En Pandemia, el trabajo estatal fue más esencial que nunca
Entrevista a Hugo "Cachorro" Godoy y Rodolfo “Rody” Aguiar. Un adelanto de la nueva edición del libro Reinventándonos.
En las
próximas semanas sale a las calles la re-edición de Reinventándonos, el libro que
recorre desde la resistencia de ATE a las políticas neoliberales de Macri hasta la
asunción del nuevo Gobierno. Como adelanto, en El Trabajador del Estado de abril, presentamos esta entrevista inédita
al Secretario General y al Secretario Adjunto de ATE Nacional.
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Al calor de la derrota del proyecto de Macri y la esperanza generada por la llegada de un gobierno popular, las actuales autoridades de ATE Nacional asumieron sus funciones apenas cuatro meses antes de la pandemia.
En esta entrevista recorren la resistencia al neoliberalismo, las expectativas del nuevo gobierno, el flagelo del Covid 19-y la ATE que sueñan para el futuro.
¿Qué
mirada retrospectiva tienen del gobierno de Macri y de la respuesta de ATE a
sus políticas?
Cachorro
Godoy: Siempre supimos lo que Macri pretendía hacer desde el gobierno.
El mejor ejemplo de ello fue que, al poco tiempo de asumir (el 24 de febrero de
2016) lanzamos el primer grito de
resistencia cuando inundamos la Plaza de Mayo enfrentando los despidos. Un
grito que fue también de convocatoria porque estábamos convencidos de que había
que apelar a la unidad del movimiento popular para enfrentar un gobierno que –
además de ensañarse con los y las trabajadoras estatales- representaba una
ofensiva conservadora y reaccionaria contra los derechos de la clase
trabajadora en general, la soberanía del país y la perspectiva de un país para
todos. O sea, una suerte de reencarnación del menemismo…legitimada por el voto
popular.
A Macri lo empezamos a derrotar en las calles junto a las
organizaciones libres del pueblo. Por eso estamos convencidos de que ATE y la
CTA Autónoma fueron también artífices de la derrota de Macri y, por ende, del
triunfo del nuevo gobierno.
No hay que olvidar que tras ganar las elecciones de medio
término en el 2017, parecía que el gobierno de Cambiemos tenía asfaltado el
camino hacia la reelección. Fue allí cuando junto a la CTA convocamos a las
organizaciones sociales y sindicales –con las que veníamos resistiendo en la
marcha de San Cayetano y en los paros en común con la Federación Marítima (FeMPINRA)-
y lanzamos el paro nacional del 6 de diciembre y enfrentamos la ley de Reforma
previsional pese a la brutal represión frente al Congreso Nacional.
Allí obtuvo su certificado de defunción el intento
reeleccionista de Macri y la unidad popular comenzó a sentirse lo
suficientemente fuerte como para echarlo con sus votos y abrir un tiempo de
esperanza.
Rody
Aguiar: Desde ATE no solo resistimos sino que también supimos crecer
en el marco de una de las etapas más difíciles que le ha tocado atravesar a
nuestro país. Resistimos los intentos de vaciamiento, de privatización de
numerosas áreas, de despidos de decenas de miles de trabajadorxs con el
protagonismo de nuestros compañerxs en paros y movilizaciones acordes a la
lucha histórica de ATE por un Estado para todos.
Pero también supimos encabezar la movilización popular en unidad
con los distintos sectores, tejiendo lazos con los que no se resignaban y
siempre con iniciativas concretas,
aportando al debate de las políticas públicas que se necesitaban. Así logramos
evitar un intento de Reforma Laboral, para dar un ejemplo, y sumamos nuestro
aporte con el campo popular para ponerle fin a esa experiencia lamentable que
fue el gobierno de Macri.
Estamos convencido que las elecciones de ATE en 2019 fueron la
antesala del derrumbe de un gobierno que había llegado sólo para beneficiar a
sus empresarios amigos, tanto nacionales como transnacionales.
Ustedes
asumieron en diciembre de 2019 con la esperanza que renacía por la llegada de
un gobierno popular. ¿Se van cumpliendo esas expectativas?
Cachorro
Godoy: Dijimos y seguimos afirmando que se abrió un nuevo tiempo
político. Pero no podemos negar que pocos días después se desencadenó la
agudización de la crisis económica heredada y, por si esto fuera poco, estalló
una pandemia, con lo cual se alteraron todas las perspectivas y nos obliga a hacer
un análisis particular.
Seguimos creyendo que a partir de un mayor protagonismo popular
y de un rol diferente del Estado para la definición de las políticas públicas
se va a alcanzar la transformación que necesita el país.
Por eso estamos dispuestos a seguir enarbolando la bandera de
lucha por un Estado democrático y popular que sea la contracara de esas
políticas neoliberales, de esa ofensiva conservadora y reaccionaria, de ese
Estado minimalista que supimos enfrentar con tanta convicción y compromiso
defendiendo siempre a rajatabla los derechos de los y las trabajadoras.
