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Por Gustavo Quinteros, Secretario de Formación
“Pensar la coyuntura, debatir la estrategia” fue el título
del documento con que presentamos nuestra propuesta de trabajo como Secretaría
de Formación a fines de 2019. La coyuntura cambió radicalmente en apenas unos
meses.
Nadie imaginó el escenario que se aproximaba: una crisis
mundial vendría a profundizar la compleja situación socioeconómica que
atravesaba nuestro país luego de cuatro años del gobierno de Macri.
La discusión sobre el salario, el empleo, la pobreza, la precarización,
el debate sobre el pago de la deuda y el hambre de millones de argentinxs,
cobran hoy una sustancialidad inapelable a la hora de pensar cómo y quienes
serán lxs que sufran en mayor o menor medida los costos de esta tragedia de
alcance mundial.
Las crisis son oportunidades, pero también consolidan
tendencias. Las clases dominantes ensayan estrategias dentro del “sálvese quien
pueda”, tal como lo hicieron siempre. La clase trabajadora y sus organizaciones
populares han dicho “nadie se salva solo”, tal como lo hicimos siempre.
La salida de esta doble crisis, nos interpela a las
organizaciones y nos impone nuevos desafíos.
German Abdala decía que hay que vivir como se piensa y
actuar como se habla. Desde el equipo de esta Secretaria sostuvimos siempre que
la formación debe posibilitar procesos de construcción colectiva, que nos
permitan caracterizar, debatir fraternalmente y consolidar propuestas que nos
incluyan a todxs. Pensar y planificar estrategias político sindicales en las
cuales estén representadas todas nuestras voces.
Lxs trabajadores estatales de todo el país estamos viviendo
nuevas realidades, y desde de allí emergen nuevas preguntas que merecen de
nosotrxs, poner en debate estrategias para los nuevos desafíos.
Más que nunca, hay que reinventar ATE.
Entendemos que la formación político sindical, solo adquiere
sentido sustantivo si entra en diálogo con lo que le pasa a nuestrxs compañerxs
en todo el país. Pensar lo formativo, no desde los claustros solamente, sino
desde lo que sucede en nuestros sectores de trabajo, en las casas, en los
barrios, que son el centro de la construcción de una vida digna para nuestra
clase. Por eso, desde nuestra perspectiva, la formación es entendida como
herramienta de concientización y transformación social.
Trabajadores y trabajadoras que hoy cumplen tareas
esenciales que garantizan derechos, como siempre lo hicieron, pero ahora más
urgente y vitales que nunca, se encuentran en nuestros municipios, en nuestras
provincias con nuevos interrogantes, que como organización tenemos el deber de
escuchar, y junto a ellxs, comenzar a balbucear el futuro.
Paulo Freire decía que es necesario desarrollar una
pedagogía de la pregunta, ya que sólo conocemos una pedagogía de la respuesta,
donde lxs profesores se la pasan contestando preguntas que lxs alumnxs no han
hecho. Algo bastante parecido al acuerdo entre el Gobierno, la CGT y la UIA,
que habilita la rebaja el salario en un 25% de lxs trabajadores suspendidxs; en
términos de Freire, una política de la respuesta, contestando preguntas que lxs
trabajadores no han hecho.
Quienes vivimos de nuestro salario y nos organizamos en
torno a nuestra identidad de clase trabajadora, tenemos otrxs interrogantes que
surgen ante lo inesperado. Cómo se reconstruye organización y poder popular
para salir de la crisis de manera colectiva. Con quiénes y cómo serán las
formas organizativas en los sectores de trabajo (formales y no formales), o más
aun, en un territorio sin territorialidad (al menos lo será por un tiempo).
Hoy es necesario pensar qué interrogantes abre “pensar la
coyuntura” pisando aún arenas movedizas. Cómo hacemos para debatir lo más
amplia, democrática y colectivamente la estrategia. Cómo haremos reconstrucción
de todos nuestros vínculos sociales, laborales, políticos, pero sobre todo, los
profundamente humanos.
La pregunta que se construye pedagógica, pero también
política, abre puertas al futuro.
Nuestra ATE y la CTA Autónoma, han salido a responder la
emergencia y la organización de lxs trabajadores estatales han demostrado la
vigencia de que nuestros trabajos son la garantía de los derechos del pueblo.
Hay nuevos desafíos que debemos pensar desde ahora, ya que son la clave de la
organización del futuro. La respuesta, será colectiva o no será. Como
entendemos que “es profundamente democrático comenzar a aprender a preguntar”
hacemos nuestro el canto de Silvio Rodríguez que nos dice “Yo vivo de preguntar: saber no puede ser
lujo”.