03.08.2018

ATE despide a Claudio Alarcón, refundador de la Seccional Río Gallegos

El dirigente estatal de Yacimientos Carboníferos fue uno de los artífices del crecimiento del sindicato en la provincia

Claudio Alarcón fue el empleado Santacruceño de la Empresa
Estatal YCF que poco antes de la caída del Gobierno del Presidente Arturo
Illía, junto a su amigo y compañero Edgardo Murguia -empleado administrativo del
Yacimiento, llegado del interior una década antes a la provincia- deciden
comenzar a dar los pasos necesarios para organizar al sector bajo el amparo de
la Asociación Trabajadores del Estado.

Hacía una década la Seccional Santacruceña había sufrido la
diáspora organizativa, y tras un breve intento de recrearla a comienzos de los
años 60 por parte de un grupo de trabajadores ferroviarios afiliados de manera
directa a ATE Nacional, nuevamente los estatales habrían de quedar sin
representación.

El elegido no sería el mejor momento, pero las ansias
superadoras por mejores condiciones de empleo y el carácter solidario de la
apuesta, no los hará dar marcha atrás, a pesar de la llegada de la denominada
Revolución Argentina, liderada por el dictador Juan Carlos Onganía, encargado de
dar los pasos necesarios para borrar todo vestigio iluminante propagador que
pudiera haber dejado el Estado de Participación y Bienestar, luego del anterior
golpe militar fusilador en 1955, que, evidentemente, a pesar de la tragedia, no
había desterrado sus alcances, y menos de las mentes de miles de compatriotas
dispuestos a retomar la senda desde una resistencia activa.

Alarcón y Murguía, Murguía y Alarcón, se ponen al frente de
la ofensiva y a comienzos de marzo de 1967, cuando  comenzaban los despidos masivos en los
Yacimientos Santacruceños, habiendo mantenido su afiliación a ATE en forma
directa tras el intento re-organizativo que tuviera corta vida pocos años
atrás, asumieron la responsabilidad de sumar nuevas adhesiones con la
intencionalidad de negociar con la empresa y alivianar el costo de la
racionalización.

Entrevistado por el historiador del sindicato estatal Daniel
Parcero para “Historia de ATE Santa Cruz”, Alarcón admitirá: “Era una acción
defensiva, pero de preservación de la fuente laboral para quien más lo
necesitaba. Era embromado responder con medidas de acción directa, cuando con
apenas tres llegadas tarde al mes te despedían sin vuelta; y si te enfermabas y
el médico auditor no te encontraba, también eras despido; o una discusión entre
compañeros en el ámbito laboral implicaba un sumario y posterior despido”.

Al margen de sus responsabilidades sindicales en el
ejercicio de la representación, aquellos jóvenes dirigentes, conferían igual
importancia a la defensa de los derechos indispensables de los trabajadores que
representaban, e interiorizándose debidamente sobre lo que sucedía hacia el
interior de sus vidas, propusieron a la administración una alternativa
reparadora. La idea consistió en plantear una administración compartida entre
el gremio, los propios afiliados y la empresa.

 

De esta manera se termina con un oscuro entramado, en el
cual la figura sobresaliente era un reconocido empresario Santacruceño
apellidado Pirilo, encargado de regentear los comedores, dueño de una importante
panadería y de dos barcos en los que transportaba alimentos.

Alarcón seguirá en el Yacimiento hasta ascender a Jefe
de personal, manteniendo su afiliación a ATE. En ése lugar lo encontrará el
golpe de Estado de 1976. Ya en la Seccional se había producido un recambio
dirigencial. Edgardo Murguía había llegado a ser Senador Nacional en
representación de su provincia electo en 1973. A Claudio le tocará la triste
responsabilidad de notificar, el 24 de marzo, 
a aquellos compañeros a su ingreso a la dependencia, que sus fichas no
se encontraban por haber sido cesanteados. Murguía,  desde la noche anterior había sido Senador
depuesto, siendo detenido por 10 diez días, y no volverá a su escritorio
administrativo. Alarcón se jubilará y volverá a su hogar, de donde fue
rescatado casi 40 años después de que la organización sindical a la que
perteneció perdiera sus rastros, a partir de la colaboracionista gestión de
Juan Horvath, que se desentendió en forma inmediata de su pasado inmediato,
hasta sepultar actas y publicaciones de la época en una bolsa de arpillera en
un depósito del Consejo Directivo en el que fueron hallados en la recuperación
democrática. La investigación llevada adelante por Daniel Parcero, permitió
reencontrarnos con Alarcón, haber alcanzado a rendirle el debido homenaje a su
compromiso desde la actual Comisión Administrativa de ATE Santa Cruz que
encabeza el Secretario General Alejandro Garzón.

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