07.07.2020

Se realizó un acto virtual a 20 años de la Marcha Grande

Fue esta mañana a pocas semanas de cumplirse el vigésimo aniversario. Estuvieron presentes dirigentes de CTA-A de todo el país.

Esta mañana,  se llevó
a cabo un acto virtual a pocas semanas de cumplirse el vigésimo aniversario de
la Marcha Grande. Nora Cortiñas, Daniel Arroyo, Víctor De Gennaro, Marta
Maffei
, Ricardo Peidro, Hugo “Cachorro” Godoy y Claudia Baigorria volvieron a
decir que el hambre es un crimen y que es necesario, hoy, como ayer seguir
luchando por pan, agua, trabajo y vivienda para todos y todas.

Entre el 26 de julio y el 9 de agosto de 2000, 300
trabajadores y trabajadoras caminaron desde Rosario hasta el Congreso de la
Nación, donde los esperaban 25 mil personas más. Fue la Marcha Grande por el
Trabajo que instaló la idea de distribuir la riqueza para que no haya ningún
hogar pobre en la Argentina.

Con la presencia de los y las integrantes de la Comisión
Ejecutiva Nacional de la CTA Autónoma y dirigentes y dirigentas de todo el
país, se volvió a plantear la necesidad de establecer un Salario Universal,
gravando de manera permanente a las grandes fortunas, investigar la deuda
externa, seguir luchando por la soberanía energética, alimentaria, productiva e
informativa, por una justicia antipatriarcal y una democracia plena.

En aquella oportunidad, la CTA planteó la necesidad de un
Seguro de Empleo y Formación, la Asignación Universal por Hijo e Hija, y la
Asignación para personas en edad jubilatoria sin cobertura previsional. Se
trató de iniciativas que fueron tomadas, y resultaron fundamentales en la
salida de aquella crisis. “La asignación universal por hijo sale de abajo hacia
arriba, no hubiera habido asignación sin marcha, sin FreNaPo, sin ustedes. Estamos
ante una crisis total, es evidente que aumenta la pobreza y la desigualdad, la
situación social es muy crítica, se ha caído el mundo de las changas, una parte
de la economía informal, el Estado mostró capacidad para estar presente, con el
IFE, por ejemplo, pero de esta crisis se sale con cambios estructurales o no
salimos”, dijo Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación,
agradeciendo haber sido invitado al acto.

“La Marcha Grande arrancó el 26 de julio, aniversario de la
muerte de Evita y llegó el 9 de agosto, aniversario del voto femenino, vimos
cómo la solidaridad llenaba las calles cuando pedíamos seguro de empleo y
formación, asignación por hijo, seguro para los mayores de 65 años. Son construcciones
que no son estáticas, y hoy el fondo de la reivindicación es que no puede haber
hambre en la Argentina, no puede haber hogares pobres y niños con hambre”, dijo
Ricardo Peidro, secretario general de la CTA Autónoma.

Cuando pedimos Salario Universal estamos basándonos en
aquellas propuestas, dijo Peidro: “Para que no haya pobres hay que tocar a los
ricos
, hoy lo podemos decir, hemos ganado esa subjetividad. En esa marcha,
cantábamos ‘¡Pan, trabajo, ajuste al carajo!’ y hoy lo seguimos diciendo. En medio
de la pandemia quedó más visible lo que le hizo el capitalismo y el
neoliberalismo a nuestros pueblos. El hambre es un crimen, y que haya hambre es
una decisión política. Por eso se puede transformar, porque no es una
fatalidad”.

El dirigente recordó también a Alberto Morlachetti, al Padre
Carlos Cajade, a “Pelusa” Carrica y a muchos otros compañeros y compañeras que
lucharon toda su vida para combatir el hambre y la pobreza. Y concluyó:
“Construyamos el poder necesario para avanzar en ese sentido. La organización
popular nos va a llevar a la victoria”.

Mirta Matheos, la coordinadora del acto destacó el saludo de
Eduardo Macaluse y la presencia de Ariel Basteiro, Mabel Gabarra, Néstor
Piccone, Tato Dondero y Carla Gaudensi del Sindicato de Prensa de Buenos Aires.

Ningún hogar pobre en la Argentina: soberanía, producción
y trabajo

Hugo “Cachorro” Godoy, secretario general adjunto de la CTA
Autónoma y secretario general de ATE Nacional, encargado de cerrar el acto
indicó: “Quiero compartir el saludo de Adolfo Pérez Esquivel que nos acompañó
en esa marcha y Claudio Lozano que ayer y hoy ha sido gestor intelectual de los
conceptos fundamentales de nuestras reivindicaciones. Tenemos que darle un
agradecimiento enorme a Mabel Gabarra, Néstor Piccone y Ariel Basteiro, que nos
acompañan hoy”.

