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“Siempre quise escribir la historia de los perseguidos” Como historiador, escritor y periodista, Bayer dedicó su carrera a investigar aquellos acontecimientos y personajes que intentaron borrarse de la historia oficial Argentina. En 2009 presentó el film “Awka Liwen”, que significa “Rebelde Amanecer” en mapuche. Allí analiza el genocidio de los pueblos originarios y la génesis del racismo en nuestro país. A raíz de esta película los Martínez de Hoz, nietos del ministro de Videla y tataranietos del fundador de la Sociedad Rural, le iniciaron un juicio y pretenden cobrarle una indemnización millonaria.
A pesar de sus 84 años, no perdió su buen humor y se permite ironizar sobre la demanda delirante que se sigue en su contra. “Ahora la película se proyecta mucho más”, señala en relación al film que presenta la denominada “Campaña del Desierto” como lo que fue: un genocidio. Del mismo modo en que investigó los fusilamientos a obreros durante el yrigoyenismo en la Patagonia, Bayer logró reunir esta vez suficiente prueba documental para demostrar cómo los terratenientes argentinos financiaron el exterminio de los pueblos originarios para robarles su tierra.
¿Qué vínculo existió entre los Martínez de Hoz y el genocidio de los pueblos originarios?
En Awka Liwen contamos la historia del genocidio que se cometió contra los pueblos originarios y allí aparece el fundador de la Sociedad Rural Argentina, José Toribio Martínez de Hoz. Los estancieros de la Sociedad Rural son quienes le ofrecieron 1500 caballos y todo otro material bélico al ejército, según dejaron asentado en un acta, para “terminar con los salvajes, arrojarlos más allá del Río Negro y liberar esas enormes llanuras para la producción”. Después de la “campaña del desierto”, a partir de la Ley Avellaneda, se repartieron 40.000 millones de hectáreas entre 1.875 estancieros, todos socios de la Sociedad Rural. Al señor Martínez de Hoz le correspondieron 2.500.000 ha. En realidad a su familia, porque José Toribio ya había muerto. Los demás estancieros (Anchorena, Unzué, Alvear, etc.) por lo menos recibieron medio millón de hectáreas. Ese es el origen del latifundio y del poder de la tierra que siempre tuvieron, y siguen teniendo, los grandes estancieros.
¿En qué se basaron para iniciarle una demanda?
En el film traemos una película de un Martínez de Hoz en el año 1929. Un estanciero, que se hace el gracioso y corre a las vacas que huyen desesperadas. Se ríe como diciendo “yo soy el rey de todo, hago lo que quiero”. Todo esto lo hemos obtenido del Archivo General de la Nación, de la caja Martínez de Hoz. Es material donado por la familia en el año ’30, debidamente rotulado. Ahora, estos nietos del ministro de Videla sostienen que la familia Martínez de Hoz no recibió 2.500.000 hectáreas. Dicen que no es un Martínez de Hoz el que corre a las vacas en ese fragmento de archivo y aducen que ningún miembro de la familia intervino en la campaña del desierto, porque había muerto José Toribio. Nos acusan de haber herido la dignidad de los Martínez de Hoz.
Llama la atención quienes son los abogados que lo acusan
Nos inició el juicio el estudio de José Alfredo Martínez de Hoz y Alejandro Martínez de Hoz, nietos directos del ministro de Videla. También forman parte del mismo buffet de abogados Mariano Florencio Grondona (hijo de Mariano Grondona), el hijo del general Aramburu y el hijo del general Lanusse. Creo que eso ya lo dice todo.
¿Qué documentos avalan sus argumentos?
Muchos. Por ejemplo, se pueden mencionar los dos suplementos que 1979, en plena dictadura, publicaron Clarín y La Nación al cumplirse los 100 años de la campaña del desierto. Allí, con todo orgullo, la Sociedad Rural difundió una de sus primeras actas donde está asentado el ofrecimiento al ejército de caballos para combatir a los pueblos originarios y quedarse con sus tierras.
¿Por qué cree que la justicia hizo lugar a esta demanda?
Lo que pasa es que una gran cantidad de los jueces argentinos fueron nombrados por la dictadura. Ningún gobierno democrático ha sido capaz de removerlos. A nosotros nos ha tocado, en primera instancia, un juez nombrado por la dictadura de Lanusse. Ahora recurrimos a la cámara de apelaciones, donde dos de los jueces fueron nombrados por la dictadura de Videla. Esto es un problema. Pero yo confío en que podamos llegar a la corte Suprema de la Nación, donde realmente hay jueces de la democracia.
