Presentación de ‘Praxis Latinoamericana de la Opresión a la Liberación – 50 años después’
Se presentó en el stand de ATE en la 47° Feria Internacional del Libro en Buenos Aires el libro publicado por la Secretaría de Formación de ATE Nacional.
En la tarde de hoy se presentó, en el stand de ATE en la 47° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el libro ‘Praxis Latinoamericana de la Opresión a la Liberación – 50 años después’, publicación lanzada por el Equipo de Formación de ATE Nacional junto a CTA Ediciones. El panel de la presentación estuvo compuesto por la legisladora porteña (MC) y militante por la educación popular Laura García Tuñón, por la profesora e investigadora del CONICET Patricia Funes; y por el Director de la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’ de ATE, Cristian Vázquez. La moderación de la jornada estuvo a cargo del compañero Luis María Alman Bornes, del Equipo de Formación de ATE Nacional.
Al comenzar la actividad, Luis María Alman Bornes le dio la bienvenida a las y los presentes y dijo: “Es para nosotros una inmensa alegría poder presentar este libro, que es producto de un Seminario que realizamos en el 2021, cuando la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’ de ATE cumplía 50 años. En ese momento, además de recordar la trayectoria en la que muchos compañeros y compañeras se formaron, decidimos hacer un Seminario en el que pudimos trabajar sobre tres libros que han marcado la historia de muchos y muchas militantes del campo popular: ‘Las Venas Abiertas de América Latina’, de Eduardo Galeano; ‘Teología de la Liberación’, de Gustavo Gutiérrez; y ‘Pedagogía del Oprimido’, de Paulo Freire. Para el Seminario pudimos contar con especialistas que nos ayudaron a repensar esas enormes obras que nos han legado Galeano, Gutiérrez y Freire”.
A continuación, el compañero Alman Bornes hizo la presentación de las compañeras y el compañero que se encargaron de desarrollar la presentación. Primero presentó a Laura García Tuñón: “Maestra jubilada de escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires y Legisladora porteña (MC), fue parte de la comisión directiva del sindicato docente UTE-CTERA y de la CTA de la Ciudad de Buenos Aires. Militante por la educación popular y feminista. Actualmente forma parte del equipo de Coordinación del ENDYEP (Encuentro entre Docentes y Educadorxs Populares). Desde hace más de 15 años construye, colabora y asesora a distintos colectivos y movimientos que toman la educación en sus manos desde la educación popular”.
Luego presentó a Patricia Funes: “Doctora en Historia, Profesora titular de Historia Social Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Investigadora del CONICET con sede en el Instituto de Investigación Gino Germani. Ha sido y es profesora de posgrados en distintas universidades del país. Sus investigaciones se refieren al campo de las ideas políticas y culturales en la América Latina del Siglo XX. Es Asesora Académica de la Comisión Provincial por la Memoria”.
Y en tercer lugar hizo la introducción del compañero Cristian Vázquez: “Magíster en Ciencias Sociales, Docente en la Universidad Nacional de Formosa y Director de la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’ de ATE”.

Tomó la palabra luego Laura García Tuñón, que dijo: “Los compañeros y las compañeras me pidieron que también hoy, además de hablar del libro, hiciéramos un homenaje al queridísimo maestro Nano Balbo, que fue uno de los que habló en uno de los conversatorios, el 15 de octubre sobre ‘Teología del Oprimido’. El querido Nano Balbo falleció este año, el 19 de febrero. Nano era, primero, un gran maestro, pero a mí me gusta recordarlo como el amigo, el padre, hoy iba a venir Candela –su hija- pero vive en La Plata y se le complicó, es maestra también ella. Nano era un militante de la vida, un militante por los Derechos Humanos. Había quedado sordo producto de la tortura que sufrió cuando fue detenido-desaparecido el 24 de marzo de 1976 en la provincia de Neuquén. Él era maestro, pero a la vez era militante político. Y para los milicos, ser maestro, ser educador popular y ser militante político, obviamente que era mala palabra. Durante la tortura lo dejaron sordo. Por suerte, gracias a Jaime de Nevares, pudo exiliarse a Roma, al Vaticano. Allí estuvo trabajando en una biblioteca, además de tratar de recuperar su audición –cosa que no pudo hacer a pesar de una serie de tratamientos- hasta que pudo volver al país. Al volver Nano encontró un país totalmente distinto y le costó muchísimo ver qué es lo que estaba pasando en la sociedad, entonces decidió nuevamente alejarse de la ciudad de Neuquén y se fue a Huncal, que es un pueblito donde vive una comunidad mapuche. Allí fue como alfabetizador y a armar una escuela para las y los mapuches”.
