“Cachorro” Godoy: “Somos un pueblo que no se resigna, y eso es lo que hace posible sobreponerse a momentos difíciles”
El Secretario General de ATE y de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, cierra el año en El Trabajador del Estado con una entrevista en la que analiza a fondo lo que pasó en este 2022, con la vista puesta en lo que vendrá.
El Secretario General de ATE y de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, cierra el año en El Trabajador del Estado con una entrevista en la que analiza a fondo lo que pasó en este 2022, con la vista puesta en lo que vendrá. Al calor del triunfo de la “scaloneta”, habla del rumbo del gobierno y las elecciones de 2023, los 40 años de democracia y los 100 de ATE, la reforma del Estatuto y la organización que necesitamos fortalecer en un contexto tan complejo como el actual.
¿Qué aprendizaje podemos recuperar del mundial de fútbol para llevarlo al contexto nacional?
CD: Lo que se puede sacar de esa experiencia futbolística y deportiva es el trabajo mancomunado del equipo y la capacidad de sobreponerse a momentos de derrota y de incertidumbre. Porque las derrotas se convierten en simples anécdotas cuando un grupo se sobrepone y es capaz de convertirlas en un triunfo.
Y ese estallido de alegría colectiva demuestra que somos un pueblo que tiene esperanza, que tiene capacidad de alegría, que no se rinde, que no se resigna, y eso es lo que permite sobreponerse a momentos muy difíciles.
Hoy como pueblo estamos atravesando un momento muy difícil, no solamente por las dificultades económicas y sociales, sino también la decepción de un Gobierno que no ha sabido objetivamente resolver las imposiciones de los grupos económicos, del Fondo Monetario Internacional, los condicionamientos geopolíticos de Estados Unidos.
Son las rémoras que traemos de una democracia condicionada.
Por eso yo creo que en nuestro país hay que recuperar esos valores que nos permitieran enfrentar y vencer a una dictadura, que nos permitieron alentar la perspectiva de una democracia participativa, popular, y no formal y restringida como la que tenemos hoy.
Hay que transitar este tiempo con la misma capacidad de sobreponerse a los malos momentos que tuvo este equipo de la Selección, y poder traducirlo en la acción política protagónica que como Pueblo necesitamos.
Desde que asumió el Gobierno del Frente de Todxs, ATE puso su organización al servicio de construir un Estado más democrático y popular: ¿Cómo evaluas esa experiencia?
CD: Nosotros desde ATE tenemos el orgullo de haber sido la primera organización que convocó a un paro nacional con movilización a Plaza de Mayo, a poco más de dos meses de asumido el Gobierno de Macri, para desafiar sus políticas neoliberales. Y lo hicimos con capacidad de resistencia pero también de propuestas. Y es ahí cuando planteamos la necesidad de construir un Estado democrático y popular. Esa idea fue el impulso que nos permitió, apenas asumido el gobierno del Frente de todos, organizarnos para poner en debate que necesitábamos un Estado que estuviera al servicio de la soberanía, el trabajo, la producción y la justicia.
Lo nuestro nunca fue una consigna. Porque construir un Estado democrático requiere el protagonismo de las organizaciones libres del pueblo, y tanto desde ATE como de la CTA Autónoma fuimos motores en ese primer tiempo. Advertimos al Gobierno de Alberto Fernández que ese era el camino. Lamentablemente, fue cediendo y condicionando su acción de gobierno a un ajuste que primero fue lento y a cuentagotas, pero que después se fue acentuando hasta llegar a este año en el que se firmó, vergonzosamente, un acuerdo que es una rendición con el FMI y sus políticas, las mismas que llevaron a multiplicar la pobreza y el hambre en nuestro país, y a dejar al Estado sin capacidad de reacción para atender las necesidades populares.
Por eso es que nosotros decimos que si el Gobierno no corrige este rumbo va a ser una mala copia del macrismo, y va a decepcionar a millones de argentinos y argentinas que confiamos en una perspectiva de cambio.

estar en las calles y en todos los lugares de lucha”
Este año, ATE acompañó los distintos acuerdos paritarios, valorando que se mantenga abierta la negociación salarial. ¿Cuál es el objetivo hacia 2023?
