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Por Daniel “El Cholo” Parcero, de “la
última barra de la esquina” de Primera Junta y 20 de setiembre, la esquina de
“la casucha” de De Robles
Estuve en mi ciudad natal, Mar del Plata
avanzando sobre la etapa final de mi libro escrito junto a la compañera Alicia
Reyley, referido a la historia fundacional de la seccional de la ATE local,
hasta el momento en que sus autoridades dieran vida a la CGT Regional
-1932-1947.
Una ardua tarea revisionista, buscando
raíces a flor de las arenas, y descendientes directos sobre las olas y el
viento. Pude encontrar sobrinas de Juan Kursar, el fundador, quien a su vez
fuera el responsable de alquilar el primer local, nada menos que a una cuadra
del departamento en que viviera mi madre hasta su deceso. Aquel ex “boliche de
chapa” recordado por viejos vecinos, y
que luego fuera la primera sede, hoy
convertido en prestigiosa pizzería y cervecería, donde tantas veces he ido a
comprar exquisitas pizzas para no llegar con la manos vacías a ver a mi madre y
hermana menor.
Pero la mayor sorpresa y emoción fue dar
con Susy de Robles de Lecler. Hija de quien fuera sucesor de Kursar, con sus
brillantes 83 años, de quien pude saber que fueran mis vecinos de a media
cuadra de las casa de mis padres en mi adolescencia.
Una esquina que me estaba vedado transitar
y más, cualquier acercamiento con quienes habitaban “ésas casuchas de madera en
la esquina de los caballos” y las precarias viviendas aledañas. Cumplí con la
retórica familiar hasta que desbordó mi rebeldía setentista, y pude trabar
amistad con algunos amiguitos que fuimos parte de la “última barra de la
esquina” (1976). Pero nunca me relacioné a los De Robles, hasta la semana
pasada que ubiqué -110 mediante y golpeando puertas- a Susana.
Nos encontramos en la pizzería de su amiga,
en la tradicional “La Marcianita”, lugar en el que en mi infancia disfruté
exquisitas porciones los sábados, a la salida de funciones nocturnas de cine en
compañía de mis padres –pelis de Sandro, Palito Ortega, Tarzan, James Bond
(cuando en “La Feliz” aún no había tele).
Esta visita a mi ciudad, fue un ir y venir
con reencuentros de vivencias que relacionaron mi pasado a mi presente, como
dicen muchos compañeras y compañeros: de “historiador de ATE”. Cosas de la
vida. No sabía por entonces lo que era un sindicato. Sí, que mi segundo hogar
debía ser la escuela, como me señalaban con debida razón en casa, aunque para
estos tiempos asistía a disgusto a un “hogar privado” –Instituto Don Orione-,
del que también me rebelé. Y en poco tiempo ya trabajando, descubrí el nuevo
segundo hogar: la casa de los trabajadores, que sigue siéndolo.
Y es así que pasaron los años alineado en
la vereda de los más, como los De Robles.
Estando varias horas con Susy escuché
atentamente su historia de vida y compromiso. Un orgullo emocionante. Había
estado ahí a metros de la casa de un no menos brillante dirigente de los
trabajadores del Estado.
Gracias ATE por ésta inmensa
responsabilidad de poder compartir la recuperación de ésta memoria que les
pertenece.
¿Quien
era Esteban De Robles?
En oportunidad de una renovación parcial de
autoridades a dos años de la creación de la seccional, 1934, ascendería en
escala de representación por decisión de sus compañeros Esteban De Robles,
empleado técnico contable de Obras Sanitarias de la Nación con sede en la
denominada Plaza del Agua – Guemes y Gral Roca, en la loma marplatense
(instalaciones hoy en franco abandono)-. Nacido en Mar del Plata en 1900, a los
18 años había hecho su ingreso a la repartición desempeñándose en la emblemática Torre Tanque, ubicada en Falucho y Mendoza – en el punto más
alto de la Loma de Stella Maris- y que constituía ya entonces un centro
neurálgico en la prestación del servicio de agua en Mar del Plata.
