05.05.2020

Bitácora de la cuarentena: Antecedentes inmediatos

Informe de lxs compañerxs de la Junta Interna de ATE INDEC en tiempos de pandemia y aislamiento preventivo y obligatorio.

A continuación, el informe completo publicado el pasado 30 de
abril por los compañeros y compañeras de la Junta Interna de ATE INDEC:

BITÁCORA DE LA
CUARENTENA: ANTECEDENTES INMEDIATOS

Argentina, con una
economía nacional casi devastada sumó un nuevo problema
: la pandemia del
CORONAVIRUS (COVID 19), y la
posterior cuarentena o aislamiento social preventivo y obligatorio. Desde el
inicio de esta, se generó una incertidumbre generalizada, no solo por el
justificado temor acerca del cariz novedoso del virus, sino también por motivos
tales como los problemas de abastecimiento de productos tradicionales de
primera necesidad, aquellos básicos para prevenir el contagio (y no solo por la
falta de insumos, sino también por el precio exagerado e inmoral al que se
vendían), el mantenimiento de las fuentes de trabajo y el nivel de ingresos.

Pasada la cuarentena,
las distintas organizaciones que son parte de nuestra sociedad, seguramente
analizarán si las medidas tomadas por el gobierno fueron las oportunas
–a
priori, frente a la situación que se generó en otros países, parecería que sí-,
y deberán ponderar cómo esta crisis económica que atraviesa la economía mundial
golpeará a la nuestra, o discutir cuál
habría sido el devenir de la ya crítica situación previa, de no haber aparecido
la pandemia, y con los niveles inéditos para la última década de inflación,
desocupación, pobreza e indigencia
.

Llegará también el tiempo para poner en claro si el IFE
llegó oportunamente (teniendo en cuenta que a la fecha aún no se le depositó a
muchos por complicaciones en el trámite o al informar el CBU o no tenerlo), lo
mismo que otras formas de asistencia mediante transferencias monetarias
directas u otro tipo de mecanismos destinados a otros grupos de la población y
de actores económicos (PyMEs, monotributistas, autónomos) que atraviesan serias
dificultades, son medidas que deben complementarse con la inmediatez que
reclama el carácter alimentario de la ayuda.

Lo que sí queda claro
es que los trabajadorxs informales, tanto asalariadxs como cuentapropistas y
trabajadorxs desocupadxs que constituyen, entre ambos grupos, cerca de la mitad
del total de la fuerza laboral argentina, son quienes más sufren, aunque no lxs
únicxs, los efectos económicos de la cuarentena.

ATE INDEC: ¿EN DÓNDE
ESTÁBAMOS?

A fines de marzo el INDEC dio a conocer el dato oficial de
pobreza del segundo semestre de 2019. Lxs trabajadorxs del INDEC y la Junta
Interna de ATE-INDEC teníamos previsto a salir a la calle para repudiar la
política de ajuste y exclusión que llevo adelante el anterior gobierno, y pedir
que el actual actúe con mayor rapidez para cambiar el rumbo.

Más importante que el dato en sí mismo fue su evolución: nos
encontramos con que a fines de 2019 la
tasa de pobreza llegó al 35,5%, unos 10 puntos más que a de fines de 2017, lo
que implica que casi 4,5 millones de argentinxs pasaron a ser pobres en solo
dos años (y cerca de un millón y medio, solo en el último año). Para encontrar
una suba mayor debemos remontarnos ni más ni menos que a la crisis de
2001-2002.

Extrapolando los datos a todo el país, esto significa que unos 16 de sobre 45 millones de argentinxs ya eran
pobres antes de la pandemia
. Esto quiere decir que contando todos los
ingresos del hogar (trabajo, jubilaciones, asignaciones familiares para
trabajadores formales e informales) esa
población no llega a juntar para una canasta (muy) básica de bienes y
servicios, cuyo precio para una familia tipo en el Gran Buenos Aires asciende
en abril a unos $42 mil
. Más aún, el
8% de la población
, más de tres millones y medio de personas, eran indigentes, es decir, ni siquiera
tenían los ingresos necesarios para adquirir un mínimo de alimentos.

