21.11.2019

Estatales provinciales y municipales perdieron con Macri el 30% del salario

El 70% de la/os estatales provinciales no llega a cubrir el costo de la canasta básica. Entre la/os municipales no llega el 90%.

Como consecuencia de las políticas públicas de constricción salarial, impulsadas
y ejecutadas por el gobierno de Mauricio Macri, el sector estatal que incluye a
trabajadora/es de las administraciones públicas provinciales y municipales del
país, concluirá con una pérdida de ingreso salarial de más de 30%, respecto al
momento de su asunción, en diciembre del 2015.   

Según los datos aportados por los
Consejos Directivos Provinciales de ATE más del 70% de la/os trabajadora/s de
las administraciones públicas provinciales no alcanza a cubrir, con sus
ingresos, el valor estimado por la última canasta familiar medida por la/os
técnicos de la Junta Interna de ATE en el INDEC. 

Tomando como referencia de análisis las categorías donde reviste el mayor
número de trabajadora/es de las administraciones públicas provinciales, el
promedio general de salario ronda allí los 26.000 pesos mensuales contra los 35.647 pesos que insume el valor de la canasta básica para una familia
tipo.

La base de la caída del 30% del salario entre la/os estatales tiene dos
elementos gravitantes: uno que el aumento salarial registrado en la mayoría de
las provincias en estos cuatro años nunca alcanzó a equiparar el índice
inflacionario. Salvo contadas administraciones que para el 2018 y el 2019
decidieron adoptar la cláusula gatillo, la mayoría ató las subas salariales a
aumentos fijados en paritarias,
a veces complementado con el pago de
bonificaciones, pero que aún así no alcanzaron a igualar la pérdida  del poder adquisitivo.

El segundo elemento a tener en cuenta es que en salarios donde el consumo
de alimentos se lleva la mayor parte, la caída es más alta porque la inflación
de los insumos alimenticios ha sido 6 o 7 puntos más alta que la inflación
general. Según los datos de la ATE INDEC, en 3 de los 4 años de gobierno de
Macri hubo caída del salario y salvo uno, el 2017, se registro alguna paridad.

Aunque en la pérdida del salario hay una responsable mayor que es el
gobierno nacional, ello no exonera a los gobiernos provinciales. Desde el fallo
judicial de la Corte Suprema de la Nación que obliga a devolver el 15% de los
fondos coparticipables, las provincias han aumentado sus recursos financieros,
casi que ninguna, hoy tiene déficit fiscal. Sin embargo ello no ha sido
trasladado a mejoras salariales, ni a una mejor distribución del ingreso a las
comunas bajo sus jurisdicciones. Un ejemplo que ha sido recurrente de ello es
que cuando los gobiernos provinciales han fijado un mínimo salarial para todo
su territorio, han sabido equiparar los mínimos salariales correspondientes
a  la/os trabajadora/es que están a su
cargo, pero no han hecho ningún aporte a las municipalidades, de manera que se
han mantenido las viejas asimetrías salariales entre provincias y municipios,
que desde nuestro gremio se reclama aunar.

 

Municipios

Si a nivel provincial el salario
promedio da 26.000 pesos en los municipios el salario promedio arroja 17.000
pesos mensuales, siempre y cuando sean de la planta permanente.
Esta aclaración vale porque en los
municipios existe un altísimo número de trabajador/es que prestan servicios
bajo la modalidad de contratados. En este marco salarial los CDP´s de ATE
estimaron que el porcentaje de trabajadora/es de planta permanente que no
llegan a cubrir la canasta básica sube al 90% de total de la/os misma/os. 

En los municipios el problema se intensifica porque es salarial y también
laboral. Los datos aportados por CDP´s indican que en promedio casi el 50%
de la/os municipales son contratada/os.  

En este estado de precarización
laboral la ATE ha contabilizado la existencia de hasta 17 modalidades distintas
de contratación.
En los municipios
es común oír hablar de monotributo, becas, tutorías, planes de inclusión, o
jornalizados, entre otras variables. En este grupo de trabajadora/es los
salarios se comprimen en una franja que va de entre los 5.000 y 8.000 pesos. Y
el problema es abismal: no solo casi el 100% de total no alcanzan a cubrir el
costo de la canasta básica, la inmensa mayoría de ellos perciban salarios por
debajo de los 16.875 pesos, establecido por el Salario Mínimo Vital y Móvil
(SMVyM)). 