Por la época funcionaba en precarias condiciones de prestación del servicio. La Torre
-aún en pié- cuenta con una altura de 88 metros, tenía una capacidad de
500 000 litros de agua potable, aunque
la cantidad de los depósitos de reserva al pie de la torre contenían
13 000 000 de litros. Pero no estaba en condiciones abastecer a la
creciente ciudad. Recién
pudo ser reacondicionada gracias a un llamado a concurso de ante-proyectos
en 1943 proyectado
a favor de satisfacer las necesidades de agua de la creciente población.
Esteban, en ejercicio de su tarea sufrirá la pérdida
de un ojo como consecuencia del desprendimiento de una esquirla y la falta de
una correcta atención oftalmológica. Con
el tiempo será trasladado a cumplir
tareas al pozo de agua que funcionaba debajo de la pedana del Torreón del Monje.
No era solo el trabajo en Obras Sanitarias,
y su compromiso de clase -que lo llevara a participar inicialmente en la
construcción de la seccional, y dados sus conocimientos profesionales, a desempeñarse
como tesorero- eran tareas que ocupaba su tiempo. Esteban para éstos tiempos con 35 años de
edad, casado y con cuatro hijos (su hija Susy con dos años de edad), se
había mudado a un terreno recién adquirido en la
esquina de Primera Junta y 20 de setiembre del Barrio Don Orione, trasladando a pulmón desde el domicilio paterno ubicado a
unas cuadras del lugar, su casilla de madera a rueditas de fabricación
francesa, sus dos petisos: Gardelito y Muñeca, y un “pacato” mateo de dos
ruedas -carruaje a caballo-. Esteban, en su tiempo libre y como una forma extra
de sostén familiar, sabía trasladarse a Plaza Mitre o la Costa, poniendo en
alquiler aquella movilidad para el disfrute de niños y turistas.
Es más, recuerda su hija, Susy viuda de Lecler
–reconocido periodista radial-, haber visto las crónicas periodísticas
marplatenses que registraran fotografías donde aparece su padre trasportando al
Presidente Marcelo T de Alvear en su visita de 1927, cuando el mandatario llega
al balneario para habitar su residencia veraniega de "Villa Regina", ubicaba
en la esquina de Aristóbulo del Valle 3899, e Infanta Isabel (actualmente
Formosa), concebida por Alula Baldassarini. El nombre elegido para el ampuloso
palacio vacacional era en honor a su esposa, Regina Pacini, de nacionalidad
portuguesa
A los 27
años, ya siendo empleado de Obras Sanitarias, y tres años antes que existiera
la seccional de la ATE, el servicio de paseo costero ofrecido por el flaco De
Robles, había centrado la atención del Presidente en una de sus caminatas por
la Rambla.
Cabe
destacar que, a la fecha, descendientes de vecinos linderos a la mencionada
esquina del citado Barrio Don Orione, aún recuerdan la morada de los De Robles,
cuando siendo adolescentes, algún que otro domingo temprano, pudieron gozar de un paseo de manzana en
mateo sin costo alguno.
En 1952,
Susy, la hija menor de había contraído matrimonio con Lecler, el periodista
radial local, y proyectaban una luna de miel. De Robles se inmiscuirá en el
asunto aconsejando su veinteañera hija: “
Andá a ver al Gallego García a la ATE de parte mía y que te dé una mano”.
Susana se apersonó ante el titular de la ATE, y primer secretario general
electo de la CGT Regional, quien ante la inquietud expresada, de inmediato confirmó la entrega de uno de los planes que,
a los fines expuestos otorgaba la Fundación Eva Perón, chicana mediante: “Aunque no le guste a Perón, tendrás tu luna
de miel”.
El ex dirigente de la ATE, habiendo sido en su
último tramo de vida activa jefe sección, y tuviera un acercamiento nunca
formalizado con el peronismo local –aunque en su casa recuerda su hija un
destacado afiche de Eva Perón que posaba en una de las paredes, había llegado a
tener un trato coloquial con el Intendente Teodoro Bronzini, con quien, durante
el ejercicio de sus funciones sindicales se comunicara sin intermediaciones, ya
sea para trasmitirle problemáticas gremiales como cuestiones barriales y otros
menesteres.
Esteban
se jubila en 1960, y será un asiduo concurrente del Club de Obras Sanitarias
donde junto a ex compañeros de tareas y activos afiliados, pasaba las tardes en
partidas de truco hasta ser afectado por una nueva complicación visual al
perder su otro ojo quedando ciego.