“En el ‘73, Nano fue parte de la CREAR, que era una campaña de alfabetización, que él decía que era mucho más que una campaña de alfabetización que se había armado en la época de Cámpora. Él fue coordinador de esa campaña en la provincia de Neuquén y este año se cumplen 50 años de la misma, así que va a haber una serie de homenajes sobre ese trabajo que él mismo decía que fue fallido cuando el mismo gobierno de Cámpora empezó a tener sus propias contradicciones y fue dejado de lado. Pero durante esa campaña, durante esa alfabetización, por insistencia de los educadores y las educadoras, tenían que querer ser formados por Paulo Freire. Y Paulo Freire vino a la Argentina a formarlos. Y es desde allí que en general, cuando se lo nombra Nano Balbo, se dice que fue discípulo de Paulo Freire, pero en realidad él decía ‘yo no fui discípulo, me formé en una jornada con él y apenas puedo leerlo… Lo sigo leyendo, releyendo y volviendo a aprender pero ser discípulo es algo mucho más’. Sin embargo cuando nosotros hablamos de Nano decimos que fue discípulo de Paulo Freire”, manifestó García Tuñón.
La panelista luego continuó: “El Nano también era un compañero militante que le gustaba ir a donde lo llamaran. A pesar de su sordera, él decía ‘yo pudo haber quedado sordo por la tortura, pero eso no me impide hablar, no me impide escribir, no me impide decir, no me impide hacer’. Y él siguió haciendo, educando, haciendo charlas, formando compañeros y compañeras militantes, sindicales y sobre todo a los docentes y a las docentes, a las maestras y a los futuros docentes. A él le encantaba hablar sobre todo con los futuros docentes. Al Nano encantaba sentarse a tomar mates, charlar, reírse –a veces a carcajadas-, pero también era bastante cabrón. Cuando había algo que no le gustaba, no había forma de hacer que se corra de eso que a él no le gustaba. Como ejemplo les cuento que, durante la pandemia, pudo aprender, como aprendimos los más viejos, a usar la virtualidad. A pesar de que era sordo no sé cómo hacía pero se podía comunicar igual y participaba en un montón de conversatorios. Nano era maestro, y le encantaba todo el tiempo decir que lo primero que tenemos que hacer los maestros es autocriticarnos, y que nos tenemos que poner a rever lo que hacemos. Decía ‘dejemos de maquillar las escuelas, dejemos de maquillar lo que hacemos en educación y empecemos a pensarnos nosotros mismos a ver qué tipo de escuela queremos’. Repetía que si queremos una sociedad distinta, también tenemos que pensar una escuela distinta para poder pensar un país distinto”.
“Nano siempre decía hay que recuperar el pensamiento de Pablo Freire porque nos da herramientas para intervenir sobre el mundo. Y también una de las cosas que nos decía, y está escrito en el libro, es que tenemos que dejar de pensar a la ‘Pedagogía del Oprimido’ como un libro para maestros, porque este es un libro que nos sirve a todos, principalmente a los militantes sindicales, sociales. Tenemos que poder repensar a Freire y darle contenido. Uno de los temas sobre los que habla Freire es que cuando una educación no es liberadora se corre el riesgo de que el sueño de los oprimidos sea convertirse en opresores. No es poca cosa, ¿no? ¿Cómo podemos hacer que la educación, que lo que hacemos cada uno de nosotros y nosotras en los movimientos sociales, ayude a que el otro, la otra, deje de pensarse como un opresor, deje de pensar ‘yo quiero convertirme en aquel que tiene poder para después seguir oprimiendo a los demás’? Y eso era algo que Nano siempre nos estimulaba a seguir pensando. Y otra de las cosas que también nos comentaba en el libro sobre ‘Pedagogía del Oprimido’ era cómo pensamos a una sociedad que puede ser transformada. No nos resignemos a que esto no se puede mover más. No nos resignemos al status quo. Nosotros mismos y nosotras mismas somos los que tenemos que involucrarnos para poder transformarlo. Pero para eso tenemos que tener esperanza”, agregó García Tuñón.