Rody
Aguiar: A la distancia, uno puede advertir que no alcanza sólo con un
cambio de gobierno. A la distancia, reitero, uno advierte que el daño, el
deterioro que había generado el gobierno anterior, no sólo en el Estado, sino
fundamentalmente en las condiciones de vida de nuestro pueblo, eran mucho más
grandes que lo que lográbamos imaginar.
Además, también nos dimos cuenta de que los poderes económicos
nacionales y transnacionales que mantienen su vigencia hacen que el tránsito
hacia la plena recuperación de derechos que nos fueron conculcados, va a llevar
más tiempo que el que hubiéramos imaginado.
Lo importante es que ATE aparece con una línea de intervención
absolutamente acertada desde el inicio del nuevo gobierno. Cuando las
respuestas no eran las esperadas supimos lanzar una jornada nacional de
protesta elevando nuestra voz. De la misma manera que pudimos recuperar nuestro
voto en la paritarias y firmar en acuerdo después de muchos años que no lo
hacíamos.
Por eso creo que ATE aparece fortalecida al iniciar un proceso
de recuperación salarial incipiente, al profundizar el debate junto a todas las
provincias y los delegadxs del Estado nacional y al aumentar nuestro ámbito de
representatividad.
P: Sin dudas, entre esas medidas favorables se encuentra el pase a
planta permanente de más de 30 mil compañerxs del Estado nacional.
Cachorro Godoy: Hay que recordar que debimos pelear
para mantener vivas las paritarias porque había muchos que querían
clausurarlas.Sin embargo, logramos acuerdos con el gobierno para mantenerlas
vivas, quizás no alcanzando todos los objetivos que aspirábamos porque vivimos
un marco general de retroceso en las condiciones de vida de nuestro pueblo,
pero logrando el paso a planta a 30 mil trabajadores. Algo que es un gran
alivio porque la precariedad laboral no solo es un flagelo sino también una excusa
para llevar adelante despidos justificando la finalización del contrato.
A ese dato debemos
agregarle la reubicación y promoción de un número similar de compañerxs y la
reincorporación de miles de trabajadores despedidos durante el anterior
gobierno, gracias a la lucha permanente y a no bajar los brazos por un lado,
pero también a la mayor representatividad de ATE tanto en las paritarias del
Estado Nacional como en las de las provincias donde, en muchas casos, somos el
gremio mayoritario.
P: En eso estábamos cuando llegó la pandemia. ¿Cómo reaccionó
ATE a esa crisis de salud global? ¿Qué
complejidades trajo al funcionamiento del sindicato: la cuarentena, el
distanciamiento social, el teletrabajo, la esencialidad de nuestros compañerxs?
RodyAguiar: Hay que destacar que una de
nuestras primeras definiciones fue que “donde hay vida laboral, debe haber vida
sindical” para cuestionar algunas definiciones del Ministerio de Trabajo que
quería frenar nuestra actividad.
Siempre
supimos que las puertas de ATE debían estar abiertas, naturalmente con todos
los recaudos y el cumplimiento de los protocolos. Lo mismo podemos decir del
sistema sanitario público y privado: había que recuperarlo y fortalecerlo para
estar en condiciones de hacer frente a la pandemia.
Se
podía, con todos los perjuicios que conlleva, cerrar los comercios, las
fábricas, las oficinas. Lo que no se podía era cerrar el Estado. Al contrario,
debía estar más abierto y alerta que nunca. Y nuestros compañeros y compañeras
cuyo trabajo era considerado “esencial” aceptaron desde el primer minuto el rol
trascendente que jugaban en esta crisis sanitaria tanto en la atención a los
contagiados, en la detención temprana, en el monitoreo de los aislamientos y,
ahora, en la aplicación de vacunas.
La misma
actitud fue la de ATE, ofreciendo sus locales, proponiendo voluntarios donde
hicieran falta, con sus puertas abiertas sin olvidar los reclamos de sus
afiliados y, sobre todo, siendo fieles custodios de que el Estado no se achicara,
al contrario, que el Estado se agrandara porque se necesitaban más respuestas
que antes de la pandemia.
Otro tema
importante fue el trabajo virtual o teletrabajo donde nosotros creamos un un
grupo específico de estudio, legislación y propuestas sobre el tema acuñando la
frase de que no puede haber un Estado presente con trabajadores ausentes. Por eso
creemos que el trabajo a distancia o de manera remota es aceptable en tanto y
en cuanto dure la pandemia, pero una vez que la emergencia sanitaria haya
cesado, la presencialidad, la cercanía con la gente es central.
