ATE toma la posta en Salud Mental y brinda conversatorios en toda la provincia
Desde el CDP están realizando una serie de conversatorios, charlas y eventos, con la intención de sensibilizar al afiliado como a toda la población, al momento de hablar de salud mental, para que esto no sea una cosa de locos, ni mucho menos, un tabú.
A través de la coordinación del Departamento de Salud Mental de ATE Mendoza, afiliados y afiliadas pueden participar de estas charlas concientizadoras, que brindan herramientas técnicas necesarias para abordar las situaciones problemáticas, que la coyuntura social y laboral provoca sobre la clase trabajadora.
Desde el CDP están realizando una serie de conversatorios, charlas y eventos, con la intención de sensibilizar al afiliado como a toda la población, al momento de hablar de salud mental, para que esto no sea una cosa de locos, ni mucho menos, un tabú. Apreciaciones habituales dentro del imaginario colectivo social, que no deben impedir que todos empecemos a hablar de salud mental, ya que hoy se ha transformado en una situación prevalente.
Para ello, durante la jornada del martes 7 de mayo, conversaron con Gabriel Ciccone, referente del Departamento de Salud Mental de ATE Mendoza; Licenciado en Psicología, especializado en Gobierno y Gestión Pública; y egresado de la UNCuyo, en la primera cohorte.
La salud mental se ha vuelto prevalente gracias a tres cuestiones centrales, que el compañero profesional se encargó de explicar, al detallar que “la salud mental de una persona se ve afectada por condicionantes sociales, que según la OPS (Organización Panamericana de la Salud), son entendidos como: la pobreza, la desigualdad, las violencias, el racismo y las personas migrantes. Es decir, todas aquellas cuestiones socioeconómicas que afectan al individuo. Con lo cual hoy, estamos bastante atravesados por eso”.
La segunda consiste en que la salud mental es definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como trastornos mentales de consumo de sustancias y neurológicos. Es la segunda causa de pérdida de años de las personas y de años afectados a la discapacidad. Ya que la primera son las enfermedades no transmisibles.
Ahora bien, “también está demostrado en un reciente informe que la OPS realizó en abril, que la salud mental afecta directamente a las enfermedades transmisibles, las no transmisibles y a las lesiones. Por lo tanto, no sólo es la segunda causa, sino que afecta a las otras causas”, apuntó Ciccone.
La tercera cuestión es la brecha de atención en salud mental, que es la cantidad de personas que necesitan atención y cuántas de ellas real y efectivamente consiguen un tratamiento adecuado y de calidad. Por ejemplo, en EEUU, durante la pre pandemia, que es uno de los países que más recursos invierte en salud mental, solamente un 26% de las personas que lo necesitan, acceden a un tratamiento adecuado. Mientras en países como el nuestro, sólo accede el 4%.
Por lo tanto, “la salud mental no solamente es prevalente, y hay muchas personas que están padeciendo situaciones traumáticas, sino que además se vulnera el derecho a la accesibilidad de los servicios de desarrollo. Entonces, es importante que hablemos de salud mental, ya que no es solamente un ghetto, donde intervienen psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y usuarios, sino que la salud mental es un tema de todos, porque los condicionantes sociales nos afectan también a todos”, consideró el licenciado.
Frente a este complejo panorama, desde ATE ofrecen factores protectores. Es decir, una persona que no sabe nada de salud mental, ¿en qué cosas puede enfocarse para mejorar la salud mental propia y del entorno que lo rodea?
“En los factores protectores. Son varios, pero los enumeramos y conversamos en cada una de las charlas que brindamos. Entre esos, discutimos un protocolo de intervención, prevención y crisis; la asistencia a efectores de Salud; la no estigmatización de la salud mental; tener redes de apoyo y psicosociales; y participación comunitaria, entre otros. Todos esos son factores protectores que hacen que nosotros, aún sin ser especialistas en salud mental, ni contar con un tratamiento médico, podamos favorecer a la salud mental de la población, desde otros lugares”, esgrimió el representante sindical.
Vale recordar que hay una ley de Salud Mental sancionada en 2010, donde según un consenso, un acuerdo que se firmó a nivel internacional en Panamá durante ese mismo año, en 10 años ya no debería haber clínicas especializadas, ni hospitales neuropsiquiátricos, ni ningún lugar de internación a largo plazo, ya que serían reemplazadas por lugares de internaciones cortas e instituciones intermedias, o casas de medio camino.
“Desde 2010, que se sancionó la ley, hasta hoy, no solamente que no se hicieron esas casas de medio camino, sino que, por el contrario, se abrieron más lugares de internación a largo plazo. Esto significa que, durante el lapso de estos últimos 14 años, el Estado no cumplió con la ley y se vulneraron varios derechos en salud mental”, reveló Ciccone.
Vale aclarar que cuando se habla de salud mental, hablamos de Derechos Humanos (DDHH). La salud es un derecho, por lo que la salud mental también es un derecho humano.
En teoría, sostuvo el dirigente “el Estado debería ser el principal garante de esos derechos, pero en la práctica, es el principal no cumplidor de esos derechos, por decirlo de alguna manera. Por eso, resulta interesante que un sindicato, como ATE, haya tomado la posta. Y lo que sería obligación del Estado, hoy lo está llevando adelante un gremio”, enfatizó el referente del Departamento de Salud Mental de ATE Mendoza, al tiempo de remarcar que, además, “tomamos como parámetro temporal los últimos 14 años, para no centralizarnos en los gobiernos que pasaron, ya que todos participaron en la vulneración de derechos”.
Y no se detienen. Sin ir más lejos en el tiempo, según adelantó el licenciado, “este jueves, 9 de mayo, un grupo de personas interesadas en los negocios de clínicas y medicamentos, se van a reunir en la Cámara de Diputados, para modificar la ley de Salud Mental, y lograr así, que permitan las internaciones prolongadas. Incumpliendo los pactos y acuerdos internacionales hay sobre la Argentina”, frente a lo cual, se encargó de subrayar la firme postura de nuestra asociación sindical, al ratificar que “ATE apoya y defiende la ley de Salud Mental, N° 26657, que es la ley de Protección a los Derechos de la Salud Mental y su decreto reglamentario de aplicación (2013). Es una ley de DDHH y ATE defiende los Derechos Humanos. Porque en todo lo que sea DDHH, ¡ATE está presente!”.