Fue el turno de la exposición de Patricia Funes, quien dijo: “Quiero agradecer a la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’ en la persona de Cristian Vázquez, que fue quien en principio me invitó para hablar de ‘Las Venas Abiertas de América Latina’ en el Seminario. Hoy acompañamos la presentación del libro sobre el Seminario con algunas notas y reflexiones acerca de aquella actividad y de esta publicación. Voy a hablar muy rápidamente de la experiencia del seminario. Fue en octubre de 2021, si bien teníamos alguna vacuna, una o dos algunos, estábamos aislados. Entonces el encuentro fue remoto. Así fue que, entre los rectangulitos del Zoom, aparecían compañeros y compañeras de Catamarca, de Neuquén, de la Provincia de Buenos Aires, de Entre Ríos, de Formosa. Y a mí me conmovieron unos misioneros que se fueron a la sede de ATE que no paraban de abrazarse porque probablemente era la primera vez que se reencontraban. Y había algunos compañeros que eran de otras organizaciones, no sólo de ATE”.

“Yo podría sintetizar esos encuentros como, primero, esa cosa comunitaria de reunirse con otros y otras. Segundo, algarabía. Y tercero, reflexión. Y además, me llamaron mucho la atención, leyendo el libro y viendo algunos de los vídeos, los comentarios del final. Porque fueron preguntas muy motivadoras, muy interesantes, además de experiencias biográficas. Por ejemplo, unas maestras del Colegio Nacional de Carlos Casares, que las había cesanteado la dictadura militar por haberle aconsejado a los pibes leer ‘Las Venas Abiertas de América Latina’, pero que no se quedaron en su casa: Fueron a buscar a un abogado, le hicieron un juicio al Estado, ¡y lo ganaron! Ganaron un juicio durante la dictadura militar. Y algo que me llamó la atención, y con esto ya ingreso al Seminario y al libro, fue que en las reactualizaciones, fueran unas intervenciones que siempre oscilaban entre la sensibilidad y la política, que no son contrarias, y que ya advertían algunos pasajes de ese Seminario que recién comenzaba. Y voy a anotar algunas cosas que dice el libro y que además con otras palabras y otras maneras se reprodujeron en el seminario: Por ejemplo, que las lecturas del mundo preceden a las lecturas de las palabras. O sea que además que leer hay que, primero, mirar un mundo, que es una frase que retomó Aguirre Ledesma, el educador del Estado Plurinacional de Bolivia, y que recomendaba Paulo Freire. O bien, ese rasgo imprescindible de la formación sindical, yo diría en realidad de todas las formaciones acerca de lo humano que recuperó Frei Betto, diciendo que hay que recuperar y hay que tener presente las historicidades de los movimientos populares. Porque sin ese espesor de las luchas pasadas, la praxis se diluye y se debilita, que es lo que justamente pretende el neoliberalismo: Un hombre instantáneo, fragmentado, sin pasado, sin colectivos. Por algo fue tan famoso el libro de los años ‘90 de Fukuyama, ‘El fin de la historia y del hombre’. Ahora, Fukuyama se equivocó: Ni la historia ni el hombre se terminaron. Frei Betto toma esta idea de pensar en el espesor histórico; y el libro tiene un prólogo de Gustavo Quinteros donde él recupera, entre otras cosas que invito a leer, la historia de ATE y la publicación del periódico El Trabajador del Estado, que empezó a salir en el año 1926 como herramienta de autoformación y también la primera biblioteca conformada con los aportes de los afiliados. Estamos en la Feria del Libro y el periódico y la biblioteca fueron vectores de militancias populares desde el comienzo del siglo pasado”, agregó Funes.
“La propuesta fue un viaje por la América Latina de los años ’60, por las representaciones, los signos de la literatura, del cine, de la canción popular. Por supuesto los debates políticos ideológicos a partir de la Revolución Cubana. Miren, para los historiadores, las décadas nunca duran 10 años no somos así muy perfectos con las cifras. La década del ‘60 empieza inequívocamente el 1° de enero de 1959, cuando unos barbudos bajaron de Sierra Maestra e instalaron una revolución que después se declaró socialista a 144 kilómetros de los Estados Unidos. Ahí empieza la década de ‘60. Y esos debates que recorrieron ‘Las Venas Abiertas de América Latina’ y la producción del libro de Galeano ¿Qué tenía atrás Galeano? ¿Qué había visto? ¿Qué había leído? ¿Dónde se había formado para escribir en 90 días y 90 noches, porque lo escribió así muy apurado, ese libro que recorrió y recorre tantas generaciones? Lo escribió para presentarlo en un premio ‘Casa de las Américas’ de Cuba que tenía jurados muy exigentes. Así como lo tuvo el libro de Galeano, también tuvieron su lugar el libro de Gustavo Gutiérrez, ‘Teología de la Liberación’, y ‘Pedagogía del Oprimido’ de Paulo Freire. Los tres libros salieron entre el ‘70 y el ‘71, es decir, contemporáneos a la creación de la Escuela Sindical ‘Libertario Ferrari’.