Eso sí, para la
vuelta a sus tareas es indispensable el cuidado de la salud de las trabajadoras
y trabajadores y, para ello, trabajamos en definir claramente los protocolos
que lo garanticen.
Cachorro Godoy: La pandemia conmovió al mundo y
a cada uno de nosotros y de nuestras instituciones. El debate, en un principio,
era si se privilegiaba la actividad económica o la vida y nosotros, apoyando al
presidente Fernández, consideramos que la vida predominaba y que el Estado
debía colaborar en esa tarea afrontando las desigualdades que sufre nuestro
pueblo. Es decir, interviniendo activamente para proteger a los más humildes e
indefensos en su carácter de único concentrador de la solidaridad colectiva y
promotor de la igualdad.
Así
propusimos y avalamos las medidas de intervención del Estado: las IFE, el
fortalecimiento del sistema nacional de salud, la reinstalación del
“ministerio” de Salud y la reactivación del rol del Estado.
ATE,
por su parte, nunca se cerró, siguió con su actividad gremial, fue un espacio
de solidaridad con ollas populares y la lucha contra el hambre, sumó voluntades
en la detección de casos y en los estudios del virus a través del Malbrán y la
CNEA, siguió con su actividad sindical mediante reuniones virtuales,
discutiendo las políticas de salud, bregando por la seguridad en la Educación
y, por sobre todas las cosas, poniéndole el cuerpo al COVID 19. Por eso no
podemos olvidar a los hombres y mujeres, compañeras y compañeros nuestros, que
fueron víctimas del virus al cumplir con su trabajo.
La
pandemia demostró que el trabajo estatal fue más esencial que nunca.
A mediados de los ochenta ATE pregonaba la consigna “Fortalecer
el Estado para liberar la Nación”. ¿Sigue vigente esa vieja frase?
Cachorro Godoy: Por supuesto, pero no
solo necesitamos un Estado fuerte, también lo necesitamos democrático. Por eso
nuestra consigna en las últimas elecciones internas fue Un Estado democrático y
popular es posible. Porque puede haber un estado fuerte y no democrático, es decir, un estado
opresor. Nosotros decimos que necesitamos un Estado fuerte pero para liberar y
no para oprimir. Y necesitamos un Estado popular, al servicio del pueblo.
Por
eso, con pandemia o sin pandemia, seguimos proponiendo la reactivación de áreas
productivas como Fabricaciones Militares, Transporte, Energía, SENASA, puertos,
etc., etc. Queremos reactivar las políticas públicas del Estado en función de la
producción y promover el debate sobre el Canal Magdalena y la hidrovía, sobre
la recuperación de los puertos, sobre la necesidad de construir una empresa
estatal binacional con Bolivia para la explotación y la industrialización del
litio, sobre reactivar el rol de Fabricaciones Militares y la empresa de
aviación, el debate sobre la construcción de una nueva central nuclear CANDU
y muchos más.
En definitiva, ampliamos aquel concepto y multiplicamos
las propuestas en vistas al Estado que
necesitamos. ATE no solo está preparado para la lucha callejera, también es muy
apto para la construcción de inteligencia y pensamiento propio desde las y los
trabajadores.
P: Un ATE que debe “reinventarse para crecer”
seguramente necesitará reformas en su estatuto para adaptarse a esos cambios.
¿Está prevista esa reforma?
RodyAguiar:
El debate estatutario debe ocurrir y va a ocurrir porque fue un
compromiso de campaña cuando recorrimos la Argentina; pero lamentablemente es
uno de esos temas de nuestra agenda que la pandemia interrumpió.
Es ciertamente una discusión, de las más profundas que se hayan
llevado adelante en la última década en nuestro sindicato, que ya fue incluso
definida con todas las representaciones del país y que, por supuesto, se
realizará más temprano que tarde y cuando la realidad sanitaria lo permita.
Avanzar en la reforma del estatuto es algo que nos va a
permitir, sin lugar a dudas, dar respuestas a muchas de las demandas que existen
y que nacen debido a la propia evolución y el desarrollo de nuestro accionar.
Temas, entre otros, como el cupo de 50 y 50 entre hombre y mujeres y la no
perpetuidad en los mandatos son ejes muy profundos que se van a debatir apenas
la legislación y las normas lo permitan.
En
noviembre del 2023 habrá finalizado esta gestión. ¿Qué ATE les gustaría dejar
como legado?
Rody Aguiar: Creo que venimos dando respuestas en
uno de los tiempos más complejos que le tocó atravesar a la humanidad en su
conjunto. Junto a miles de compañeros y compañeras de todo el país hemos
asumido esa responsabilidad de seguir
conduciendo con la misma fuerza de siempre uno de los sindicatos más grandes de
nuestro país en tiempos de pandemia. Me gustaría que dentro de dos años y medio
ATE sigua adelante con firmeza y convicción por ese camino.