Sin dejar de indignarse aún más con estos números, cabe
recordar que el gobierno anterior había machacado hasta el hartazgo en campaña
con la “Pobreza Cero”; pero apenas asumido reconoció que se trataba de un deseo
y no de un “objetivo real”. En criollo, esta renuncia inicial a su principal
slogan de campaña fue, nada más y nada menos, que el primero de los muchos
fraudes a los que sometió a su electorado (y a todxs lxs habitantes del país).

Dicho esto, los dramáticos niveles de pobreza e indigencia
de fines del año pasado empeorarán sin dudas en 2020. A ese panorama es al que
hay que sumarle los efectos de la actual pandemia sobre la economía.

Sin embargo, una vez
pasada esta situación, el actual gobierno no debe conformarse con atender a los
sectores más postergados: debe encargarse de poner todo el esfuerzo en la
creación de trabajo formal y digno, atacando la gran informalidad de nuestro
mercado de trabajo, con reglas claras de contratación para empleadxs y
empleadorxs
. Porque esa es la madre de todas las batallas: incluso en los hogares con ingresos por debajo de la línea
de la pobreza
, en promedio siete de
cada diez pesos provienen de actividades laborales
, en tanto que solo uno de cada diez pesos se origina en
transferencias sociales como la AUH o planes de empleo
. Argentina tiene que
ser un país que de una buena vez deje de tener trabajadorxs pobres.

¿CUÁL DEBERÍA SER
NUESTRO SALARIO COMO MÍNIMO?

Hace unos días presentamos la actualización de la Canasta de
Ingresos Mínimos (¿Cuál debería ser nuestra salario como mínimo?) a marzo del
corriente año. Nos planteábamos ahí si, a partir de la enseñanza que nos deja
el aislamiento, no es necesario pensar, además, la necesidad de una paritaria
extraordinaria que contenga a todos los trabajadores excluidos o informales. Porque
esxs trabajadorxs están siendo castigados, además, por la falta de ingresos
diarios para hacer frente a la cuarentena: una
paritaria social para recuperar la economía doméstica y el consumo
.

Es en esta coyuntura
que realizamos esta Canasta de Ingresos Mínimos, que tiene como finalidad
establecer una referencia para las discusiones paritarias de la pauta salarial
para este año, indistintamente del convenio colectivo que se trate. Ademàs, se
hace necesario como un hecho nacido de esta situación excepcional, una
paritaria extraordinaria o social, que contenga al resto de lxs trabajadorxs
.
El salario del mencionado ejercicio se acerca a la economía de cada familia en
relación a lo que serían actualmente los verdaderos valores de la canasta, las
necesidades básicas de lxs trabajadorxs y sus familias.

Ante la primera necesidad, seguimos actualizando este
ejercicio de estimación para que nuestro gremio y nuestra central tengan estos
valores de referencia. Frente a la segunda, se renueva el desafío de abrir la
discusión de si no resulta imprescindible contar con una paritaria social o
extraordinaria, a partir de ahora.

La canasta comentada
estima, utilizando los datos oficiales del INDEC y considerando una canasta más
integral que la que habitualmente se utiliza para medir pobreza
, cubrir las
necesidades básicas de lxs trabajadorxs y su núcleo familiar que “Un hogar constituido por una pareja de 35
años con dos hijos (de 6 y 9 años) necesitó, en marzo de 2020, $66.013 para satisfacer sus necesidades. Este
valor se compone de $21.659 necesarios
para adquirir una canasta alimentaria
mínima
y de $44.354 para acceder
a otros bienes y servicios básicos”.
[1]

ALGUNOS DEBATES
PLANTEADOS ALREDEDOR DE LAS MEDIDAS PREVENTIVAS

Condiciones
habitacionales y servicios públicos esenciales.

