Finalizó la primera formación de jóvenes de ATE
Tras ocho jornadas de trabajo intenso a lo largo de cuatro meses, 64 dirigentes provenientes de todas las provincias culminaron en Buenos Aires el primer taller impulsado por la Escuela de Formación Libertario Ferrari
“Lo
que necesitábamos como sindicato era iniciar un proceso de acumulación política
más fino, que diera continuidad al primer encuentro de jóvenes de ATE en
septiembre de 2014 en Burzaco”, explica a El Trabajador del Estado Mónica
Delía, directora de la Escuela de Formación Sindical Libertario Ferrari de ATE.
A
fines de año pasado, cada Consejo provincial seleccionó un total de 64
dirigentes delegados o miembros de comisiones directivas, para que una vez por
mes, durante dos días, pudiesen adquirir y socializar sus conocimientos y
experiencias.
La
formación que arrancó en abril recorrió la historia del movimiento obrero, la
institucionalidad de ATE, el rol del Estado y también temas propuestos por los
jóvenes, como género, comunicación o salud laboral.
“Adoptamos
como metodología la educación popular, lo que nos permitió entre otras cosas
que cada cual fuera organizador de teatralizaciones o actividades. Incluso, los
participantes lograron autoevaluarse. Hemos debido retomar los hábitos de la
lectura de textos, de saber escucharse”, reconoce Martín Russo, de la
Libertario Ferrari.
A
los contenidos y la herramienta de aprendizaje colectivo se le sumó la
transmisión de valores como la confianza, la solidaridad, la supremacía de lo
colectivo por sobre lo individual. El combo direccionó la formación hacia
objetivos de largo plazo alrededor del sindicato y la central necesarios para
el movimiento obrero, y la construcción de poder popular.
“Es
importante destacar que la gran mayoría de los compañeros son jóvenes. Todos constituyeron
una heterogeneidad amplia, lo que reforzó el espacio de socialización de
experiencias. Cada uno ser vio reflejado en la lucha de otro compañero”, agrega
Cristian Vázquez, integrante también del equipo de la escuela de formación.
En
el marco del último encuentro, Jorge Herrero, chofer de la Escuela especial 501
de San Cayetano, Secretario General de la seccional de Necochea (provincia de
Buenos Aires), nos contaba: “A quienes venimos de localidades con buen nivel de
organización, este espacio nos permite conocer las condiciones en las que
trabajan otros compañeros en otras provincias y cómo salen adelante. Nos llena
de esperanza”.
Para
él es una responsabilidad impulsar talleres de formación desde una comisión directiva.
Como así también lo es para quienes no son miembros de un órgano centralizado. “Ese
compañero tendrá la tarea de disputar el terreno necesario para que ese espacio
se abra”, agrega.
Ni
lentos ni perezosos, los jóvenes de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba estuvieron
analizando ya la posibilidad de reproducir la formación en la región. Así nos
lo contaba Lisandro Fernández, de Paraná (Entre Ríos), delegado de ATE en la
Planta Potabilizadora de Agua municipal.
Cada
uno de los módulos contó con la participación del colectivo en un evento de la
cultura. Primero fue la asistencia a la Feria Internacional del Libro, donde
ATE contó con un stand. Después fue a la proyección del documental “Los del
Suelo”, en la iglesia de la Santa Cruz, y la escenificación de una obra sobre
Agustín Tosco en el anfiteatro Eva Perón.
“Ha
quedado claro, creo, que el saber no reside sólo en el campo de la intelectualidad.
La clase trabajadora también es productora de conocimiento”, dice Mónica Delía,
luego de recordar la presencia durante las ocho jornadas de compañeros con
conocimientos técnicos específicos. A lo largo del cuatrimestre, participaron a
su vez los dirigentes nacionales Hugo Godoy, Julio Fuentes, Mario Muñoz, Silvia
León, María Teresa Romero y Adolfo Aguirre.
Hacia
fin de año, habrá finalizado ya la formación para la segunda camada de jóvenes.
En medio del balance sobre el primer taller, Delía, Russo y Vázquez analizan
incorporar aspectos vinculados con la comunicación y la oratoria.