24.01.2020

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Los cauces de Héctor Quagliaro

Por Raúl Daz*

Escribir sobre “el Colorado” Quagliaro,
querido compañero y consejero, es evocar diez años después de aquel triste 25
de enero del 2010, un sinfín de anécdotas del ATE Rosario que él tanto amó en
su innegociable idilio con la organización que supo forjar y conducir. 

Conocí a Quagliaro a mediados del año 2001,
en circunstancias difíciles para nuestro pueblo y para nuestra situación
laboral en particular. Y cada vez que nos encontrábamos escuchábamos sus
consejos que se entrelazaban con su recorrido político gremial y -a medida que
entrábamos en confianza- con el mundo interior de la ATE.

Así fue que terminamos varios años más
tarde integrando la lista Verde para la Seccional Rosario que llevaba como
Secretario General a Jorge Acedo, donde tuve el honor de ser el Secretario de
Prensa. Por esos años, su gran preocupación era que no nos arrebataran el
gremio, que los negocios no ganen en ATE y que no se fagocite la rica historia
que supo sembrar Alberto Belloni en el Ministerio de Obras Públicas.
Resumiendo, que el Menemismo no se quedara con esta ATE que supimos
construir. 

Evocar a Héctor es traer al inventor de
cauces que navegó por un largo río de vidas sindicales, al de las citas de
Jauretche, a uno de los referentes de la Resistencia peronista y de la CGT de
los Argentinos, al protagonista de los Rosariazos, al cesanteado por la
Dictadura militar, al expulsado de su gremio por los que habían colaborado con
los militares. 

Es recordar al que trascendió el barrio
Belgrano para viajar por Latinoamérica y el mundo con la  CLATT, con la Central Sindical Mundial, con
ATE y la CLATE. El que visitó al General Perón en la mítica quinta de Puerta de
Hierro.

Es añorar al creador de ANUSATE en 1977 y
al Pater Noster de Víctor De Gennaro y Germán Abdala para recuperar ATE en
1984. 

Al perseverante que saltó a la política
como candidato a diputado nacional, al gestor de la unidad de los trabajadores
dentro y fuera de la ATE, al que balbuceó la CTA en el Grito de Burzaco en el
91 y que jamás dejó de militar, hasta el último suspiro, en su querida
seccional. 

A diez años de su partida,  sus anécdotas -magistralmente contadas en
innumerables viajes por el país, en incontables reuniones, en mateadas
inolvidables- nos siguen transportando a esos días, a esas vivencias, a esas
experiencias de vida que nos daban el ejemplo, que nos abrían la cabeza, que
nos mostraban el camino.

Porque así reconstruía su vida de lucha,
sus sueños, sus construcciones políticas en el Peronismo, en ATE, en la CGT
primero y en la  CTA después;  su resistencia a las dictaduras, a las
burocracias, a los sindicalistas empresarios, a las entregas, a las traiciones.

Es recordar también al autodidacta de
prodigiosa memoria que encontró en el Pensamiento Nacional su lugar para
realizarse integralmente, al lanzador de frases que marcan aún hoy nuestro
camino como aquel “Estamos abriendo un cauce para que lo transiten miles de
compañeros que aún no conocemos….” del 10 de diciembre de 1977 en la Casa
Nazaret, donde se fundó la Verde ANUSATE. O esa otra que decía que “para
cambiar hay que arriesgar” y nos alentaba a encarar la construcción de un nuevo
modelo sindical como la CTA.

Por todo eso, este 25 de enero, evocar al
“Colorado” Héctor Quagliaro es destacar lo mejor de nuestra historia, su
reflejo en las generaciones actuales y sus apuestas al futuro que todos
soñamos.

*Trabajador de PAMI (ATE rosario) y
Secretario Gremial de la CTA-A regional Rosario.

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