CD: Al mismo tiempo que resistimos a las políticas neoliberales del macrismo, y que alentamos la perspectiva de construir un Estado diferente, dijimos que era necesario que esto se viera expresado en soluciones concretas a las necesidades de nuestro Pueblo. Y los trabajadores estatales somos los que más habíamos perdido en los años del macrismo, y por lo tanto hicimos un gran esfuerzo para que las paritarias estuvieran funcionando permanentemente. Es un objetivo que logramos y que nos ha permitido avanzar en la regularización laboral de miles de trabajadores. Hacia el final de este periodo de Gobierno seguramente vamos a estar cerca de los 30.000 pases a planta comprometidos en el Estado Nacional.
Y si bien no hemos podido recuperar lo perdido en los años del macrismo, en los últimos dos años (2021 y 2022) el funcionamiento de una paritaria permanente nos ha permitido estar por encima, aunque muy poquito, del nivel inflacionario. Y también, limitar el impacto negativo de esa política gubernamental que lleva adelante, fundamentalmente, el ministerio de Economía. Está pendiente una recuperación más acentuada de los ingresos; es una discusión que habrá que dar en el 2023.
¿Qué significa para ATE haber podido concretar la Reforma del Estatuto?
CD: Resistir las políticas neoliberales y alentar la construcción de un Estado democrático y popular es inviable si no se fortalecen las organizaciones libres del pueblo. Y es en ese marco que a finales del 2015 dijimos que había que reinventar ATE, y fortalecer y poner en estado de movilización a la CTA Autónoma.
Eso lo hemos podido realizar con creces. Nuestro gremio ha seguido un crecimiento permanente: de los 250.000 afiliados que teníamos en diciembre de 2015, hoy somos 316.000, y hemos pasado de estar organizados en 850 municipios, a estar en 1300. Esto es más presencia territorial, organización en el sector de trabajo, elección de delegados, políticas de formación.
Hemos acentuado esa capacidad de acción en los últimos dos Congresos extraordinarios. En el corto plazo aprobamos un nuevo estatuto, que ha significado un salto cualitativo importantísimo por los avances en la democratización, en herramientas para lograr la equidad y erradicar las violencias y la discriminación por distintas razones. Y pudimos intervenir fuertemente para castigar las agresiones de violencia política, como las sucedidas contra los trabajadores estatales en San Martín de los Andes.
Son muestras de cómo la participación del conjunto de ATE a nivel nacional permite dar avances concretos para reinventar el gremio, e incidir fuertemente en la construcción de una central de nuevo tipo, tal como fue ratificado en las elecciones de la CTA en agosto último.

¿Cómo analizar esos procesos a la luz de un contexto nacional en el que también crece la violencia política?
CD: Esos procesos de los que venimos hablando y que nos dimos en ATE y en CTA se convierten en imprescindibles en este contexto. Porque la rendición del Gobierno ante el FMI y ante el golpe financiero que dieron en junio los grandes grupos económicos, envalentonó a los sectores conservadores y reaccionarios de nuestro país. El intento de magnicidio a Cristina Fernández de Kirchner, la prisión de Milagro Sala, la detención de las mapuche en Bariloche, la persecución y el procesamiento a dirigentes sindicales -como las que atravesamos en nuestro gremio en Mendoza, en Misiones y en Río Gallegos-, son hechos que ratifican que hay un Estado paralelo encabezado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es la menos democrática de todas las instituciones que existen en nuestro país, que pareciera que quiere gobernar por acordada, en función de los intereses de los sectores más concentrados y reaccionarios. Porque además esto tiene su correlato en la realidad económica. Y frente a esta reacción conservadora nuestra responsabilidad es estar en las calles y en todos los lugares de lucha. Nuestro gremio y nuestra central siguen estando a la altura de las circunstancias. Falta que esa capacidad de reacción para enfrentar lo que no queremos se convierta en capacidad de intervención para construir el Estado que queremos. Y para eso es que seguimos alentando, como lo hicimos el 17 de octubre y el 17 de noviembre, el estado de unidad y de movilización del campo popular, también, para construir un programa de cara al próximo proceso electoral, para que triunfe una perspectiva de gobierno por un Estado soberano y popular, y que no sea una mascarilla formal para seguir con más de lo mismo.
