12.05.2020

Historias esenciales en tiempos de pandemia

A modo de muestra, un puñado de historias de trabajadorxs que siguen cumpliendo con su tarea en el marco de la Pandemia.

Compartimos la nota de tapa de la última edición El Trabajador del Estado, el periódico que ATE edita desde 1925 y que en mayo, y por primera vez en su historia, se publicó de manera virtual:

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A
modo de muestra, un puñado de historias de trabajadorxs considerados esenciales
en el marco de la Pandemia donde no falta el compromiso y la solidaridad pero
tampoco las carencias ni la violencia laboral o de Género.

Según el diccionario, “esencia” es un conjunto de características permanentes que
determinan a un ser, sin las cuales no sería lo que es; lo más importante de
algo. Y se entiende por esencial, entonces, a aquello de lo que no se puede
prescindir.

En el Decreto de Necesidad y Urgentica
(297/2020) el gobierno, en el marco de la Pandemia por el brote del Coronavirus
(Covid-19), instrumentó la emergencia sanitaria en todo el país y   dispuso el aislamiento social, preventivo y
obligatorio a toda la población exceptuando a aquellos trabajadores y
trabajadoras afectados a servicios declarados esenciales.

Entre ellos estaban las tareas migratorias,
de control aéreo, funerarias, de recolección de residuos, atención de comedores
populares, de obras públicas, de servicios básicos y, por sobre todas las
cosas, al personal de salud de los hospitales públicos.

De esta manera, miles de trabajadores y
trabajadoras del Estado nacional y los estados provinciales y municipales se
vieron obligados a salir de sus casas a trabajar mientras los demás respetaban
la Cuarentena.

Esta nota intenta reflejar algunas
historias de los miles de hombres y mujeres que día a día salen a ponerle el
cuerpo a la emergencia con su tarea de la que no se puede prescindir.

ANSES:
Cuando lo “esencial” es dar respuestas a la gente

María Estefanía Carranza es delegada de ATE
en las oficinas de la ANSES de Alta Gracia (Córdoba) y –en épocas normales- se
desempeña en la Unidad de Atención Integral (UDAI) orientada a la Gestión de
Excedentes Previsionales.

Pero desde la instalación del Aislamiento
preventivo, social y obligatorio, se aboca a atender desde su casa reclamos
referidos a la solicitud del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y a
asignaciones como Maternidad y Maternidad Down, entre otras, desde la
Plataforma de Atención Virtual.

“En
todo trabajador del ANSES hay, o debería haber, una gran vocación de servicio
para dar respuestas a los sectores más vulnerables de la sociedad. Respuestas
que estábamos acostumbrados a darlas personalmente, cara a cara”,
cuenta Estefanía.

“La
Pandemia y el cierre de las oficinas significaron un gran cambio en nuestra
tarea. No solo por tener que trabajar de forma remota sino, principalmente, por
tener que hacerlo sin horarios determinados y en un lugar compartido como
nuestro hogar, donde vivo con mi compañero y tres nenxs –la más chiquita de un
año y medio.  Con la consecuente
dificultad en el uso de la computadora –mis hijas también la necesitan para
hacer sus tareas escolares- y en la flexibilidad horaria inevitable”,
describe esta joven trabajadora que vive en la localidad de
Despeñadero, a 25 Km de su trabajo.

Junto a sus compañerxs están planteando la
necesidad de que se reglamenten las garantías laborales en esta nueva forma de
trabajo en tiempos de emergencia sanitaria y que, de la misma manera, se defina
un protocolo de seguridad que contemple cómo cumplirán sus funciones en el
regreso a la oficina, ya sea a puertas cerradas o, como era antes, a puertas
abiertas.

“Lo que no cambia –dice María
Estefanía- es ese deseo “esencial” de dar
respuestas a la gente ante una situación tan difícil, y los viejos reclamos que
la Pandemia no nos debe hacer olvidar: la pérdida de poder adquisitivo que
sufrimos en los últimos cuatro años y la reincorporación de los compañerxs
despedidos”.

Puerto
Libertad: recolectando residuos entre el virus y la contaminación

Pablo Colman es recolector de residuos en
la localidad de Puerto Libertad, en el nordeste misionero, y secretario de
Prensa de la Seccional Iguazú. Él, al igual que sus cinco compañeros del área,
se encarga de recolectar la basura del municipio que se acumula en las esquinas
y a lo largo de las avenidas. 

