ATE repudia la entrega del complejo turístico de Chapadmalal a la Gendarmería
La iniciativa es representativa de un Gobierno que busca reemplazar a un Estado social e inclusivo por un Estado represivo.
ATE adhiere al rechazo de la Comisión Provincial por la
Memoria a la resolución presidencial que dispone la entrega a la Gendarmería de
los hoteles 7 y 8 del complejo turístico de Chapadmalal. Se trata de una
decisión que socava las deterioradas políticas de turismo social, y contradice
los valores y principios por los cuales fue reconocido como patrimonio
histórico nacional. Por todo esto, ATE rechaza y repudia la entrega del espacio
a la Gendarmería Nacional y exige políticas que allanen los caminos de la
inclusión y ampliación de los derechos, fomentando el turismo social como herramienta
de transformación social.
El complejo turístico de Chapadmalal es un lugar emblemático
de la cultura popular y la política argentina. Ha sido un espacio que a lo
largo de su historia cobijó y promovió innumerables acontecimientos
científicos, artísticos, deportivos y recreativos. Fue construido en 1945 con
este espíritu y esta misión, como parte de una política pública marcada
profundamente por un sentido de justicia social y ampliación de derechos para
las clases trabajadoras.
En reconocimiento de esta tradición, en 2002 la Comisión
Provincial por la Memoria decidió que el complejo era el mejor lugar para
realizar el encuentro de cierre anual del programa Jóvenes y Memoria. Desde
entonces, cada noviembre, habitan por sus hoteles decenas de miles de jóvenes
comprometidos con la defensa de los derechos humanos y la recuperación de las
memorias del autoritarismo en cada comunidad.
Este trabajo constante y esta presencia sostenida han
convertido a Chapadmalal no sólo en la sede de un encuentro sino en un espacio
lleno de mística y magia donde las juventudes se encuentran, reconocen y
renuevan el compromiso con la construcción de un país más justo, más
igualitario, soberano y pleno de derechos. Hace casi 20 años que Chapadmalal es
el símbolo de que otro país es posible, y los hoteles 7 y 8 del complejo fueron
el escenario privilegiado de todo este proceso.
Por todo esto, la reciente decisión del Gobierno Nacional de
entregar estos hoteles a la Gendarmería Nacional no puede leerse en otra clave
que la de un retroceso absoluto en materia de conquistas sociales y derechos
humanos. Se trata de una decisión política que desconoce la historia no sólo de
un lugar sino también de un complejo proceso histórico de significativa
importancia para las mayorías más postergadas del pueblo argentino.
Uno de los principales argumentos que esgrime la resolución
presidencial es que los hoteles en cuestión estaban abandonados, lo cual
resulta falso. Hasta hace dos años esos mismos hoteles se utilizaban para el
encuentro de Jóvenes y Memoria y estaban repletos de jóvenes durante el mes de
noviembre. La actual gestión los cerró y los abandonó.
La decisión viene a completar de la manera más irritante un
camino de empobrecimiento de las políticas de turismo social que llevó adelante
este Gobierno desde que asumió. La entrega de estos dos hoteles a Gendarmería
significa que habrá alrededor de 1.500 plazas menos para el turismo social:
1.500 oportunidades menos para todos aquellos que encuentran en esa opción la
única posibilidad de acceder al derecho a vacaciones.
Además, se desconocen los motivos por los cuales el complejo
turístico de Chapadmalal, junto al de Embalse Río III, fueron reconocidos
patrimonio histórico nacional. En un decreto de 2013 que así lo establece, los
considerandos son muy claros respecto del valor patrimonial: No se trata
solamente de un reconocimiento a las estructuras edilicias de los inmuebles
sino a las condiciones sociales y políticas que motivaron su construcción, reconociendo
la importancia de la iniciativa en relación con la ampliación de derechos.
El modo en el que los espacios históricos son habitados, el
uso y el sentido que se les da, necesariamente deben formar parte de una
discusión seria respecto de qué es considerado como patrimonio nacional.
Este avance no solamente es contra Chapadmalal: Se inscribe
en un contexto generalizado de abandono de las políticas sociales de ampliación
de derechos. En detrimento de estas políticas, se promueve una militarización
del espacio público que consolida un Estado violento y represivo que vulnera la
democracia. Por eso, es necesaria la organización como sociedad para defender
Chapadmalal.