02.01.2016

Cara y ceca del Bono Navideño

Sólo 16 provincias pagarán una ayuda de fin de año, con montos que van desde los 1.300 a los 7.500 pesos.

Una ayuda dispar llegará al bolsillo de los estatales. Dieciséis
distritos afrontarán el pago de un bono con notables diferencias de montos. San
Luis abonará el monto más alto con 7.500 pesos; Santiago del Estero le sigue
con 7.000 y cierra el grupo Corrientes con un pago de 1.300 pesos. Sin embargo
dos de los distritos que aportan un importante número de trabajadores estatales
no lo harán: La provincia de Buenos Aires y la Capital Federal han decidido que
no darán ninguna ayuda extra.

Varias son las lecturas que pueden hacerse sobre el bono de
fin de año. Aún cuando San Luis y Santiago del Estero (también podríamos
agregar San Juan con 5.600 pesos) paguen uno comparativamente alto para lo que
registra el resto de las provincias, se trata de distritos que tienen salarios
cuyos promedios apenas superan el valor fijado por el salario mínimo, vital y
móvil. La pregunta que debemos hacernos entonces es cómo es que, teniendo la
suficiente capacidad financiera, paguen salarios tan bajos. Las respuestas son:
a) Pagando menos salarios crean un ‘colchón’ financiero para redireccionar el
dinero hacia donde lo necesiten. b) El salario es usado como otra variable de
disciplinamiento.

Hay otros casos, como el mencionado Corrientes (1.300
pesos), o Formosa (que abonará 2.000 pesos), que afrontan problemáticas
salariales muy profundas: Ese bono, ciertamente escaso, para muchos
trabajadores de los municipios de su interior representa un considerable
ingreso extra. Básicamente es un auxilio que da oxígeno porque perciben
salarios que ni siquiera llegan a los 5.000 pesos.

En las provincias más grandes y con más cantidad de
trabajadores estatales casi como un calco los Ejecutivos provinciales anclaron
el bono en una suma que ronda entre los 1.500 y los 2.200 pesos. En esta
situación tenemos a Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Mendoza. Pero en otras que por
peso propio dominan el escenario del empleo público, como son la provincia de Buenos
Aires y la Capital Federal, el pago es cero. También es cero para los
trabajadores entrerrianos, otra provincia incluida en el lote de ‘las grandes’.

En su todo, el bono es una ayuda rápida, temporal y efímera
que no resuelve la complejidad general del salario. Por eso en todos los
distritos del país el pedido específico de la ATE es y será la suba del salario
como método real, único y efectivo para sostener el poder adquisitivo. El año
que finaliza en pocos días medirá una inflación cercana al 42%. Con aumentos
salariales generales muy lejanos a este porcentaje, la caída real del salario
que se vaticina estará en los índices similares a los que nos deparó la salida
de la convertibilidad.

Una de las mayores perversidades de este Gobierno han sido
los dichos del ahora saliente ministro de Economía Alfonso Prat Gay: “Cada uno
sabe hasta dónde puede discutir un aumento sin arriesgar el empleo”. Otra de
esas perversidades: Los despidos masivos que se produjeron en las diferentes
áreas del Estado.

Las acciones del Gobierno Nacional han sido capitalizadas
por gobernadores e intendentes para abusar en extremo de las necesidades
laborales y salariales de todos trabajadores estatales.

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