Alberto Giudice se fue con la pechera puesta
Alberto Giúdice representaba a los trabajadores de Construcciones Portuarias y Vías navegables en la Isla Demarchi del puerto de Buenos Aires y, como tantos de ese sector, se había formado desde los 12 años en la Escuela de Obras Públicas donde se recibió de tornero.
“A poco de
ingresar me incorporé a la vida gremial de la mano de Andrés Pérez quien era el
secretario general de la Isla e integraba el Consejo. Un hombre extraordinario,
un dirigente histórico de la agrupación y de ATE”, revivía Giúdice para el
CAUSE, Historia de ANUSATE desde el Departamento de Jubilados de ATE Capital.
A mediados
de la década del 70’, Alberto fue parte del desarrollo normalizador de la
seccional Buenos Aires, en su momento crítico tras el desplazamiento de su
titular debido a asuntos políticos, estando al frente del área de Acción Social.
Una vez
ocurrido el golpe cívico eclesiástico militar de 1976, estuvo en los prolegómenos
organizativos de que lo que después se
convirtió en ANUSATE, en reuniones que se llevaban a cabo en el subsuelo del
IOS, donde trabajaba otro destacado dirigente llegado a las filas de la ATE a
comienzos de os 70’, Miguel Romero,
quien junto al Negro Modesto Díaz, Alberto Giúdice, Andrés Pérez –ambos del
mismo sector-, Juan Carlos Ibarra del Hospital Borda, Víctor De Gennaro
y Germán Abdala, de Minería y Luis Vila de SADOS entre otros, fueron
parte de la nueva generación de cuadros
que, desde “la Buenos Aires” le darían una nueva impronta al gremio, hasta recuperarlo
de las manos de una burocracia macartista y colaboracionista, con la llegada de
la democracia.
Desde su
jubilación, Alberto Giudice militó en el Centro de Jubilados y Pensionados de
ATE Capital, hasta el mismo día de su deceso, a mediados de la semana pasada.