingresos en un escenario de creciente
inflación.
Un párrafo aparte merece el cuidado de la salud de todas las
y los afiliados, ya que se trabajó incansablemente en la elaboración de
protocolos seguros y eficaces.
Sin embargo, los dos avances más significativos que mostró
nuestra entidad fueron el crecimiento de su institucionalidad y solidaridad. La
primera se advierte en un sindicato que permanentemente encabezó gestiones ante
el Poder Ejecutivo y todos los ministerios, logrando importantes avances en
materia de derechos laborales, pero también en el debate de las políticas
públicas que se implementan.
Y en relación a la solidaridad, basta con señalar algunos
ejemplos, como el voluntariado en el inicio de pandemia para realizar detección
temprana de COVID-19, o la reciente decisión política de poner toda nuestra
estructura al servicio del complejo dispositivo de vacunación.
Y sin dudas, la solidaridad en ATE tuvo su máxima expresión
a nivel internacional cuando garantizó el asilo político del ex Presidente de
Bolivia Evo Morales y su gabinete en los hoteles e instalaciones del sindicato.
Al asumir dijiste que
te preocupaban quienes tendían a aceptar un congelamiento salarial, pero que
ATE priorizaba el diálogo. ¿Cómo analizas esto hoy?
R.A: En relación
a las paritarias en el Estado nacional, si bien no estamos en el punto exacto que
esperábamos a esta altura, al cumplirse un año de la nueva gestión sí se han
verificado avances significativos a partir del largo proceso de lucha e
incansables gestiones de ATE (ver página
3).
Es
cierto que dijimos que íbamos a priorizar el diálogo y por ello debemos afirmar
que a veces hay tiempos de tensión que debemos saber administrar y nunca
debemos dudar en seguir defendiendo nuestra independencia y autonomía. Pero también
aprendimos que formamos parte de un proceso popular; hemos sido protagonistas
de la derrota del neoliberalismo y ahora nuestra tarea es generar propuestas
para fortalecer ese proceso en favor de los sectores más vulnerables de nuestro
pueblo.
¿Qué mensaje
quisieras darle a las compañeras y compañeros de ATE de cara a este fin de año?
R.A: Que se haya confirmado la eficacia de las primeras vacunas nos
llena de esperanza, pero tenemos que saber que aunque logremos dejar atrás la
pandemia, los efectos devastadores que dejó a su paso van a perdurar durante
mucho tiempo más.
Pese a esto, mi mensaje es de optimismo porque le
vamos a poner fin a la crisis y evitar que su costo recaiga sobre los
asalariados, jubilados y sectores populares con un Estado fuerte y presente. La
esencialidad de las y los trabajadores de ese Estado ya se ganó la legitimidad
y el reconocimiento de todo el pueblo. Ahora solo resta que el Gobierno cumpla
y abra las puertas hacia la definitiva jerarquización del empleo público en la
Argentina.