“Les voy a recomendar leer este libro, subrayarlo, anotar cosas en sus márgenes, con un ojo en las páginas y otro ojo en las realidades de los que Pablo Freire llamó los desarrapados, de los que Eduardo Galeano llamó ‘los nadies, los ninguneados, que no son, aunque sean, que no hablan idiomas, sino dialectos, que no hacen arte, sino artesanía, que no practican cultura, sino folclore, que no son seres humanos, sino recursos humanos, que no tienen cara, sino brazos, que no tienen nombre, sino número, que no figuran en la historia universal sino en la crónica roja de la prensa local. Los Nadies, que cuestan menos que la bala que los maten’. Y voy a terminar con una frase que está en el prólogo de este libro que voy a hacer mía, es una frase de Pablo Freire que seguramente conocen porque forma parte de nuestras biografías y nuestras identidades: ‘Si nada queda de las páginas –voy a agregar, de este libro- esperemos que por lo menos algo permanezca. Nuestra confianza en el pueblo, nuestra fe en los hombres y las mujeres, en la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar”, cerró Funes.

El último panelista en hacer uso de la palabra fue el compañero Cristian Vázquez, quien dijo: “Nada importante puedo decir después de las intervenciones que me precedieron, que fueron muy buenas, muy importantes y muy potentes. Me gustaría dar cuenta del espíritu que tuvo esta actividad, porque si bien se celebraban los 50 años de la Escuela, en ese marco nosotros pensamos que la mejor forma de celebrar o conmemorar ese aniversario era con un proceso formativo. En ese contexto nos dimos cuenta que también se cumplían 50 años de estas obras que analizamos. Pero no solamente de estas obras, sino también de otros trabajos y espacios muy importantes, como la canción de Chico Buarque, Construcción. Era un clima de época donde la palabra que nosotros pensábamos que aglutinaba, y que detrás de esa palabra había un proyecto político, social, económico, de educación, era liberación. Si veníamos de la idea del desarrollo después de un momento de pensar la dependencia, era el momento de romper esa dependencia y lograr la liberación en todos los ámbitos: El educativo, el religioso, el político y el económico. Y nosotros, con discutir estos textos, lo que hacíamos era revisitarlos en verdad: ¿Qué nos pueden decir sobre la actualidad? ¿Cómo podemos, en la actualidad, pensar un proyecto, un programa emancipador? Quizá ya no sea a través del término de liberación, pero por lo menos ir pensando con otros y con otras los puentes necesarios para construir la fuerza o el poder popular necesario para revertir todo aquello que necesitamos. En ese sentido, la posibilidad era la de pensar con el campo educativo, con los compañeros Nano Balbo, Noel Aguirre Ledesma, que también tenía una responsabilidad, o que tuvo una responsabilidad en ese momento, en el Gobierno de Evo Morales.
“Hay una parte del libro que corresponde a Patricia que dice que incluso una institución no acostumbrada al cambio, cambiaba: La Iglesia. En ese sentido también hoy, ¿a qué iglesia podemos recurrir? Y ahí hay que reconocer al compañero Luis María Alman Bornes, que fue quien hizo el contacto con Daniel Schipani, para que viniera a plantearnos qué hay. Porque siempre miramos medio de reojo lo religioso, la fe, las iglesias, pero ¿cómo construir un mundo diferente? ¿O cómo pretender construir un mundo diferente si no incluimos a esas otras iglesias que también están buscando construir ese otro mundo diferente? Entonces, este libro es una herramienta para tejer esos lazos y esos puentes con otras organizaciones y entidades que están pensando que es posible y necesario transformar el mundo en el cual vivimos. Ese es el espíritu que contiene este libro”, agregó Vázquez.