A lo largo de su vida, ¿qué lo impulsó a investigar la historia argentina?
Siempre quise escribir la historia de los perseguidos. Desde mi primer libro, que fue sobre el anarquista Severino Di Giovanni. Se trataba de un hombre maldito para la historia oficial. Cuando se cumplía el aniversario de su fusilamiento por el dictador Uriburu, todos los diarios publicaban notas donde lo definían como “el ser más maligno que pisó suelo argentino”. Me puse a estudiar y ví que no era tan así. Era un luchador, que tal vez se equivocó en algunos de sus atentados. Mi segundo libro fue sobre un hecho totalmente escondido de la historia argentina, que fue el fusilamiento de los peones rurales patagónicos por el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Me costó cuatro tomos para decir toda la verdad e hicimos La Patagonia Rebelde, que fue un gran éxito.
Y lo terminaron persiguiendo a usted…
Todos mis libros fueron prohibidos. Severino Di Giovanni fue prohibido por el presidente Lastiri y La Patagonia Rebelde fue prohibida por Isabel Perón. Mis libros fueron quemados por el teniente coronel Gorleri, de la dictadura de Videla, quien ordenó quemarlos por “Dios, patria y hogar”. Yo me pregunto qué tenían que ver las huelgas patagónicas con eso. También sufrí ocho años de exilio y jamás recibí ningún resarcimiento por ello.
En otra oportunidad lo encarceló el bisnieto de Rauch, cuando usted proponía un plesbicito para llamar “Arbolito” a la ciudad que llevaba el nombre de ese militar.
Sí, era el ministro del interior de la dictadura que derrocó a Frondizi y bisnieto del Coronel Federico Rauch, contratado por Rivadavia por decreto “para exterminar a los indios ranqueles”. Me mandaron 63 días preso y, para humillarme, me llevaron a la cárcel de mujeres de Riobamba. Y como digo siempre, no voy a dar detalles pero no la pasé mal.
En Awka Liwen también se habla de la situación actual de los pueblos originarios.
Desgraciadamente no hay todavía una política justa con los pueblos originarios. El grupo Bennetton, reclamó judicialmente 300 hectáreas donde vivían las familias Coriñanco y Nahuelquir que desde hacía siglos. El juez de primera instancia decidió que los mapuches debían darle la tierra porque no tenían título de propiedad. Pero, el que estudia un poco de historia sabe que los pueblos originarios nunca tuvieron título de propiedad. Para ellos todo es comunitario. También podemos mencionar lo que ha hecho el gobernador Insfran con los Qom en Formosa. Los sacó a balazo limpio. Mató a un hombre, hirió a seis niños y nueve ancianos Qom y les quitó 1300 hectáreas donde vivía toda una comunidad. Es decir, no hay el menor respeto por los pueblos originarios.
¿Cómo sigue el proceso judicial? ¿Qué pasaría si pierde?
Como ellos piden dinero que es lo único que les interesa, me rematarán la pequeña casa que tengo. No tengo otro bien. Me iré a dormir a una plaza. Ya he tenido tantas vivencias en mi vida que no me asustan. Pero considero que podemos llegar a la Corte Suprema y que nos dé la razón. Yo me siento muy orgulloso de que los Martínez de Hoz me inicien juicio, por algo será. Si ellos me inician juicio es que algo de honrado tengo.
Solidaridad y apoyo desde el CDN
Osvaldo Bayer y Julio Fuentes se conocieron a mediados de los ‘90, en un acto realizado frente a la estancia La Anita, en Santa Cruz, en homenaje al líder de los peones rurales fusilados en 1921, Antonio Soto. En enero de 2002, cuando el Secretario General de ATE estuvo detenido por liderar la protesta social en Neuquén, Osvaldo Bayer, en comunicación con una radio local desde Alemania, expresó su solidaridad y reclamó la libertad de Fuentes. Hoy las vueltas del destino volvieron a reunirlos. Esta vez fue Julio Fuentes quien participó del acto de apoyo a Osvaldo Bayer, realizado el 19 de octubre en Plaza Lavalle, Buenos Aires. Ese día, junto a distintas organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, de derechos humanos y colectivos de pueblos originarios, Fuentes manifestó su repudio a la persecución judicial llevada adelante por los Martínez de Hoz contra Bayer.