06.04.2016

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Los novedosos procesos políticos que se desarrollan ennuestra región, la nueva etapa política que se vive en Latinoamérica, forma parte de lo que el brasileño Emir Sader, distinguido teórico de la política latinoamericana, denomina como el Posneoliberalismo: América del Sur después del capitalismo más salvaje. Este artículo es una reseña de una serie de charlas que el actual presidente de CLACSO diera recientemente a la Mesa Nacional y a los delegados del congreso de la CTA.

¿En que contexto histórico y político nace el Posneoliberalismo en América Latina?

“En un contexto internacional donde pasamos de un mundo bipolar (capitalismo y socialismo) a un mundo unipolar bajo hegemonía imperial norteamericana y de un modelo regulador, keynesiano, de bienestar social a un modelo neoliberal. Sin embargo, estos dos factores extraordinariamente regresivos no inauguran ni un ciclo de hegemonía tranquila ni un nuevo ciclo largo de expansión económica. La gran potencia triunfó política, militar e ideológicamente. Es la mayor economía del mundo, más allá de sus debilidades, y exporta a todos los rincones del planeta su mayor elemento hegemónico: el modo de vida norteamericano. No hay otra forma de sociabilidad que dispute a la del consumo, la del Shopping- center. Hoy se vislumbra un período de debilitamiento de la hegemonía norteamericana pero sin que aparezca ningún otro bloque de fuerzas o una gran potencia que la sustituya. Lo mismo sucede con el modelo neoliberal en el mundo. Se debilita pero no nace ninguno alternativo”.

¿Cómo se inserta Latinoamérica en este marco?

“América Latina fue el lugar donde nació el neoliberalismo y el lugar donde más se expandió, fue el laboratorio de experiencias neoliberales por excelencia. En ninguna región del mundo pasó algo similar: en un momento únicamente Cuba no era neoliberal. Aquí fue donde más temprano empezó a explotar la crisis (en 1994, México; en 1999, Brasil; en 2001, Argentina). Pero fue Latinoamérica también el lugar donde se dio la resistencia al neoliberalismo en la década del noventa de la mano de los movimientos sociales (los zapatistas  en el 94, el MST, el Foro Social Mundial, etc.). Políticamente es Chávez el que inicia el camino en el 94 rechazando el A.L.C.A y lo continúan Lula, Kirchner, Tabaré, Evo, Daniel Ortega, Rafael Correa, Fernando Lugo. Se da un vuelco impresionante. Hoy la línea demarcatoria se da entre países que firman tratados de libre comercio con EEUU y países que están por la integración regional. Esa integración regional ayuda a construir un mundo multipolar, un mundo que no sea simplemente de hegemonía absolutade EEUU. Y América Latina es la única región del mundo que tiene un proyecto de integración relativamente autónomo respecto a EEUU.


¿Cómo se da en cada país este proceso?

“Tenemos tres tipos de estados en América: los neoliberales (México, Colombia, Chile, Perú), los países que buscan refundar el Estado y los estados que recomponen capacidad regulatoria y de inversión del Estado, como Brasil y Argentina. Por un lado tenemos lo que pasa en Venezuela, Bolivia, Ecuador. Allí se intentan restablecer de otra manera la articulación entre esfera social y esfera política para disputar hegemonía. Ninguno de ellos estuvo basado en fuerzas tradicionales de izquierda latinoamericana. Por otro lado se reconstituye un sujeto indígena, que no es eminentemente anti-capitalista sino que es anti-neoliberal y con un protagonismo extraordinario. Otro factor importante es que fue en estos tres países donde el neoliberalismo menos echó raíces. No sucedió lo mismo en Chile, México, Colombia, Perú, Brasil y Argentina. El estilo de vida norteamericano en esto países fragmenta la sociedad, crea expectativas de consumo, medios omnipotentes, etc. Allí el proceso del Posneoliberalismo es más lento con gobiernos más contradictorios. Son países que tienen que encontrar su propio camino de desmercantilización, de construcción de sus democracias sociales”.


¿Cuál es el horizonte?


“El tema hoy día, infelizmente, no es el socialismo inmediato, sino construir el pos-neoliberalismo. Una solución híbrida, pero que va de a poco haciendo avanzar la esfera pública respecto a la esfera mercantil, la hegemonía de un nuevo bloque en el poder. ¿Qué quiere decir eso? Que democratizar es desmercantilizar, salir de la esfera del mercado y pasar a la esfera del derecho, a la esfera pública. Esa es la polarización fuerte: no es entre lo privado y lo estatal, es entre esfera pública y esfera mercantil.
El Estado es un espacio de disputa entre los intereses públicos y los intereses mercantiles. Ese es el gran tema de nuestro tiempo. No es ni una solución puramente electoral, ni una solución insurreccional que destruya al enemigo, porque no hay condiciones para eso, sino una alternativa de disputa. Es un mundo nuevo que surge con grandes dificultades, pero que apunta hacia un horizonte también nuevo en América Latina.
El posneoliberalismo es el camino de negación del capitalismo en su fase neoliberal, que mercantiliza todo, en que todo tiene precio, todo se compra, todo se vende. El posneoliberalismo, al contrario, afirma derechos, valores, esfera pública, ciudadanía y ahí se da la disputa fundamental de nuestro tiempo, en que América Latina es el escenario más importante, el eslabón más débil de la cadena neoliberal”

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