Por el retiro consagrado
El diputado nacional Víctor de Gennaro encabezó ayer una audiencia pública en el Congreso, donde presentó el proyecto de ley de jubilación para los bailarines de los cuerpos estables del Ministerio de Cultura de la Nación. El riesgo físico permanente y el envejecimiento prematuro son los principales argumentos que sostienen el pedido de los trabajadores del Ballet Folclórico y la Compañía Nacional de Danza Contemporánea
Los
trabajadores de orquestas, coros y ballets lograron su convenio sectorial
recién en 2008. En ese marco los bailarines, puntualmente, obtuvieron el
reconocimiento de una carrera laboral de 20 años. Sin embargo, se jubilan bajo
el mismo régimen que los demás: a los 60 ó 65 años. “Ninguno de nuestros cuerpos
aguanta a esa edad las exigencias del entrenamiento y la excelencia. Sufrimos
un envejecimiento prematuro”, apuntó Celeste Italiano, delegada de ATE en el
Ballet Folclórico Nacional, quien añadió que este desfasaje trae aparejado un
potencial bajo rendimiento del organismo artístico.
Luciano
González, del equipo jurídico nacional de ATE, estaba sentado junto a la
vicepresidenta del Centro Nacional de Jubilados, Lidia Meza. “El proyecto
contempla el retiro a los 40 años con un haber del 82 por ciento móvil”,
explicó el compañero. “Si un trabajador no llega a los 20 años de labor, el
haber proporcional será de entre el 65 y el 82 por ciento”.
Durante
la audiencia se leyeron las adhesiones de varios cuerpos de danza provinciales
y reconocidos bailarines. Se mencionó también la excusación de la ministra de
Cultura Teresa Parodi, quien no asistió por problemas de agenda. Estaban
presentes Mirta Tundis, diputada y especialista en temas previsionales; Omar Fiordelmondo y Margarita Fernández, director y
vice del Ballet Folclórico Nacional; y por ATE participaron el Secretario
General, Julio Fuentes, y el dirigente porteño Rodolfo Arrechea.
“Los
funcionarios siempre hacen hincapié en las vocaciones y dan a entender que los
trabajadores vocacionales no debieran exigir derechos. El Estado está entrenado
en deslegitimar esos derechos. Años atrás lo han hecho con docentes y enfermeros.
Pero la actitud de ustedes y su organización ayudan a cambiar la noción: la vocación
también tiene derechos. Ojalá los legisladores nos acompañen”, intervino Julio
Fuentes.
Por
su parte, Rodolfo Arrechea recordó que varias de las demandas expuestas fueron
impulsadas por bailarines del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que por
ello fueron echados, pero ayer acompañaron la presentación del proyecto de ley.
La salud como prioridad
Otro
de los oradores fue el traumatólogo Damián Siano, quien informó que los
bailarines comienzan su carrera a los ocho años para llegar a la plenitud
física con una buena destreza y entrenamiento. “A esa edad ya sufren lesiones”,
explicó el médico.
“Nosotros
trabajamos hasta siete horas diarias, ensayando todos los días de la semana”,
relató la bailarina Mónica Neifer. “En una gira que realizamos por Francia,
descansamos sólo 4 días en dos meses”, agregó.
El
esguince de tobillos, las fracturas, los músculos atrofiados, la tendinitis,
artrosis y periostitis son las patologías más comunes que atraviesan a los trabajadores
a lo largo de su trayectoria. El kinesiólogo Guillermo Paterno aseguró que los
bailarines sufren al menos una lesión por año.
“No
daría por sentado que la ley va a salir porque sí. Hay que organizar las
voluntades en el Congreso. Hay que salir a convencer a todos los jefes de
bloque y demás legisladores”, advirtió Víctor de Gennaro.
Varios
antecedentes incrementan los anhelos de los compañeros: los bailarines
provinciales de Córdoba y Buenos Aires ya cuentan con una ley previsional que
los protege.