05.07.2019

Acuerdo Mercosur-Unión Europea: ¿Nos conviene o nos sentencia?

A través de un documento, la Asociación de Trabajadores del Estado expone su punto de vista sobre el acuerdo anunciado por el gobierno nacional.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es sin
dudas un hecho histórico, pero depende de cómo quieran presentarlo, porque las grandes
derrotas también pueden ser consideradas hechos históricos. Este acuerdo es para
nuestros países la marca de una inserción desigual y subordinada en la
globalidad, aceptando un rol subalterno en la nueva división del mercado mundial
del trabajo, en la nueva división internacional del trabajo. ¿Por qué? Porque
se abren las fronteras, entre comillas, para nuestros productos agrícolas, pero
nosotros también abrimos para los productos industrializados de la Unión
Europea.

Fundamentalmente se ponen en riesgo los metalúrgicos,
automotrices, autopartes, bienes de capital. Si nuestra industria de bienes de
capital compite con las industrias de bienes de capital europeas la posibilidad
de un desarrollo autónomo se aborta totalmente. Y a largo plazo las patentes
medicinales también van a traer problemas en el rubro químico y en el rubro
medicamentos.

Quedaremos entonces especializados en materias primas
o en productos con muy bajo valor agregado. Esto va a impulsar un desarrollo
salvaje del extractivismo, ya sea el agro negocio, como el fracking o la
minería. Estaríamos exportando materias primas o mercaderías con muy poco valor
agregado y vamos a importar bienes elaborados y servicios. Por lo cual este acuerdo
es una inserción desigual porque los precios de las materias primas siempre son
más bajos que los precios de los productos elaborados, y una subordinación en
la nueva división mundial del trabajo.

Apertura de los
mercados agrícolas para nuestros países

La Unión Europea tiene dos ventajas, la primera es el
tema de los subsidios a la producción agrícola. En el acuerdo no se menciona que
se hayan reducido los servicios. Vale reordar que la propia Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) plantea que en el 2017 la
Unión Europea y Estados Unidos gastaron 217 mil millones de dólares en
subsidios agrícolas. Ese rubro no se toca.

Y segundo lugar, mantiene determinadas barreras
pararancelarias, como es lo que ellos llaman seguridad fitosanitaria. Esto es
importante porque, por lo menos en el caso de Argentina, hay un anuncio
contradictorio entre la Cancillería y los anuncios que vienen de Bruselas. Por
ejemplo: La Cancillería argentina dice que se eliminan las barreras
pararancelarias y Bruselas dice que las autoridades europeas podrán actuar para
proteger la salud humana, animal, vegetal o medio ambiental, etc. Por lo tanto,
no se eliminan las barreras.

Además, Europa se blinda respecto de la carne: No más
de 100 mil toneladas de los cuatro países exportadores del Mercosur.

Entonces la realidad es que ellos ponen un blindaje en
lo que es sensible y nosotros abrimos con una propuesta de cinco, siete o diez
años en los que se irán bajando los aranceles.

El Ministro de Producción y Trabajo de la Argentina,
Dante Sica, dijo en pocas palabras que este es un acuerdo estructural. Esto
quiere decir que para competir nuestros países tienen que profundizar las
reformas estructurales que hagan que nuestra producción industrial pueda ser
competitiva con la producción industrial de los países desarrollados de Europa.
Ergo, la única forma en que nosotros podemos competir es bajando las
regulaciones, bajando salarios y jubilaciones, y generando el costo laboral más
bajo posible para que eso pueda ser competitivo. Es la única forma que tenemos
de competir. Siempre vale la pena estar atento a una confesión de partes para
relevar las pruebas, y lo que plantea el Ministro argentino es exactamente lo
que él dice: Un acuerdo estructural, que estructura una nueva inserción de
nuestros países en el mundo.

Alguno puede decir que lo nuestro es demasiado
desconfiado. Y en realidad lo que viene de la Unión Europea ratifica nuestra
desconfianza, pero además la Comunidad Económica Europea ya ha firmado acuerdos
con Canadá, con Chile, con Perú y con Ecuador; y todos tienen esas cláusulas. ¿Entonces
por qué razón van a cambiarlas? Por otra parte, son las mismas que se están discutiendo
en los acuerdos entre el Mercosur y el EFTA, y otros países como Canadá. Son lo
que se llama acuerdos de libre comercio de nueva generación. No son solo
tratados de comercio, sino que estructuran planteos como el de la OMC, como el
acuerdo de facilitación de inversiones, que significan bajar todas las regulaciones
para la apertura de las inversiones.

Pensemos que la Comunidad Económica Europea es el
segundo inversor externo en el mundo. Tiene 9 millones de dólares de
inversiones. Entonces decir que una empresa de servicios de Argentina o de
Brasil puede competir de la misma manera que una empresa de servicios de estos
países nos parece errado.

Otro tema que vale la pena analizar: Los comunicados
de la Cancillería argentina a los que tuvimos acceso plantean que no hay
innovaciones respecto de las inversiones públicas. Sin embargo, el comunicado
de la Unión Europea plantea: “Mercado públicos: Por primera vez en su historia
los países del Mercosur abren mercados públicos a empresas europeas de
inversiones en servicios”. O sea, nosotros también podríamos ir a competir en
servicios. Por ejemplo, si se pone a competir lo servicios de transporte
fluvial o marítimo, nosotros en Argentina ¿podemos competir en ese rubro? Estamos
comparando cosas muy disimiles. Estamos comparando una integración entre una
sardina y un tiburón.