El INDEC, tomando
como base a la Encuesta Permanente de Hogares -que mide la pobreza por
ingresos, comenzó a publicar indicadores sobre distintos temas “estructurales”
de condiciones de vida, como vivienda, acceso a servicios, salud y educación
,
que se miden en dicha encuesta desde los inicios de esta.

¿Y qué nos encontramos cuando miramos esos datos? Casi nada.
Los “avances” que se ven entre 2016 y 2019, son ínfimos, en muy pocos casos las
diferencias son significativas. No se observa ningún “salto cualitativo” que
amerite decir que hayamos “mejorado en lo estructural”, como repitió, hasta el
hartazgo, pero sin fundamento alguno, el gobierno anterior. El porcentaje de
población que vive sin saneamiento adecuado, sin agua corriente, y en viviendas
deficitarias en 2019 era muy parecido a lo que había en 2016, y las pocas
mejoras no son novedad, sino que continúan tendencias previas.

Por ejemplo, en 2016
el hacinamiento era de 5,3% y en el primer semestre 2019 de 4,7%, pero este
indicador ya venía bajando: en 2006 (con la EPH antes de la intervención) era
de 8,5%. La población que no tiene acceso a agua corriente, cloacas o gas de
red en el primer semestre de 2019 era de 50,2%, apenas unas imperceptibles
décimas menos que en 2016, cuando era 50,6% (en 2006 era 54,3%).

Hoy seguimos
necesitando agua corriente, cloacas, gas, electricidad y viviendas dignas para
todos en forma urgente, no a este ritmo imperceptible
. Esto debe hacerse
con ingresos producto de la creación de un impuesto a los que más tienen, que
son quienes se enriquecen a costa de nuestro esfuerzo, pero nunca como nos
“ofrecía” el gobierno anterior, resignando nuestros empleos y nuestros
salarios. En la práctica, entre noviembre de 2015 a enero de 2020 la caída del poder adquisitivo de lxs empleados
estatales nacionales fue del 37,2%
[2], y con todo eso que se nos quitó,
nada se hizo, como los indicadores precedentes lo evidencian (bah si, se fue en
la timba y los pagos de deuda).

Paradójicamente, uno de los cambios más fuertes que se
registró en los últimos años, es negativo y se da en el acceso a la vivienda
propia: la población dueña de su casa bajó de 69% en 2016 a 66% en el primer
semestre del 2019.

La pobreza estructural, considerando la vivienda y servicios
básicos, baja inercialmente. Eso lo vemos, por ejemplo, en los censos, donde
los hogares con necesidades básicas insatisfechas caen continuamente (22,3% en
1980 a 9,1% en 2010), a pesar de que en estas décadas el empleo y los salarios
(y con ellos, la pobreza) han estado en un sube y baja permanente, con saldo
negativo. Tendremos que esperar los resultados del próximo Censo Nacional de
Población que, si a la incertidumbre previa le sumamos el coronavirus, tal vez
no se haga el próximo 28 de octubre.

La educación en
tiempos de cuarentena

Uno de los temas recurrentes de discusión en el marco de este “aislamiento con
distanciamiento social” fue y sigue siendo si nuestrxs hijxs
, mientras
mantienen un mínimo contacto con sus maestrxs y compañerxs de colegio, siguen aprendiendo.

Será materia de distintos análisis pedagógicos y
sociológicos proponer planes de estudios y herramientas para que el Estado
garantice que todxs lxs niñxs tengan las mismas posibilidades de aprendizaje
(o, al menos, que no se profundicen aún más las desigualdades pre-pandemia).
También ese análisis deberá contemplar qué hubiese pasado si todos lxs niñxs
pudiesen haber contado con los dispositivos que hacen posible la comunicación y
el acceso a materiales a distancia, sin dejar de tener en cuenta el necesario
plato de comida y una vivienda digna para poder desarrollar su tarea diaria. En
ese sentido, no debemos olvidar que la inversión en educación cayó del 6,1% del
PBI en 2015 a solo el 4,8% en 2019 (además con un PBI per cápita fuertemente
contraído), y que parte de este recorte se explicó por la destrucción del
programa “Conectar Igualdad”.