El dirigente recordó el Congreso del 23 de junio, que fue
por el que se convocó a la marcha, y por el que se produjeron reformas
importantes en el estatuto de nuestra Central: “se resolvió establecer el cupo
de representación de la mujer antes de la marea verde que se desarrolló a lo
largo de estos años. Ese Congreso implicó la reafirmación que construir un
nuevo modelo sindical en la Argentina es construir nuevas instituciones para
una democracia más plena”.

“Fueron muchos años de construcción muy grande, donde
pudimos hacer que las mujeres de todo el país pudieran discutir su
participación sindical, y muchas mujeres siguen presentes. Emprendimos hace 30
años una lucha por la igualdad y por una sociedad más igualitaria, y seguimos
militando”, dijo Mabel Gabarra.

“La continuidad que logramos construir de las luchas de la
CTA. Cuando en los `90 decimos que el peronismo traicionó, en la clase
trabajadora hubo mucha gente que no lo hizo y siguió construyendo la unidad”,
contó a la vez que recordó la participación de la Central en las primeras
movilizaciones de los 24 de marzo y en las discusiones por la Ley de Servicios
Audiovisuales”, agregó Néstor Piccone, secretario de Comunicación de la CTA
durante La Marcha Grande.

“Seguimos caminando”, señaló Cachorro Godoy y afirmó:
“Cuando se inició aquella marcha, decíamos que íbamos a marchar hasta que
terminemos con las injusticias de nuestra patria, y ese camino hay que seguir
andándolo. La injusticia, la falta de soberanía plena, son cuestiones que todavía
rigen en nuestra patria
y por eso seguimos marchando. Hoy, como ayer, decimos
que es imprescindible un Salario Universal, que se amplíe a los 4 millones de
pibes y pibas que hoy no gozan de Asignación, y como dice Norita, la deuda no
puede pagarse con el hambre de nuestro pueblo”.

El dirigente concluyó: “Necesitamos fortalecer la soberanía
alimentaria y energética
como cuestiones primordiales. Hay que recuperar las
empresas que han sido utilizadas para la fuga de capitales. Esas nuevas metas
implican asumir los desafíos de una democracia más plena, que necesariamente
requiere nuevas instituciones, que deben estar democratizadas. La CTA nació en
tiempos de resistencia, pero si hoy sigue viva es porque supo crear nuevos
derechos para nuestro pueblo, con un nuevo modelo sindical en Argentina, para
vivir en una democracia más plena”.

Desde Rosario, corazón industrial y obrero de Santa Fe, la
Marcha Grande decidió recorrer "a pata" los 250 kilómetros que la
separan hasta llegar a la Plaza de los Dos Congresos para pedir la Asignación
Universal por Hijo/a, el Seguro de Empleo y Formación y para la vejez, en una
realidad azotada por el neoliberalismo de los 90, con una desocupación que se
había multiplicado por cuatro, la pobreza por tres, y el Estado desmantelado,
con una economía concentrada y extranjerizada.

Muchos de los y las que marcharon durante esos quince días
eran hijas e hijos de las grandes luchas de fines de los Sesenta como el
Cordobazo, el Tucumanazo, el Correntinazo y sobrevivientes de la dictadura
militar más sangrienta de nuestra historia.

Hoy, luego de 4 años de políticas neoliberales, la mitad de
la población adulta se encuentra bajo la línea de la pobreza, y el 60% de
niños, niñas y adolescentes es pobre
. En un país hecho de pan, el hambre es un
crimen. Por eso, la CTA Autónoma, hoy como ayer, vuelve a exigir un salario
universal, una justa distribución de la riqueza con un impuesto a las grandes
fortunas, soberanía alimentaria para que no haya hambre y que no exista ningún
hogar pobre en la Argentina. Con soberanía, trabajo y producción se puede salir
de esta crisis. Hoy, como ayer, los y las trabajadoras tienen ideas y proyectos
claros para que la Argentina sea un país para todos y todas.

Pasado y presente: recuperar la historia para construir
nuevas propuesta
s

Entre mensajes llenos de mística y recuerdos de aquella
gesta histórica, Víctor de Gennaro recordó los inicios de la Central en plena
década menemista, y las primeras acciones contra el neoliberalismo y la
convertibilidad del gobierno de De La Rua: “Fuimos en busca de nuestra clase,
por eso fuimos caminando”
, dijo sobre la Marcha Grande.

“Fueron 15 días de caminar 20 kilómetros por jornada, de
pueblo en pueblo, y pidiéndole a la gente que salga de la casa en la que los
habían metido los 90, debíamos salir del sálvese quien pueda, del
individualismo”, recordó De Gennaro, y valoró: “Estábamos yendo a buscar el
poder en donde estaba: en la gente, y construyendo la Consulta Popular del
FreNaPo, donde votaron 3 millones de personas”.