Ellos ponen ejemplos concretos: Una empresa italiana
podrá competir en igualdad de condiciones en el concurso para construir una
ruta. Si alguien le encuentra alguna similitud con los PPP (Proyectos de
Participación Pública Privada) con el que se quiere hacer la obra pública acá
en Argentina, es pura coincidencia. Pero todo termina en detrimento hasta de la
capacidad de regulación. Y eso no lo dice el comunicado de la Cancillería
argentina, lo dicen desde la Unión Europea.

Jean Claude Juncker, que es el Presidente de la
Comisión Europea, plantea que esto va a abaratar en aranceles 4.500 millones de
dólares para los países de Europa. Y el cálculo es que para el Mercosur son
sólo 400 millones.

Nosotros nos vamos a especializar en exportar
productos agrícolas y bienes de bajo valor agregado, sobre todo productos
agrícolas que son parte de nuestro propio consumo. Es decir, los países de la
región exportamos muchas cosas con las que también nos alimentamos,
especialmente en Argentina y Uruguay.

La OCDE ya no está pidiendo, y está escrito en este acuerdo de la Comunidad Económica Europea, que Argentina deba
bajar las retenciones a los productos de exportación. Las retenciones no sólo
son ingresos al Estado sino que es un mecanismo que desacopla el precio interno
del precio externo, lo que se importa se importa al valor del mercado
internacional y se vende al precio del mercado interno. Al desaparecer eso, lo
que va a pasar es el encarecimiento de los alimentos que nuestros pueblos consumen.
Pasó con el maíz en México. No es que nosotros aventuremos porque se nos
ocurre: Ya pasó que la exportación genere incremento de esos costos, y la OCDE
pide a la Argentina que elimine las retenciones para el año 2020. Entonces,
para quien tenga alguna duda le haríamos una pregunta para terminar: ¿La
integración de la Unión Europea cambió las asimetrías entre los países
integrantes de la UE, o los países pobres fueron más pobres y los países ricos
más ricos? ¿Por qué hay que esperar un resultado venturoso para nuestro país
cuando nos incorporamos con un producto bruto que es más del 20% del producto
bruto mundial en las condiciones de desarrollo tecnológico retrasado que tiene
nuestras industria y especializándonos en productos de bajo valor agregado y que
tienen que ver con la alimentación de nuestros pueblos?

Dos cosas más para tener en cuenta: Cuando mencionábamos
el tema de los servicios hacíamos referencia al transporte, audiovisuales,
energía, finanzas, etc. Las empresas de nuestro país que brindan estos
servicios se pueden ir a competir a Europa y las empresas italianas, inglesas,
francesas, que son por ejemplo las que quieren asociarse para la explotación
del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires, con este acuerdo se abre a que
esa participación no sea como empresas, sino que sean parte de la unión
comercial.

También se plantea que las economías regionales se
verán favorecidas. Ahora bien, nosotros también abriremos a la importación de
aceite de oliva, vino, lácteos, o quesos de esos países. No es que todas las
economías regionales se verán beneficiadas, y hay un punto bastante tramposo
que hay que tener en cuenta que son las reglas de origen flexibles, que
permiten que empresas europeas produzcan con insumos que vienen de países que
tienen condiciones casi de explotación de la mano de obra e incorporarlo a
bienes de capital terminados, por ejemplo el acero chino, los textiles y el
hilado que viene de Vietnam, etc.

Podrían decir “ustedes no tienen todo el texto del
acuerdo”, pero entonces ¿por qué no lo ponen a la libre discusión si es tan
beneficioso? Se presenta un acuerdo que debe ser aprobado o rechazado por la
legislatura. ¿No queda nada para hacer? Sí, queda mucho por hacer, este acuerdo
tiene que ser ratificado por los 28 integrantes de la UE, con los cuales ya hay
problemas. Con Francia, sobre todo, porque a pesar de que han blindado su
producción de carne vacuna, es un problema para ellos. Pero son varios los
países que también presentan dudas. Y después tiene que aprobarse en los
parlamentos de los países de la región, con que un solo país nuestro no lo
apruebe, el tratado no entra.

Acá hay que generar un ámbito de discusión. La Confederación
de los Trabajadores Estatales de América Latina y el Caribe puede jugar un rol
muy importante con los compañeros y compañeras de otros países del Mercosur
para generar una campaña que difunda, demuestre, discuta con los distintos
bloques parlamentarios en base a todo el tratado y la información. Las pequeñas
y medianas empresas tienen que entrar a competir. Se abre al comercio
electrónico, esto no lo dice el sucinto comunicado de la Cancillería, pero si
lo dicen los 12 puntos que resalta la Comunidad Económica Europea.

Quieren vender a este acuerdo como un gran triunfo, pero
tenemos que responder pidiendo que queremos el tratado, que queremos analizarlo
e iniciar una campaña para debatirlo. Si la constitución de la UE lejos de
limar las asimetrías las profundizó, y los tratados internacionales que ya se
han firmado con Canadá, con Chile, con Perú, tienen clausulas de este estilo
¿por qué va a ser distinto este tratado?

Horacio Fernández, titular del IDEP

Hugo Godoy, Secretario General de ATE

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