15.06.2017

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La situación en la estructura del Ministerio de Salud de
la Nación es de extrema gravedad.

Más de 500 trabajadoras y trabajadores llevan 2 meses sin
cobrar, con todas las implicancias adivinables cuando no llega el sueldo al
bolsillo, en un contexto de inflación sostenida y severa como la que vivimos.

Todos los días se modifican las estructuras y los
organigramas del Ministerio, e ingresan nuevos funcionarios con cargos jerárquicos
y sueldos extravagantes.

Los compañeros y compañeras siguen soportando la angustia
de las formas precarias de empleo, y las distintas formas de apriete y
desánimo, como la falta de funciones, las versiones de pasillo, las
evaluaciones de personajes que conocen nada de la institución, y las
restricciones a derechos consagrados en las relaciones laborales: licencias,
permisos, etc.

Se vacían Programas y funciones de extrema sensibilidad
sanitaria, como vacunaciones, control de vectores, Remediar, Salud sexual y
reproductiva, Salud Mental.

Los insumos que deben llegar a los territorios están en
falta, como anticonceptivos, medicamentos de los Botiquines Remediar (ahora CUS
MEDICAMENTOS), vacunas.

En buena parte del territorios nacional, la
conflictividad es permanente: bajos salarios, precarización, falta de insumos,
violencias, calamidades edilicias.

Mientras, como verdaderos espejitos de colores, ya
empiezan a circular en varias provincias, ambulancias ploteadas con la sigla
CUS, el nuevo plan por el que se pretende vaciar a los hospitales de pacientes
y de personal, dándole carnets de pobres a los pobres para que se atiendan
según una cartilla recortada de prestaciones y enfermedades; eso sí… pudiendo
elegir entre hospitales públicos o Clínicas y Sanatorios.

La falta de personal está siendo compensada con
recolocación compulsiva de personal de Salas periféricas a Hospitales, como el
caso de José C. Paz donde el intendente Mario Ishii ha comenzado a desplegar el
cierre de casi 30 Unidades Sanitarias.

El campo de la Salud y la enfermedad en la Argentina se
desliza en medio de este contexto de desmadre, abandono, achicamiento y
desmantelamiento de áreas sensibles de Programas y efectores del Sector
Público.

Mientras, se mantienen y/o aceleran los procesos de
enfermedad determinados por la desigualdad y pobreza, y por las consecuencias
del modelo extractivista, responsable entre otras cosas de la actual epidemia
de dengue, Zika y demás, la más grave sin duda de los últimas décadas.

En este marco, el SECTOR SALUD, sus usuari@s y sus
trabajador@s, estamos seriamente amenazados
tras la máscara de proyectos
modernizadores, que pretenden consolidar e incrementar el ajuste y las
desigualdades entre el capital y el mundo del trabajo.

Cobertura Universal de Salud (CUS), precarización,
despidos, achicamiento, desmantelamiento, son todas caras de la misma moneda.

La ecuación es MENOS ESTADO IGUAL MÁS ENFERMEDAD.

El plan es la privatización de las políticas sociales
(Educación Salud Obras Sociales y Previsión Social), como parte integrante de
la Tercera Reforma del Estado que Macri y compañía están implementando.

Y el deterioro intencionado del Sistema Público, la
crisis de infraestructura, el desfinanciamiento, las distintas formas de
precarización laboral, el vaciamiento de programas, la falta de insumos, son
las formas veladas por las que se busca desacreditar lo público como paso
previo a su privatización.

Lxs trabajadorxs formamos parte del primer dique
resistencia y contención de estos planes, a partir de la conciencia de que
somos la pieza de ajuste de este proceso de reconversión.

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