Son trabajadora/es que están a la deriva, precarizada/os al extremo. Hay
proyectos de ATE que fueron planteados a las legislaturas provinciales para que
se vote la implementación del SMVyM, como política inclusiva y obligatoria de
los gobiernos. Pero el proyecto gremial por la equiparación salarial tiene
fuerte resistencia.
Son las propias administraciones provinciales (y luego las
municipales) quiénes boicotean estos proyectos haciendo valer el amparo que les
brinda la autonomía constitucional (la nuestra es una República Federal) y
esquivan de esta forma tener que hacerse cargo del “costo financiero”, que
significa igualar los salarios (y las condiciones de trabajo) hacia arriba.  Así aplican el viejo axioma de la política que
“es mejor sentarse sobre los recursos superavitarios que derramarlos”.

En otro tema también son tajantes la mayoría de la/os gobernadore/as e
intendentes: se hace lenta la 
implementación de los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT), que
ayudarían a aceleran la mejora en las condiciones laborales y salariales del/a
trabajador/a estatal.  

 

Cláusulas
gatillos y bonos

Una política que ayudó a recomponer la pérdida del salario fue aplicar la
cláusula gatillo. Sin embargo esta política que podría haber atenuado la
pérdida del ingreso sólo fue utilizada por un tercio del total de las
jurisdicciones provinciales. El resto se movió dentro de lo que fue la fijación
de pautas salariales, también clausulas de revisión (sin obligatoriedad), y en
algunos casos acompañar la pauta con la entrega de algún bono.

Donde se aplicó la cláusula disminuyó la caída del salario, pero casi
siempre fue aplicada para trabajadore/as de la administración pública
provincial, por lo que significó una gran discriminación hacia el personal de
municipios que no tuvo el acompañamiento de la misma política, ni como quedó
dicho con anterioridad, el apoyo provincial con recursos financieros.

En cambio donde se hubo establecido un aumento general para el año la
caída salarial fue mayor. Principalmente porque las grandes devaluaciones de
los años 2018 y 2019 sucedieron después del mes de mayo, cuando los aumentos ya
estaban acordados. En algunos distritos provinciales esta caída fue compensada
parcialmente con el pago de un bono. De nuevo los grandes perdedores resultaron
ser la/os trabajadora/es municipales.

Las cláusulas de revisión dependieron exclusivamente de la capacidad de
recursos y acuerdos entre las partes, pero casi nunca alcanzaron a equiparar el
alza inflacionaria.      

Políticas
salariales por regiones:

El Noreste (NEA) y el Noroeste argentino (NOA), son las regiones que concentran
los salarios estatales más bajos del país. En el opuesto, los ingresos más
altos están en la región Sur, explicada en los costos más elevados de la vida
patagónica, aunque ello no siempre implica que el salario alcance para vivir.  En tanto la Región Centro como Cuyo registran
mediciones salariales más parecidas al salario de la/os trabajadora/es del
estado nacional de la Región metropolitana.   
 

 

NOA

Santiago del Estero tiene una política salarial bastante atípica, pero
también dependiente para el/la trabajador/a estatal de la voluntad de quién
gobierna. El salario promedio de la/os estatales provinciales orilla los
16.000 pesos
y suele ser compensado con el pago de bonos dos o tres veces
al año. Tiene una verdadera particularidad: a veces ese bono
anual es mayor que el ingreso mensual.
Este año, sólo entre octubre y
diciembre el gobierno pagará en bono 18.000 pesos. Esta peculiar política salarial
es imitada por los intendentes de la provincia. Sin embargo este bono no puede
ocultar la política salarial constrictiva que aplica el gobernador, Gerardo Zamora,
para una provincia donde también abundan (masivamente en los municipios)
distintas modalidades de contratación, cuyos pagos oscilan alrededor de los
7.000 pesos al mes.

En esa misma región Jujuy expresa a un gobierno de otro signo político (Gerardo
Morales, del actual oficialismo nacional) pero con una idéntica política
salarial. Según lo estimado por la ATE provincial el 90% de los trabajadores de
la administración pública cobra por debajo de los 33.000 pesos que estipula la
canasta familiar. Según el CDP el promedio salarial es de 18.000 pesos
mensuales y un cálculo propio estima que en los últimos 4 años, el estatal
jujeño perdió un ingreso salarial de casi el 40%.

En la región los salarios promedios más altos lo tienen Tucumán,
Catamarca y La Rioja, con entre 25.000 y 30.000 pesos mensuales y un poco más
abajo Salta con 22.000 pesos mensuales.

Las provincias con más precarizada/os municipales son La Rioja (40%) y
Catamarca (50%).  