Claudia Baigorria,
secretaria general adjunta de la CTA-A y de la Conadu Histórica dijo que era un
placer enorme poder compartir esta celebración, “las conquistas se celebran. Si
no hubiera habido Marcha Grande no hubiera habido asignación universal por
hijo
. Los ricos son los que tienen que hacer el mayor esfuerzo, la deuda es con
el pueblo. De eso aprendimos que compartir con nuestros compañeros y compañeras
es importante para seguir transitando esta memoria. Quiero agradecer a Víctor
de Gennaro, a Marta Maffei por su lucha feminista, la veo a Norita también con
su pañuelo verde”.

“Es urgente fortalecer estos pensamientos y estas
acciones. El dinero está, sólo hay que buscarlo y rescatarlo. Hoy más que nunca
es necesario distribuir esa riqueza que hay en nuestro país. El hambre es un
crimen y hay urgencias que son ahora. Aprendimos en esas caminatas de nuestras
queridas madres, de las rondas de los jueves, a seguir la lucha”, saludó la
dirigenta.

Marta Maffei,
dirigente histórica de la CTA y de CTERA, referente indiscutida de las luchas
docentes en los ’90, recordó el congreso del 23 de junio del 2000 que decidió
la marcha: “En ese congreso modificamos el estatuto y definimos la
obligatoriedad del 33% de las mujeres en las listas. Eso fue 2 años antes del
cupo femenino”.

“Los docentes veníamos de un ayuno histórico para
recuperar de las garras del neolbieralismo a la educación pública, con la Carpa
Blanca. Hoy tenemos una mejor respuesta que la mayoría del mundo a la pandemia
porque salvamos la salud y la educación pública”, reflexionó Maffei y afirmó:
“Votar no es suficiente para cambiar la realidad y ejercer la democracia,
necesitamos cambios significativos”.

“El gran triunfo de la Marcha Grande tuvo que ver
con comprender que el desempleo no era un problema solo de los desempleados, es
un problema nacional. Implica que el conjunto de la sociedad no tiene recursos
para la vida”, dijo y sentenció: “Celebro esa marcha y todas las que tendramos
que hacer para que Argentina deje de haber la injusticia que hay hoy”.

Madres de la Plaza, el pueblo las abraza

Con la emoción en su voz, como siempre, la Madre de Plaza de
Mayo Norita Cortiñas agradeció la invitación, en nombre de todas las Madres:
“Ya hace 43 años que estamos en la Plaza, pasamos todas estas etapas. Las
Madres al principio salíamos a la calle a la búsqueda de nuestros hijos e
hijas, pero después entendimos que la lucha era con todos y todas y estuvimos
en la Carpa Blanca porque muchos hijos nuestros eran docentes, otros eran
abogados, muchas profesiones, empezamos a entender que teníamos que estar todos
juntos y ya no estuvimos solas”.

Crecimos juntas con los amigos, con Víctor y Abdala, tan
jovencitos como nuestros hijos cuando se los llevaron
, dijo Norita. “Había
muchas mujeres también en ese momento y dejamos de ser invisibles. Las
reivindicaciones son ahora también la distribución de la riqueza, gravar a las
grandes fortunas de manera permanente, terminar con el hambre. Les quiero decir
algo especial, para terminar con el hambre hay que suspender el pago de los
intereses de la deuda externa, no pagar lo que no debemos, la deuda no
benefició nunca al pueblo argentino”, señaló y contó que el 13 de julio, con
otras organizaciones, van a empezar un juicio al FMI y “a esos acreedores que
se hicieron ricos con nosotros sin importarles que se paga con el hambre del
pueblo”.

La Madre de Plaza de Mayo exigió también que se abran los
archivos
, “para que nos digan qué pasó con nuestros desaparecidos. Se fueron
muriendo madres que se fueron con el deseo de saber qué pasó con nuestros hijos
e hijas. tenemos que tener toda la verdad, toda la justicia, toda la memoria.
Tenemos que recordar a todas las Madres que ya no están, la Pepita, por
ejemplo, y a las madres que fueron secuestradas, como Azucena. El hambre sigue
siendo un crimen, hay mucha gente que no tiene agua. Acá estamos reunidos para
que no falte el trabajo, el pan y el agua”, conluyó Norita con el pedido
colectivo y el puño en alto de todos y todas por memoria, verdad y justicia por
nuestros y nuestras 30.000: 30 mil desaparecidos presentes, ahora y siempre,
venceremos”, se escuchó desde cada cuadradito del acto virtual.

 

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