¿Qué aportes puede hacer en ese marco RUNASUR?
CD: RUNASUR, o “Pueblo Sur”, emerge como un paradigma de sociedad frente a la crisis humanitaria que los países imperiales del norte han impuesto a todo el globo. Está en consonancia con ese proceso que vienen dando nuestros pueblos, con las rebeliones estudiantiles que permitieron un nuevo gobierno en Chile, encabezado por Boric; o las de originarios, campesinos y trabajadores que llevaron a Petro al gobierno en Colombia, o el triunfo por tercera vez de un obrero metalúrgico en Brasil.

Pero la experiencia de gobiernos progresistas o neo-desarrollistas de principio de siglo, aprendimos que no alcanza con el gobierno. Porque los gobiernos están fuertemente limitados por los cambios estructurales que las dictaduras llevaron adelante a partir del Plan Cóndor, y que se consolidaron luego en el marco de la democracia. Por lo tanto, para recuperar esos Estados como instrumentos de los pueblos para su liberación es necesario una fuerte participación de las organizaciones libres del pueblo, y eso es lo que estamos haciendo con el RUNASUR.
Es una satisfacción enorme que se haya podido constituir formalmente en la Argentina, luego de dos años de intenso trabajo.
Y ese proceso es un aporte a que podamos empezar el año con un encuentro de la CELAC que será el 24 de enero en nuestro país. La CELAC es la organización continental que no tiene ningún tipo de tutela de Estados Unidos. A pesar de que algunos siguen alentando el posibilismo o la resignación frente a las imposiciones de Estados Unidos o del FMI, esto es una demostración de que existen fuertes condiciones para que nuestros pueblos avancen, no solamente en mayores niveles de unidad, sino también en la construcción de una nueva institucionalidad que fortalezca y profundice la democracia en nuestro país, y en todo el continente.

dieron sentido”.
El año próximo, Argentina cumple 40 años de democracia ininterrumpida. ¿Cómo se prepara el movimiento popular?
CD: Como te decía antes, si no profundizamos la democracia, esta se va a transformar en en una vil cobertura de políticas neoliberales que fragmenten a nuestros pueblos, y les quiten protagonismo. Por eso, así como dijimos que había que refundar ATE y la CTA, también decimos que hay que refundar la democracia en nuestro país. Porque si no, cuatro jueces mafiosos que nadie eligió van a gobernar a través de acordadas y decretos, o van a seguir gobernando el FMI o los grupos económicos que tampoco nadie eligió.
Necesitamos que el pueblo recupere el protagonismo, que no delegue, y esto se hace a través de su capacidad de organización y su capacidad de unidad. Eso es lo que vamos a promover y alentar tanto desde ATE como desde la CTA .
¿Qué mensaje le darías a lxs trabajadores del Estado y a la militancia de ATE de cara a este fin de año, cuando el sindicato camina hacia sus 100 años?
CD: Atravesamos tiempos de guerra, atravesamos tiempos de incertidumbre, y en estos tiempos difíciles es imprescindible apelar siempre a la fuentes que nos dieron sentido. Que ATE haya nacido de una asamblea de obreros portuarios, anarquistas y sindicalistas revolucionarios, que se haya consolidado en los procesos de transformación del Estado luego de la de la década Infame, que haya sido protagonista del 17 de octubre, del Cordobazo, de la lucha contra la última dictadura genocida y de la recuperación de la democracia en el marco de una fuerte unidad de las luchas obreras y de los organismos de derechos humanos, que es en ese marco cuando nació ANUSATE. En esas fuentes es en las que debemos zambullirnos, y fundamentalmente en la conciencia de que somos parte de la clase trabajadora. En ese sentido yo tengo un agradecimiento y una valoración enorme por la lucha que miles de militantes llevan adelante a lo largo y a lo ancho de todo el país y que siguen haciendo crecer a ATE en todo el territorio. Un crecimiento que es cuantitativo y cualitativo, tanto en la organización como en las conciencias de sus militantes y dirigentes. Solamente podemos construir una organización poderosa si privilegiamos lo colectivo sobre lo individual, y si lo sectorial es secundarizado frente al proyecto nacional y de Patria Grande.