Se presentó “Megaminería, mentiras a cielo abierto”, un film producido por ATE
El documental realizado por Matías Estévez fue presentado en el cine Gaumont de Buenos Aires, en el marco del 2º Festival Internacional de Cine Ambiental. El medio metraje denuncia el extractivismo contaminante en Neuquén y la epopeya del pueblo de Loncopué.
“Megaminería:
mentiras a cielo abierto” complementa “Hidrofractura”, una serie de
documentales denominada “Neuquén. Río Impetuoso”, realizada por Matías Estévez
y producida por el Consejo Directivo Nacional de ATE y SOTERMUN, una ONG
promovida por la Unión Sindical Obrera de España.
Esta segunda
producción que denuncia la explotación minera a cielo abierto en Neuquén y los
procesos de resistencia que la enfrentan, fue seleccionada por el Instituto
Multimedia de Derechos Humanos de América Latina y el Caribe para ser
proyectada durante el 2º Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA), que
se desarrollará desde mañana al 30 de julio en Buenos Aires. Serán exhibidas
allí 29 películas escogidas entre cien provenientes de distintas partes del
mundo, sobre minas y petróleo, soberanía alimentaria, biodiversidad y
sustentabilidad, desechos y contaminación.
“Megaminería:
mentiras a cielo abierto” describe, por un parte, el proyecto de la minera Vale
sobre el norte neuquino y sur de Mendoza, para explotar potasio. El
emprendimiento fue calificado por el gobierno nacional y provincial como el más
importante del mundo en materia de inversión. Si bien hoy permanece paralizado
por decisión de la multinacional, augura el amontonamiento de sal sobre 35
hectáreas con una altura superior a la del obelisco porteño, a sólo 17
kilómetros del Río Colorado.
Por otra
parte, el film retrata el proceso de lucha abierto por los vecinos de la
localidad de Loncopué, quienes frente a la decisión del municipio y gobierno de
Neuquén de avanzar en la explotación a cielo abierto, recolectaron firmas para
presentar un proyecto de ley que la impida.
Estévez
demuestra con imágenes de material propio y otras cedidas por la asamblea de
vecinos, que en unidad y con organización, se puede vencer al negocio multinacional
en connivencia con los poderes políticos. Minimiza además los mitos sobre las
fuentes de trabajo creadas y advierte sobre las ventajas que ofrece la ley
minera a las empresas privadas.
“Algunas
cartas orgánicas municipales facilitan este tipo de procedimientos de
democracia participativa semidirecta. En el caso de Loncopué, si el Concejo
Deliberante rechazaba la iniciativa popular plasmada en un proyecto, se debía
recurrir a una consulta. Y así fue: más de la mitad del padrón fue a votar y el
80% rechazó la instalación de la explotación a cielo abierto. Luego de Esquel,
Loncopué se convirtió en la segunda localidad declarada libre de megaminería”,
explica Estévez.
Vale
recordar que a partir de la sanción de la Ley de Minería en 1993, las
multinacionales extractivistas fijaron su atención en Argentina. Mientras el
beneficio económico para las provincias fue escaso, el impacto ambiental
continúa siendo un desastre.