El Director de la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’ luego comentó: “Una idea muy importante para mí es que este libro es un libro colectivo. Es un libro colectivo en todos los sentidos, porque contiene intervenciones de diferentes compañeros y compañeras del país y de América Latina que no solamente se comprometieron en preparar las diferentes intervenciones sino que también revisaron las desgrabaciones que hicieron compañeras como Laura, Débora, Mara, Mayra, que compartieron ese ámbito de intervención. Después discutimos estos textos nuevamente en el trabajo de edición con los compañeros de Prensa, con los compañeros que hicieron la diagramación. Es decir, es un trabajo ampliamente colectivo. Y es necesario reconocer a todos los compañeros de la Secretaría de Formación y de la Escuela de Formación Sindical ‘Libertario Ferrari’, pero también a los compañeros y compañeras de otros espacios dentro del Consejo Directivo Nacional de ATE que participaron en la elaboración de este material. Y como muy bien decía Patricia, tampoco podemos olvidar que el seminario se hizo en un contexto de pandemia. Que en un primer momento podemos verlo como un impedimento, pero también tuvo la potencialidad de que compañeros y compañeras de otros países y compañeros y compañeras de cada rincón de este país pudieran participar del evento. Así que eso también hay que reconocerlo. Y hay un dato que por ahí pasa por alto: La última intervención no necesariamente tiene que ver con libros. La intervención de Adolfo Pérez Esquivel y la intervención de Frei Betto, que se preguntan por la importancia de la militancia política sindical, no analizan un libro –aunque ellos son un libro de militancia de vida y de entrega en sí mismos-, pero ellos se preguntan por la cuestión de la militancia”.

Vázquez luego dijo: “Quiero hacer una aclaración: Patricia comentó que yo dije que el libro de Eduardo Galeano es una biblia laica de corazones libertarios y militantes. La verdad es que solamente dije la primera parte, sobre que es una biblia laica. La parte poética de corazones libertarios y militantes es de ella, pero yo me la apropié en el prólogo y se la entregué después a ella en la otra parte del libro. Pero esto da cuenta de que la construcción de este libro es verdaderamente colectiva. Construimos de forma colectiva esta obra que hoy tenemos el placer de estar presentando. Como decía Patricia, para los historiadores las décadas y los números no son tan redondos, y la década del ‘60 no comenzó el 1° de enero de 1960, sino con la Revolución Cubana. Pero tampoco terminó en el 31 de diciembre de 1969. Todos concuerdan, o la mayoría concuerda, en que la década culminó en el 11 de septiembre de 1973, con el golpe de Estado contra Salvador Allende, que marcó una ruptura para los procesos de movilización social. Ahí quiero inscribir las tres obras que estamos analizando, porque como bien dice Patricia, el libro de Eduardo Galeano es uno de los libros más exitosos en términos editoriales pero también uno de los más prohibidos y comparte ese honor con los otros dos libros que venimos analizando. Y es un honor que los gobiernos autoritarios hayan perseguido y hayan llevado a la hoguera a esos libros. ¿Por qué? Porque representaban la experiencia de construcción colectiva. Esos libros que alumbraban un porvenir diferente, que buscaban la unidad. Y ahí, como decían Nano Balbo y Noel Aguirre Ledesma citando a Paulo Freire, nadie salva ni educa a nadie, nadie salva y se educa solo, sino nos salvamos y nos liberamos y nos educamos en comunidad o de forma colectiva. Y es eso lo que trata de rescatar este libro”.
“Y aquí, pasando de lo colectivo a lo biográfico e individual, cuando yo digo que para mí el libro de Eduardo Galeano es una biblia laica, en verdad lo planteo porque no vengo de una familia letrada. La biblioteca de mi hogar tenía como mucho una decena de libros. Y en esa decena de libros coincidía la biblia latinoamericana y el libro de Eduardo Galeano, ‘Las Venas Abiertas de América Latina’. También estaba el libro de Paulo Freire y otros dos o tres libros suyos, pero nunca tuvimos el libro de Gutiérrez, que es un libro más difícil de conseguir. Pero sí teníamos otro libro, ‘Opción por los Pobres’, de Clodovis Boff, hermano de Leonardo Boff. Si algo de este libro colectivo me pertenece mínimamente a mí personalmente, me gustaría dedicárselo a mi padre, porque era de él esa biblioteca con esos pocos libros que me fueron constituyendo en un gran sentido. Y a mí siempre en un primer momento me gustaba esa definición de Bertolt Brecht de los imprescindibles. Pero después, hilvanando otras ideas, está la de Casaldáliga, que dice que somos soldados vencidos de una causa invencible. Y ahí habla de una generación. De una generación de estos que escribieron los libros, o de estos que se formaron y militaron con estos libros. Y ahí le doy una vuelta más y excluyo esto de ‘soldados vencidos’ para quedarme solamente con ‘los invencibles’. Y no invencibles porque no hayan perdido, no invencibles porque no hayan fracasado, no invencibles porque no hayan sufrido ni hayan tropezado, sino invencibles porque no se resignaron a vivir en una sociedad tan injusta y desigual. Y por eso va dedicada esta obra a mi padre y en él a todos los militantes que a lo largo y ancho de este país y de América Latina no se lo resignaron a vivir en un mundo tan injusto y desigual”, cerró Vázquez.
