FANAZUL y PIAP: dos espejos del desguace
En FANAZUL lo/as trabajadore/as resisten con un acampe y en la PIAP se mantienen firmes en sus puestos de trabajo.
Se acaba el 2018 y la sensación general es que el
gobierno nacional ya no piensa apoyar los emprendimientos productivos del
Estado sino asfixiarlos mediante el recorte presupuestario y ver si finalmente
puede transferirlos al capital privado.
En este sentido tanto la Fábrica Militar FANAZUL, de
la ciudad bonaerense de Azul como la neuquina Planta Industrial de Agua Pesada
(PIAP) actúan como fábricas espejos del desguace.
En el caso testigo FANAZUL a poco de cumplirse un año
de su cierre, la política del gobierno nacional ha sido clara y directa: ni un
peso más y 260 trabajadore/as echados sin más a la calle.
La PIAP atraviesa un estadio inferior: el ahogo
financiero desde mayo 2017, atado a la decisión de suspender la construcción de
nuevas centrales a las que proveer y dejarla en un estado de paralización aún
indefinido. Apenas existe allí una propuesta de reconversión para la producción
de fertilizantes, que es apoyada por el gobierno neuquino, pero que entre los
trabajadore/as y delegados de ATE hay una enorme desconfianza porque ella
requiere de una inversión millonaria que como subrayan “Nación no va a
realizar”.
En FANAZUL el desamparo de los trabajadore/as que aún
permanecen en el acampe es general. A las promesas de reubicación en otros
emprendimientos se contrapone la realidad. Primero desmintiendo declaraciones
recientes de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, en sentido de que
gran parte de los cesanteados ya habían conseguido nuevos. Lo concreto son los
datos los propios afectados por estas cesantías que niegan que esa información
sea correcta y responden con otros datos incontrastables: sólo 20 de los casi
260 despedidos han logrado un trabajo estable.
El dirigente de ATE-Azul, Eduardo Bercovich sostuvo “no
es verdad como quieren hacer creer que la gran mayoría de ellos pudieron volver
a un trabajo” y pone de ejemplo los
supuestos puestos que se iban a generar en las canteras existentes en esa
región: “nadie ha revertido nuestra situación y la mayoría de los que quedaron
desempleados busca una changa para sobrevivir”.
Desde los trabajadore/as afectados se cuestionó que Vidal
sólo haya escuchado la voz oficial y no se haya acercado al acampe que se
mantiene en las adyacencias de FANAZUL para oír de primera mano la situación
que están atravesando los trabajadore/as despedidos.
En la PIAP lo que sucede no es muy distinto: ni
reconversión, ni la supuesta inversión
del gobierno nacional y menos la reubicación en otras empresas, tanto
estatales como privadas de la energía y si una realidad que busca desgastar el
espíritu de los trabajadore/as que resisten la privatización de las empresas
del Estado.
Como sucede con el largo acampe que aún sostienen en FANAZUL,
como la activa presencia en los puestos de trabajo, en la PIAP, lo/as
trabajadore/as proclaman que “aquí nadie se baja del barco y continuará la resistencia
al desguace que se ejecuta del
macrismo”.