Disconformidad entre las y los trabajadores de Margarita Belén por los aumentos discrecionales de salarios
Quedaron sin modificación los salarios del personal contratado y las y los trabajadores incluidos en el programa PAM.
Las y los trabajadores de la municipalidad de Margarita Belén, afiliados a la ATE Chaco, manifestaron su disconformidad por los aumentos salariales adjudicados el viernes 25 de marzo por el intendente Javier Martínez.
Como parte de los anuncios paritarios, Martínez dio a conocer los incrementos para el personal Superior (funcionarios de la gestión) y para el personal de planta permanente. Y quedaron sin modificación los salarios del personal contratado y las y los trabajadores incluidos en el programa PAM.
“El intendente pretende deslindar su responsabilidad, y atribuye esta decisión a la inflación, a la coparticipación, a los ingresos por recaudación, a hechos imprevistos, a la situación económica mundial, cuando la realidad es que maneja el incremento salarial como un hecho político partidario. Los sueldos no pueden ser considerados dádivas o fijados de manera antojadiza. Se rigen por la ley Nacional de Empleo, que guste o no determina un Salario Mínimo”, expresaron los representantes de ATE en el municipio.
“Para tener en cuenta el salario inicial (Categoría 5) en la intendencia es de $20.000, cuando de acuerdo a lo acordado días atrás en el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario, en el marco del Ministerio de Trabajo de la Nación, el Sueldo Mínimo Vital y Móvil es de $33.000 y en diciembre llegará a los $47.850”, manifestaron.
Las y los trabajadores no son la variable de ajuste, no son la variable política o económica, sino que tienen un régimen legal de salario por su trabajo. Sus sueldos no pueden ser fijados de manera antojadiza, según ingrese o no dinero, o de acuerdo al criterio del gobernante de turno. Ante ello convocamos a las y los compañeros, a través de sus delegados sindicales, a reunirse y debatir estas circunstancias que los involucra de forma directa”, agregaron, antes de subrayar que se encuentran en estado de alerta, ante lo que consideran “un atropello a sus derechos laborales”.