 

NEA

En las cuatro provincias que componen el NEA sus gobiernos representan
a 3 signos políticos distintos: Chaco y Formosa, por el PJ, Misiones, Frente
Renovador y Corrientes UCR. Este detalle, que debería refrendarse en la
aplicación de políticas salariales distintas, contrariamente los unifica: el
NEA registra el promedio salarial estatal más bajo del país.

En Formosa, provincia gobernada por Gildo Insfrán desde hace 30 años, el
salario promedio de la/os trabajadores del sector municipal promedia los
10.000 pesos mensuales y entre los precarizados 
también municipales oscila en los 6.000 pesos.

En Misiones, el “Frente Renovador”
con 20 años en el gobierno provincial y además ocupando la conducción ejecutiva
de todos los municipios,
un área
esencial como la Salud Pública tiene a casi el 40% de su personal precarizado,
y la/os trabajadora/s del llamado programa promotor de la Salud, que
prestan  servicios en los territorios,
apenas tiene se ingreso mensual promedio 9.000 pesos.  
  

Lo que está claro que signo político distinto no significa políticas
distintas. En el Chaco del PJ y Corrientes de la UCR, así lo manifiestan. Casi
como un calco los promedios salariales de la administración pública suman entre
15.000 y 17.000 pesos y entre 12.000 y 13.500 para los de planta permanente,
municipales. Entre los precarizados los salarios varían entre los 6.000 y 8.000
pesos. 

Lo único que cambia entre ambos distritos es el número de precarizados:
Chaco registra un 38% y Corrientes, entre los municipales, arroja una cifra del
70%.

 

Centro

En la región la distribución del salario de la/os trabajadore/as de la
administración pública provinciales muestra más parecidos entre Córdoba y Santa
Fe: entre 30.000/ 35.000 provinciales; entre 20.000/25.000 en municipales; y
entre 7.000/8.000 la/os precarizada/os.  

Entre Ríos es la tercera provincia de esta región y se encuentra bastante
rezagada  en términos salariales y de
precarización: el promedio de la administración pública ronda los 26.000 y casi
el 75% de su personal no accede al ingreso de 33.000 del costo de la canasta
familiar. Entre los municipales el promedio es de 13.000 pesos. También
existe una cláusula de garantía salarial mínima de 21.000, de la que la/os
municipales están excluidos.
Además en los municipios casi el 50% del
personal es precarizado.

 

Cuyo

La región cuyana tiene parámetros salariales parecidos a los de Santa Fe
y Córdoba. Si registra un porcentaje de 40% de trabajadora/es precarizada/os en
los municipios del interior.   

En esta región San Juan posee un salario más elevado para los estatales
provinciales (entre 28.000/32.000) y municipales en 22.000 pesos mensuales,
pero a nivel precarizado los salarios caen marcadamente con promedio de 7.000
pesos. En cambio en Mendoza redondea un promedio para municipales en una franja
de entre 16.000/2000, pero los precarizados alcanzan los 14.000 pesos.       

 

Patagonia

 

La región patagónica muestra dos caras salariales bien distintas: la de
Río Negro y la Pampa, las provincias más norteñas de la región, con un ingreso
promedio en la administración pública provincial de  25.000 a 27.000 pesos y una precarización
laboral en los estados municipales que alcanza a casi el 60% del personal. En
Río Negro los municipales tienen un ingreso promedio de 16.000 mensuales. En
La Pampa el estatuto de trabajo sostiene la adhesión de los municipios a las
políticas salariales de la provincia, pero ATE denunció que casi el 80% de
lo/as trabajadore/as municipales quedan fuera de esta equiparación salarial
porque los municipios no abonan estas diferencias salariales.    

Para Chubut y Santa Cruz los costos
de la canasta básica son bastantes más altos: entre 45.000 y 50.000 pesos al
mes
, salarios al que casi el 70%
de lo/as estatales no llegan a alcanzar.
Con salarios que se sitúan en
40.000 para trabajadore/as de la administración pública provincial, entre
lo/as municipales apenas promedian entre los 20.000 y los 25.000 pesos
mensuales,
que imposibilitan a casi la totalidad de ello/as cubrir el costo
de la canasta básica.    

 

Región Metropolitana

Los datos de la región establecen que el salario promedio en la
administración pública provincial ronda los 21.000 pesos mensuales contra una
canasta de 34.000 pesos y que la precarización laboral en los municipios llega
a casi el 60% del total de sus plantas.  

Sólo existen salarios que superan el valor de la canasta básica en
aquellos municipios más ricos de las áreas agrícola- ganadera del interior de
la provincia de Buenos Aires. 

                                                                ALEJANDRO ASIS

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