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Compartimos esta columna de opinión de la Secretaria de Organización de ATE Nacional, publicada en la edición de mayo de El Trabajador del Estado que, por primera vez desde 1925, salió en formato digital, como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Podés descargarlo completo haciendo click acá.
Con lxs compañerxs
Si bien es cierto que en este contexto las formas
tradicionales de organización y lucha sindical no son posibles, es muy
importante atravesar esta situación fortaleciendo los vínculos de contención
con lxs compañerxs.
Por ello, constituimos una red virtual de contactos,
realizamos reuniones del Consejo Nacional vía teleconferencia, con el
Secretariado y el Secretariado ampliado, y con el Secretariado de las distintas
provincias. También generamos coordinaciones de sectores nacionales, y
conformamos un Equipo de Salud Nacional –integrado por IDEP Salud, ISSTATE y paritarios
nacionales-, para relevar las condiciones de trabajo y brindar asesoramiento.
Enfrentar esta Pandemia sin el Estado es imposible. Lxs estatales
estamos haciendo frente a la pandemia en muchísimos sectores y ATE se puso al
frente de todas sus demandas. Y me gustaría hacer una mención especial: Gran
parte de esos sectores son sostenidos por mujeres. Las compañeras no sólo
tienen los trabajos más precarios y los salarios más bajos, sino que además
llegan a sus casas para hacerse cargo del trabajo del cuidado que, como bien
decimos las feministas, es un trabajo no pago por no ser reconocido como tal.
A esto se añade la violencia de género, que es una pandemia
dentro de la pandemia y que se agudizada por el aislamiento. En respuesta, ATE
puso a disposición del Ministerio de Salud Nacional y del Ministerio de las
Mujeres los hoteles de Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba, para que sean
utilizados para situaciones de aislamiento sanitario o situaciones de
violencia.
La doble jornada laboral, sumada a la carga emocional de estar
frente a una amenaza desconocida, es devastadora para las compañeras, por eso impulsamos
una red de contención para ellas.
Estamos convencidas de que todas las crisis sociales y
económicas abren posibilidades de cambio, y creemos que este escenario es una
oportunidad para reabrir el debate sobre la mujer como trabajadora en lo que
respecta al sistema de cuidado. Debemos construir una perspectiva más amplia y
equitativa entre integrantes de una sociedad que debe ser, en definitiva, más
solidaria y justa.