“Seguimos
haciendo nuestro trabajo como siempre pero con más cuidado y algo de
preocupación. El municipio nos da alcohol en gel y un barbijo tipo TNT
descartable por día, pero estos duran solo dos horas y nuestras jornadas son de
6 por lo tanto estamos obligados a darle una enjuagadita para poder seguir
usándolos”,
cuenta Pablo.

Con sueldos que no superan los 18.000 pesos
y algunos de los trabajadores con contratos que se renuevan anualmente, el
equipo de recolección consta de dos camiones con un chofer y dos asistentes
cada uno.

Son los propios recolectores los que le
piden a la gente que separen los residuos mojados de los secos y que a estos
últimos lo retengan un poco más de tiempo en sus casas, como una forma de
reciclar. Los vecinos, en general, colaboran con esta propuesta y suelen dejar
tachitos con agua y desinfectantes para que se laven las manos.

“A la municipalidad le
reclamamos que todos pasen a planta permanente, que mejoren nuestros sueldos y
que nos den ropa de trabajo que hace tiempo no recibimos. Ya es difícil vivir
en este pueblo con los daños ambientales que provocan los gases y el olor
nauseabundo que larga la Papelera Arauco (ex Alto Paraná)”,
resume el compañero
Colman en su entrevista con El Trabajador del Estado.

Cabe aclarar que el 80 % del total del
territorio municipal de Puerto Libertad pertenece a la mencionada empresa de
capitales chilenos. Es la comuna con mayor grado de extranjerización de su
territorio en todo el país. Y además contamina.

Betty
Fernández: “Con los aplausos no alcanza”

La compañera Fernández es trabajadora de
salud del área Obstetricia del  Hospital
Dr. Ernesto Accame de la localidad de Allén, provincia de Río Negro, e
integrante de la comisión de Salud de la seccional local.

Participó mediante una videoconferencia
realizada por la Mesa Federal de Mujeres de ATE, encabezada por el Departamento
de Género y Diversidad del Consejo Directivo Nacional, y dio cuenta de la
realidad que viven las trabajadoras afectadas a la lucha contra la pandemia.

“La idea romántica de que
quienes trabajamos en salud somos héroes está lejos de la realidad en
estas  semanas. Vivimos una  realidad de mucha desesperación
principalmente por la falta de información oficial tanto desde la dirección del
hospital como desde el Ministerio de Salud Provincial.

Somos
un hospital pequeño, en una ciudad de 50 mil habitantes, y tenemos 17
trabajadorxs de la salud aislados porque una 
infección cruzada. A esto se suma la falta de elementos de protección
personal (EPP), en el marco de una guerra con los directivos, que hace que
algunos compañeros se les niegue el barbijo, a otros la máscara o el traje. Esto
obliga a que algunas trabajadoras se vean obligadas a comprárselos ellas
mismas. Lo mismo sucede con las capacitaciones y la asistencia psicológica.

Las
mujeres  somos el 70 % de quienes
trabajamos en salud,  muchas a cargo de
hogares monoparentales, y las autoridades niegan las licencias extraordinarias
por ser trabajadoras esenciales. Esto suma un estrés extra por el miedo de
llevar el virus a sus casas y contagiar a sus niñes. 

Tampoco
se contempla la licencia escolar, las situaciones de hijos con discapacidades
ni la responsabilidad parental con adultos mayoresporque el Ministerio de Salud
rionegrino no tiene perspectiva de género, ni 
con las pacientes ni con las trabajadoras.

Agradecemos
los aplausos pero con eso no hacemos nada cuando es la vida nuestra y de
nuestra familia lo que está en juego”. 

Alicia
Reynoso, de la guerra de Malvinas a la Pandemia

“Tengo
65 años y sigo siendo enfermera. La profesión se lleva por dentro. Estoy en la
franja de pacientes en riesgo, por la edad y porque soy hipertensa. Sin
embargo, no veía la hora de que me llamen y me digan ‘vaya a hacer lo que sabe
hacer’
”, manifestó la delegada de ATE Paraná al ser
consultada por los medios.

