ATE Río Negro expresó en las calles su rechazo a la Cumbre del G20
Las principales actividades se desarrollaron en Viedma, General Roca y Bariloche.
ATE junto a la CTA-A de Río Negro se manifestaron en la
tarde del viernes 30, en distintos puntos del territorio rionegrino para
repudiar la presencia del G20 en el país, que “solo viene a sostener un
proyecto de país con más pobreza y exclusión, proponiendo un modelo neoliberal
que acrecienta la concentración de la riqueza y que está lejos de la agenda que
los pueblos necesitan para mejorar su calidad de vida y tener justicia social”,
manifestaron desde las organizaciones.
En tanto, Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE y CTA
Autónoma de Río Negro, indicó: "El G20 es la cumbre de los ajustadores y
depredadores de nuestros países. Las Naciones más poderosas definen sus
estrategias para el saqueo de nuestros recursos y la colonización o
extranjerización de nuestras tierras".
"En la agenda de este grupo de países no existe el
desarrollo industrial y productivo de la Argentina, sino su empobrecimiento y
exclusión", completó el dirigente.
Las políticas delineadas por este grupo creado en los 90
optan por desintegrar los convenios colectivos de trabajo, aumentar la jornada
laboral y la flexibilización laboral, con una clara línea de hostilidad hacia
la organización sindical de los trabajadores y trabajadoras.
Es por esto que desde las 18 hubo distintas actividades y
movilizaciones: en Viedma se realizó una volanteada en los puntos neurálgicos
de la ciudad: calles del centro, puertas de supermercados y otros lugares
estratégicos, mientras que en Bariloche y en General Roca se realizaron
movilizaciones también por la tarde.
En un territorio militarizado -para lo cual el gobierno
anunció un gasto de 100 mil millones de pesos en la compra de armas, equipos
antidisturbios y proyectiles destinados a la seguridad del evento- y en un
marco de profunda crisis, estos países debaten políticas para continuar
sosteniendo el sistema financiero internacional con la asesoría del FMI, del
Banco Mundial y de la OCDE.
La dependencia, la desigualdad y millones de expulsados a la
pobreza son hasta ahora la única moneda de cambio de estos encuentros.