Cachorro Godoy: Cuando asumí como secretario General
éramos 250.000 afiliados y hoy somos 310.000, el 10 % de
los y las trabajadoras estatales de todo el país, organizados y conscientes. En
las 2.220 ciudades argentinas, ATE tenía 120 seccionales en el año 2015, ahora
hay 181 con presencia organizada en alrededor de 1.300 municipios. Y, como
sabemos, donde está ATE está la CTA. Esto demuestra por un lado, todo lo que
hemos crecido, pero por otro, todo lo
que falta por crecer. Por eso aspiramos a llegar a los 400.000 afiliados y más
de 200 seccionales en toda la Argentina.
Hay un dicho que
dice que el placer no está en llegar, sino en transitar. Si nosotros seguimos
sosteniendo este gremio en el camino del crecimiento permanente y el aumento de
la conciencia de poder como clase trabajadora, habremos alcanzado gran parte de
la responsabilidad que asumimos. Ese sería nuestro mejor legado.
Bolivia
Entre tantas malas noticias, hubo una buena: el regreso de Evo Morales y
la democracia a Bolivia y la activa solidaridad de ATE y de la Central en ese
proceso.
Cachorro: En un tiempo de tantas pálidas, esa
fue una alegría inmensa. Yo siempre digo que lo mejor de la vida es soñar y hacer
realidad los sueños. Cuando en febrero del año pasado hicimos el encuentro de
jóvenes, del que participó Evo Morales,
los chicos y las chicas le cantaron “acá
están los pibes para la liberación”. Ese compromiso cantado se ratificó en
distintos hechos: el refugio a funcionarios perseguidos por la dictadura y los
actos que se realizaron en su auditorio del Hotel Quagliaro (el lanzamiento de
la candidatura de Lucho Arce y el anunció de Evo del triunfo electoral), el
apoyo de toda nuestra militancia durante la campaña electoral en Argentina, la
CTA-A como centro de operaciones del MAS y nuestra presencia tanto en la
asunción del presidente Lucho como en la caravana de regreso de Evo a su país.
Por eso nos llena
de felicidad, porque fue algo que soñamos y pudimos hacerlo realidad. De eso se
trata “reinventar a ATE”, entre otras cosas, de ser capaces de construir
caminos de emancipación para todos los pueblos de Latinoamérica a partir de
nuestro compromiso y de nuestra intervención política.
La CTA Autónoma
P: Este año se cumplen dos aniversarios importantes: 30 años del Grito
de Burzaco, ese hito fundacional, y 25 del congreso del Luna Park donde se
transformó en Central. ¿La CTA-A de hoy sigue siendo esa herramienta con la que
soñaron Víctor, Germán y tantos otros?
Cachorro Godoy: Sin dudas que sí, porque sigue
interpelando al movimiento de lxs trabajadorxs hacia un profundo debate interno
que permita construir un nuevo modelo sindical que dé respuesta a los desafíos
de este tiempo.
Desafíos que son de
carácter político porque hay que debatir con los grandes factores de poder a
nivel nacional e internacional para evitar el destino de Colonia y de Dependencia
que pretenden para nuestro país y para nuestro pueblo.
Porque el proyecto
neoliberal –iniciado por la dictadura, consolidado por Menem y reflotado por
Macri- ha generado un profundo desgarro que hay que desarmar: precarización
laboral, desocupación, subocupación y nuevas formas de relaciones laborales.
Pero para eso se
necesita construir poder de la clase trabajadora y crear un modelo de
organización no tradicional donde convivan organizaciones históricas como ATE
con 95 años en el lomo y las nuevas organizaciones que han nacido desde las luchas
de los años ’90 con los trabajadores desocupados, precarizados, de la economía
popular, del movimiento de mujeres, jubiladxs y campesinxs que necesariamente,
se tienen que reagrupar en un nuevo modelo basado en la libertad y la
democracia sindical.
La CTA nació para eso: para aportar a un proceso de emancipación
de nuestro pueblo cuyo núcleo central, la clase trabajadora, debe ser capaz de organizarlo
y sostenerlo.
Tenemos un sistema democrático absolutamente limitado, que le
pone techo a la participación popular. Por eso es indispensable construir una
democracia que erradique las estructuras neocoloniales que subsisten en
nuestros países. Eso requiere poder de la clase trabajadora, poder del pueblo
unido, poder de conciencia de patria grande latinoamericana. Y la CTA autónoma
es la mejor herramienta para eso tal cual lo pregonaban Víctor, Germán y tantos
más.
Rody
Aguiar: La CTA hace más falta que nunca porque la discusión de un nuevo
modelo sindical sigue vigente. Contra la confianza perdida, contra el
descrédito general de muchos sindicatos, contra los renuncios habituales de la
CGT, la CTA-A nació como una alternativa de nuevo tipo que sigue siendo
indispensable.