A 40 años del golpe en Chile
<p><span style="color: #000000; font-family: verdana, geneva; font-size: 12pt; line-height: 1;">El 11 de septiembre de 1973 Salvador Allende, presidente constitucional de Chile en aquel entonces, era destituido por un golpe militar que daría inicio al capítulo histórico más triste y sangriento del país trasandino. Aquel día, con la caída del gobierno de la Unidad Popular, también finalizaba una de las experiencias democráticas más interesantes del movimiento popular latinoamericano.</span></p> <p><span style="font-family: verdana, geneva; font-size: 12pt; color: #000000;">
Durante los casi tres años de gobierno de la UP (desde el 4 de noviembre de 1970 hasta el 11 de septiembre de 1973) fueron innumerables los acosos parlamentarios y judiciales que hostigaron al gobierno de tendencia socialista. Los grupos reaccionarios utilizaban a distintos sectores de la población para generar inestabilidad, como sucedió la que se llamo marcha de “las ollas vacías” en diciembre del 1971 o el paro nacional convocado por la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) en junio de 1973. Otro caso significativo fue el “lock out” en el sector camionero de octubre del 72 (impulsada desde la patronal), que significaría el principio de una escalada de conflicto virulento que terminaría con el bombardéo a “La Moneda” y la posterior caída del gobierno el 11 de septiembre del año siguiente. Sin embargo, estas obstrucciones no impidieron ciertas medidas de tipo socialistas como las nacionalizaciones de las empresas que explotaban los recursos estratégicos de Chile (el cobre por ejemplo), la nacionalización de la banca, la reforma agraria, la participación de los trabajadores en la gestión empresarial, etc. Además, hasta último momento Allende mantuvo la adhesión por parte de los sectores más humildes de la población, quienes se vieron socorridos por medidas sociales como la distribución de medio litro de leche diario a cada niño. Esos mismos grupos habían desarrollado una importante experiencia política durante gobierno de la UP e iban a defender al gobierno de los trabajadores ocupando masivamente fábricas (a partir de junio del 73) y creando organizaciones de base como los cordones industriales y comandos comunales.
Un poco de historia…
El 4 de septiembre de 1970 se celebran elecciones presidenciales en Chile y son 3 los candidatos preferidos: Salvador Allende (Unidad Popular), el ex-presidente Jorge Alessandri (Partido Nacional) y Radomiro Tomić (Democracia Cristiana). La coalición de izquierda encabezada por Allende estaba conformada por el Partido Radical, el Partido Socialista (del que surgió el candidato presidencial), Partido Comunista, el Movimiento de Acción Popular Unitario, el Partido de Izquierda Radical y la Acción Popular Independiente, incorporándose la Izquierda Cristiana y el MAPU Obrero y Campesino. También el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), quizás el mas radicalizado, daba su respaldo por fuera del partido, aunque crítico de este en cierta medida.
Los resultados fueron muy parejos, dando una leve ventaja para Allende y seguido muy de cerca por Alessandri. Según la constitución chilena de aquel momento, si ninguno de los postulados conseguía la mayoría absoluta debía ser el Congreso quien eligiera entre los dos candidatos que más votos habían logrado. Ya desde este momento se empezaron a desarrollar las maniobras de la derecha en contra de la coalición izquierdista, ya sea desde la legalidad como también por fuera de esta. La primera opción a la que apuntarían estaba dentro del marco constitucional y consistía en que los representantes de la Democracia Cristiana (DC) votaran al candidato del Partido Nacional (PN). Con eso bastaba para impedir el ascenso de Allende al poder. No obstante, nunca en la historia del país el Congreso había dejado de ratificar la voluntad popular, por lo que la designación de Alessandri hubiera sido legal, pero ciertamente ilegitima. Finalmente, desde la DC no se llegó a un consenso y la elección de Salvador Allende fue un hecho.
La elección parlamentaria se produjo el 24 de octubre de ese año. Dos días antes sucedería un hecho que conmovería al país y significaría el comienzo de una serie de intentos de desestabilización con el objetivo de derribar el gobierno de la UP. El 22 de octubre un automóvil intercepta el vehículo en el que viajaba el Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider, con el objetivo de secuestrarlo e inculpar a los sectores mas radicalizados de la Unidad Popular. Esto provocaría un recelo dentro de las fuerzas armadas que, suponían los sediciosos, llevaría a interceder y obstaculizar la posibilidad de que aquel sea el primer gobierno de orientación marxista que conquiste el poder por vía democrática. El resultado: Schneider resistió a los asaltantes y fue herido de gravedad, moriría el 25 de ese mes. Poco tiempo después se supo que el ataque había sido realizado por un grupo reaccionario de derecha que buscaba crear una situación de inestabilidad. Uno de los encargados del atentado era el general Roberto Viaux, quien en octubre de 1969 había protagonizado una sublevación militar conocida como el “Tacnazo”. Otro era el abogado Pablo Rodríguez Grez, vinculado con el PN y líder del grupo paramilitar chileno “Patria y libertad” de ideología nacionalista .El plan resultó trunco cuando salió a la luz quienes eran los verdaderos culpables del asesinato, y con la sospecha de que los financistas e ideólogos del ataque estaban relacionados con la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA).
En 1970, el posible triunfo electoral de Salvador Allende era sumamente polémico, en particular para algunos militares chilenos, debido a la línea ideológica. El general Schneider había tomado una postura pública de respeto a la constitucionalidad. Esto significaba que el Comandante en Jefe del Ejército no apoyaba, o no por lo menos no lo hacía públicamente, a ciertos sectores que tenían como opción el uso de la fuerza contra el gobierno democrático en el caso de que proyecte medidas “izquierdistas”. Esto se conocería como la “Doctrina Schneider”.
De todos modos este sería uno de los tantos intentos por derribar a Allende, ya sea en el plano militar, económico o político.
PRENSA ATE – 10/09/2013