Su nuevo frente de batalla fue en la Aldea Grapschental,
una pequeña localidad ubicada a 30 kilómetros de Paraná, en donde se encargó de
vacunar a adultos mayores contra la gripe y pudo detectar los temores que
despierta la pandemia: Cuando me encontré con los pacientes vi ojos
de dolor en muchos de ellos. ‘Tengo miedo de morirme solo’, me dijeron muchos.
Eso es terrible. Nunca pensé que lo iba a escuchar. Estuve en la Guerra de
Malvinas, en la guerra civil de Haití y pasé un ACV. Ahora termino mi carrera
con una pandemia”.

Alicia Mabel Reynoso es una trabajadora
civil de las FFAA y militante de ATE que ejerció su oficio de enfermera en la
Fuerza Aérea durante el conflicto bélico por Malvinas cuando estuvo asignada al
Hospital Reubicable en Comodoro Rivadavia donde se recibían los heridos de
guerra.

Con la misma fortaleza y ante el ninguneo, por
parte de los militares, del aporte de ella y sus compañeras durante la guerra
escribió el libro “Crónicas del olvido” donde narra las experiencias de las 14
mujeres enfermeras en aquellos días y recorrió el país dando testimonio de su
experiencia combatiente. Con la misma entereza que hoy enfrenta al Covid-19.

Un Astillero
tan esencial como solidario

Los trabajadores y trabajadoras del
Astillero Río Santiago en Ensenada, provincia de Buenos Aires, están más
activos que nunca en el marco de la cuarentena enfrentando la emergencia
sanitaria.

El primer acto de solidaridad fue reubicar
el comedor del astillero para poder instalar allí camas que permitan ampliar la
capacidad de atención médica del Hospital Rossi de La Plata. Luego los
trabajadores se dedicaron a reparar camas en desuso que pertenecían al PAMI de
Lomas de Zamora para que vuelvan a ser funcionales y disponibles para recibir
pacientes de la pandemia en los municipios de Ensenada, Quilmes y Morón. 

“Estas camas ortopédicas serán arregladas en nuestro taller y luego
serán distribuidas en distintos hospitales”, comentaron los compañeros del Río
Santiago que pusieron al servicio de la crisis sanitaria tanto su capacidad
productiva como su esfuerzo solidarios.

A la reparación de cerca de 500 camas ortopédicas
se suman los trabajos de refacción y mantenimiento en los hospitales San Martín
y el mencionado Rossi, donde una cuadrilla de 60 operarios desmantelaron
estructuras de acero de grandes dimensiones y reacondicionaron espacios para
ser destinados a una sala de terapia intermedia y una ampliación de la sala de
terapia intensiva.

A esto hay que sumarle las labores
solidarias en los centros del PAMI, la preparación de viandas solidarias, la
participación en ollas populares en Berisso y las tareas de desinfección en
cajeros.

Catamarca:
Violencia laboral en tiempos de Cuarentena

El intendente de la localidad catamarqueña
de Recreo, Luis Polti, amenazó con despedir a una enfermera, Paula Nieto, por
la osadía de solicitarle barbijos adecuados para las y los trabajadores de
Salud que realizan controles sanitarios en el acceso al municipio.

Los y las trabajadoras esenciales, los más expuestos a los riesgos
sanitarios, obtienen como recompensa de su entrega amenazas y violencia tanto
de género como laboral, sin mencionar las malas condiciones laborales y
salariales que sufren antes, durante y –seguramente- después de la Pandemia.
 

Las amenazas sufrida por la compañera Nieto
es una muestra más de la actitud del jefe municipal con respecto a sus
trabajadores: avasallamiento de sus derechos, persecuciones y despidos
arbitrarios.

El hecho denunciado sucedió en un control sanitario
en el acceso al departamento Recreo donde estaban asignados la enfermera y
otros compañeros de distintas áreas municipales y efectivos policiales. Los
cubrebocas que utilizaban los trabajadores no eran los adecuados y así se lo
hizo saber Paula al intendente cuando se detuvo con su auto.

Por ese motivo fue citada al día siguiente
a su despacho donde recibió amenazas “en
una clara actitud agresiva, persecutoria y carente de todo respeto hacia la
trabajadora”
como subrayó el Consejo Directivo Provincial catamarqueño en
un comunicado.  Al repudio también se
sumó el Departamento de Género y Diversidad del CDN de ATE.

La violencia laboral y de Género no sabe de
virus ni de contagios.  

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