Dejaremos para un
análisis profundo, entonces, algunas preguntas:

– ¿Cómo hará Argentina para garantizar el
6% del PIB en educación?

– ¿Cómo impulsar una estructura tributaria
más progresiva para financiar la educación y la salud?

– ¿Cómo generar mecanismos de
financiamiento que permita mejorar la inversión educativa en la Nación y las
provincias?

– ¿Se puede seguir pagando la deuda externa
sin hacer una revisión exhaustiva de la misma?

¿Qué pasa con la
inflación?

Pandemia aparte, la
inflación sigue siendo un problema irresoluto
. Podremos coincidir que, en
este contexto, la cuarentena para evitar el contagio es un atenuante que el
actual gobierno puede utilizar para evitar ponderar qué responsabilidad tiene
en el aumento desmedido de los productos de la canasta familiar y del kit de
prevención del contagio. Pero también coincidiremos en que se hace imperiosa
una política de control de precios y contra la especulación de los formadores
de precio.

La última medición
pre-pandemia, en marzo de 2020 daba que la inflación interanual ascendía al 48%
.
Y que los alimentos no cesaban de aumentar, muy por sobre el índice general de
precios. Será necesario que se adopten medidas para frenar la carestía de los
productos de la canasta familiar, en un
año en el que tanto los analistas económicos como el REM (Relevamiento de
expectativas mercado) han planteado una inflación para el corriente año no
menor al 43% anual
.

Este será claramente
un año difícil para todxs nosotrxs, en particular para quienes trabajamos para
las distintas administraciones públicas. Esta pandemia también demuestra lo
falaz de la campaña de un Estado Paquidérmico, Inoperante y Parasitario, lo que
históricamente plantean las grandes corporaciones.

Somos lxs
trabajadorxs estatales quienes estamos en la primera línea conteniendo la
propagación del virus, en los hospitales, en ANSES y en PAMI, al igual que
docentes y auxiliares, dando respuestas a la sociedad en su conjunto
. No
fue el mercado: somos los trabajadores del estado quien en cada puesto de
trabajo defendemos tus derechos, o en nuestro caso “somos lxs trabajadores del INDEC” quienes hacemos posible que ustedes
cuenten con información confiable en cada índice oficial publicado
.

Mantengamos con hechos la gratitud del pueblo argentino, del
que somos parte. Sepan que además de las faltas de todo tipo para llevar
adelante nuestra labor, aún seguimos
pero arrastramos una pérdida salarial de alrededor de 35% en los últimos años,
por lo que se hace necesario dejar de plantear alternativas de una rebaja
salarial, para quienes en desde el 2015 perdimos un año de salarios, ni pagos
escalonados del mismo
.

Se plantea entonces un desafío para todxs los trabajadores
del estado (nacional, provincial o municipal según corresponda) de recuperar el
salario, tener una carrera acorde a nuestra función prestigiada, y la planta
permanente para todxs. Claro está que ya
se probó nuestra valía y compromiso
.

Se debe terminar con
la inequidades, con la precariedad laboral y los magros sueldos en el Estado.
Somos solidarios. Queremos ser reconocidos correspondientemente. Recomposición
salarial y Aperturas de paritarias.

[1] Ver ejercicio ¿Cuál debería ser nuestros salario como mínimo?
https://drive.google.com/file/d/1_28C8sbuieWQswHHgTcEO5j2ovWaNFt-/view?usp=sharing

[2] Ver ejercicio de pérdida salarial al 31/01/2020 https://drive.google.com/file/d/1ikqCYly9A4QfEJHqQcw3IYgmJKq0FHxa/view?usp=sharing

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